juan gómez 'el kanka'. intérprete y compositor

"Lo único que quiero, y que siempre he querido, es hacer canciones"

  • Con todas las entradas vendidas en pocos días, el músico malagueño vuelve al café teatro Pay Pay este sábado con un concierto a la carta donde "cantaré lo que el público pida", dice

El artista Juan Gómez 'El Kanka'. El artista Juan Gómez 'El Kanka'.

El artista Juan Gómez 'El Kanka'. / Diego Bero

Como Doctor Desastre, como T de Trapo, como El Kanka, ante 2.000 personas, como en La Riviera, o en la intimidad del pequeño formato, como este sábado en el café teatro Pay Pay, "lo único" que Juan Gómez quiere, y que "siempre" ha querido, es "hacer canciones". Y eso hizo, recorrer el camino sin atajos -verso a verso, ¿no?- con honestidad y armado de guitarra y paciencia hasta que un buen día levantó la vista del papel y de las cuerdas, y esas canciones hechas "sin ninguna pretensión", asegura, estaban siendo escuchadas por un público fiel que va engordando con cada directo y con cada disco.

"Puede que la primera vez que di un concierto como El Kanka fuera en el Pay Pay, estoy casi seguro...", rememora el malagueño que no deja de echar de menos a su sur desde Barcelona, donde está afincado desde el pasado año tras una larga temporada residiendo en Madrid. "Aunque ahora esté también tocando en aforos grandes, a mí me encanta hacer esto, me va este rollo, el de los lugares donde se suele escuchar la canción de autor, así que disfruto un montón en conciertos como éste, a la carta les llamo yo, donde vas tocando lo que te va pidiendo el público", adelanta el artista.

Cada uno lo hace a su manera y yo pues no me pongo tan serio aunque sea para hablar de cosas serias"

Canela en rama, Volar, Refunk, Señales de humo, A desobedecer... ¿Jugamos a adivinar las peticiones del público? Entre ellas, a buen seguro, también estarán algunos de los temas de De pana y rubí, el tercero disco de El Kanka, y el adelanto de su próximo compacto que regaló a sus paisanos el pasado 28 de febrero, Andalucía. "Realmente es una canción de amor que no sé cómo no se me había ocurrido antes... Bueno, la verdad, sí que se me había ocurrido -ríe- pero no había encontrado la manera y cuando cuajó, y aunque fuera para el siguiente disco, nos pareció bonito sacarla en este Día de Andalucía", explica el músico hijo, pero también enamorado, de los sures.

"Si al final el sur de aquí, el sur de Italia, el sur de América... Tenemos tanto en común..." La reflexión de El Kanka hila con la referencia al espíritu melódico de su último compacto, que bebe de los sones latinoamericanos. Porque De pana y rubí, de alguna forma, está influido por el viaje a Colombia que emprendió el artista en octubre de 2015 -donde actuó en Bogotá, Medellín y Villavicencio- pero también "por la música que he escuchado en casa desde pequeño". "Mi padre, por ejemplo, -continúa el intérprete- era muy seguidor de Jorge Cafrune, que cantaba muchas cosas de Atahualpa Yupanqui y del folklore popular, también se ponía mucho a Silvio Rodríguez, a Chavela, a Carlos Puebla, ¡el cantor de la Revolución!, a Los Panchos... Y ya después cuando yo ya fui creciendo y escuchaba música por mi cuenta seguí con Fito Paez, que siempre me ha encantado, y con mi gran referente que es Jorge Drexler. Por eso, cuando he ido al continente pues siento que mi música se entendía bien, que la gente la recibía y se enganchaba porque, de alguna manera, soy un poco de allí porque he seguido un poco su recorrido musical, porque los de aquí y los de allí musicalmente estamos unidos, como el cante de ida y vuelta ".

Ese cante de ida y vuelta donde la bulería abrazó al bolero para no dejarlo escapar y donde El Kanka, que sin flamenco pero con su rajo andaluz de rompe y rasga, va a buscarlo para volver a llevarlo a su tiempo lento y a su mar caribeño. "Al final a lo que uno aspira es a eso, ¿no? Hacer una letra sencilla pero que hable de sentimientos que afectan a todo el mundo, que encierre grandes verdades más allá del tiempo en el que se han hecho y que se quede en la gente. Y eso es lo que es el bolero y a lo que a mí me gustaría acercarme pero a mi rollo", ríe el compositor que no desdeña las bondades de la ironía y la sátira para conseguir altura poética. "Cada uno lo hace a su manera y yo pues no me pongo tan serio aunque sea para hablar de cosas serias, prefiero la ironía desde donde se puede hacer humor y también decir lo que no te gusta de lo que te rodea", argumenta.

En De pana y rubí sigue profundizando en esa línea que ya trazó en El día de suerte de Juan Gómez donde apostó por mostrarse "más" que en su debut discográfico, Lo mal que estoy y lo poco que me quejo, donde, explica, "quizás me escudaba más detrás de los personajes caricaturescos".

Habrá que esperar a principios del próximo año para ver qué rumbo toma su próxima aventura discográfica. "Necesitaba tiempo para componer, ¡que en estos tres años no he parado!", se despide.

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