Cultura

El tiempo es relativo sin el templo de Cronos

  • Fernando Pérez Suescum, comisario de la muestra, inauguró la cita con 'Los objetos hablan' con una charla en torno a los "depósitos de la memoria"

"Desde que no existe el templo de Cronos, el tiempo es relativo". José Pedro Pérez-Llorca, presidente del Patronato del Museo del Prado, pronunciaba esta frase refiriéndose a la indefinición de los 3000 años de historia que en teoría nos contemplan. Pero sirve también para trabar el sentido de la exposición que desde ayer acoge la Casa de Iberoamérica. Los objetos hablan se estructura sobre una premisa de cercanía: esa dama afectada que vemos en un retrato, y que tan poco parece tener que ver con nosotros, también se creía un espíritu sensible, fuera del mundo, y por eso tocaba el clavicordio, por decir, y posaba frente a su retratista con una corona de flores en la cabeza. Los padres de hace siglos también podían sentir, por ejemplo, que la noche -y el día- eran largos y llenos de horrores, y por eso no dudaban en cubrir a su descendencia de amuletos propiciatorios -una esfera de cristal de cuarzo, pedazos de azabache, una campanilla al cinto para asustar a los malos espíritus-, aunque el padre fuera Felipe III y el bebé, la infanta Margarita Francisca, que murió con siete años, amuletos mediante. Ellos se disfrazaban, nosotros nos disfrazamos. Ellos fumaban, nosotros fumamos. Ellos cocinaban, nosotros cocinamos. A ellos les volvía locos el dolor de muelas, a nosotros también.

Somos tan parecidos. La dama del abanico se da aire como las señoritas de principios del XX, o como nosotros un día de Levante. El tiempo es relativo.

Todo ello explicaba Fernando Pérez Suescum, comisario de la muestra y jefe de Contenidos Didácticos del Área de Educación del Museo Nacional del Prado, en la conferencia inaugural de la exposición: "Los objetos son depósitos de la memoria, cuentan de nosotros y de nuestra personalidad".

Pérez Suescum nos invitaba con sus palabras a mirar en los códigos que presentan, objetos mediante, las piezas que integran la muestra que será, hasta el próximo 20 de septiembre, la colección estrella de la ciudad.

El charlatán sacamuelas, por ejemplo, de Theodoor Rombouts, que nos presenta a un avezado odontólogo del siglo XVII en acción. Entre su instrumental quirúrgico, varios documentos plegados y sellados que acreditan, supuestamente, su formación. "Los papeles pueden ser o no auténticos -indicaba el experto-. Lo que sin duda acredita su experiencia es la ristra de muelas sacadas que lleva colgadas al cuello".

Los objetos hablan también juega a sacar piezas de la realidad que vemos plasmada en las obras. La infanta Isabel Clara Eugenia, embajadora en los Países Bajos, muestra al observador, entre dos dedos anillados, un medallón con la efigie de Felipe II. Al lado del cuadro, podemos ver expuesta la pieza más antigua de la exposición: una medalla de 1559 que conmemora el enlace del monarca con Isabel de Valois. O el espejo con marco de cabezas de águilas que salta al otro lado de El Hechizado posando en el Salón de los Espejos.

"Para mí es un sueño estar aquí, viendo tantas caras amigas y trayendo un trocito de El Prado a la salada claridad de Cádiz -continuaba en su discurso Pérez -Llorca-. Yo no tengo recuerdos de un patio, como los Machado, pero mis recuerdos sí están muy ligados a ese verso. A estos cuadros, que podemos decir estarán en unas condiciones adecuadas de temperatura y humedad, ahora la luz de Cádiz los ilumina. Y yo diría que, bajo esta luz, los cuadros no sólo hablan, sino que cantan bajito (por alegrías)".

Pérez- Llorca agradeció también la colaboración de Rafael Herrador, director territorial de La Caixa en Andalucía Occidental, y de la alcaldesa en funciones de la ciudad, Teófila Martínez, por haber hecho posible esta muestra: "Que este espacio acoja una colección así es un sueño hecho realidad con el que algunos no se hubieran atrevido a soñar -comentó al respecto Martínez-. Al contrario de lo que algunos puedan pensar, los esfuerzos en cultura son muy valiosos. En este sentido, no puedo sino agradecer a todos aquellos que nos han permitido traer importantes exposiciones a este espacio, de modo que nadie pueda pretender hacerse cargo de esta Casa sin que la cultura iberoamericana esté presente en ella".

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