45ª muestra cinematográfica del atlántico alcances 3 Programación

El sexo no es para tanto, según Ralf König

  • Alcances exhibe hoy un documental sobre la vida y obra de un icono gay y uno de los dibujantes más célebres del planeta

Hay quien piensa que el sexo está tan sobrevalorado que no habla de otra cosa. Ralf König, un alemán con sentido del humor -lo que puede parecer un contrasentido-, es uno de ellos. En su idilio con el cómic, la programación de Alcances trae hoy a las pantallas (22 horas) un documental que maravilló en el último Salón del Cómic de Barcelona, Ralf König, rey de los cómics, un título que, siendo una exageración, nos introduce en el universo de uno de los creadores más libertinos de la viñeta. Lo hace de la mano de Rosa von Prauheim, directora de un trabajo que subraya la adscripción gay del que sin duda es uno de los dibujantes más célebres del mundo.

El propio König considera que el documental es un poco cargante en su machacona centralidad con su lucha a favor de los derechos de los homosexuales. Contando con que König, desde que creó a esa loca llamada Paul y a ese hombre tranquilo llamado Konrad, convierte cada una de sus obras en una sana desmitificación de nuestras conductas sexuales, podría decirse que el docuental que hoy exhibe Alcances no hace honor a este comiquero que reconoce que el primer amor de su vida fue su padre -un edipismo muy homo-. Pese a la opinión del protagonista, la película permite que nos demos cuenta de que países tan avanzados como ése que gobierna la Merkel es bastante pavo en lo que concierne a la entrepierna, como no podía ser de otro modo. La atenta mirada de Lutero nunca descansa.

Y además, más allá del interés de la película, que lo tiene, Ralf König, rey de los cómics es un encuentro con uno de los más sagaces observadores del entorno que hay en Europa. Su vehículo son los cómics y su arma es el humor, pero lo grande de König, cuya obra se conoce bien en España gracias a las puntuales publicaciones de La Cúpula y la difusión de sus primeros trabajos en el desaparecido Víbora, es que lo que cuenta no está circunscrito a ninguna frontera. König habla de relaciones, las relativiza y, en el fondo, le universaliza su disección del desamor. Otra cosa es que seamos capaces de reírnos del desamor. Ese tabú, más allá del otro tabú un poco idiota, el de la homosexualidad o la heterosexualidad, es el que verdaderamente rompe König.

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