Cultura

El primer calotipo en Cádiz y España

  • Los calotipos era las primeras fotografías, con negativos y positivos de papel, de las que se podían obtener copias

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HACE años, cuando publicamos el libro Cádiz en la fotografía del siglo XIX, ya dimos a conocer la primera fotografía sobre papel realizada en Cádiz. Un calotipo tomado por el médico inglés Claudius G. Wheelhouse en 1849. Pero aquella información estaba basada en la única fuente hasta entonces disponible: el álbum titulado Photographics sketches of the Mediterranean, que se encontraba en el National Museum of photography, de la ciudad inglesa de Bath (hoy trasladado a Bradford). Un álbum con un pequeño texto de introducción y unos breves comentarios de Wheelhouse a las fotografías que había tomado en Portugal, España, Malta, Grecia, Egipto, Siria y Jordania. Que fueron los lugares visitados por el escueto grupo de nobles pasajeros que, en el yate Gitana, navegaron placenteramente durante un año por el Mediterráneo, bajo el mando de Lord Lincoln. 

 

Por este álbum supimos que Wheelhouse en Portugal hizo una sola fotografía, en Lisboa, y 3 en España, una en Cádiz y dos en Sevilla. También nos enteramos que cuando el día 9 de octubre tomaba en Cádiz la fotografía de la Plaza de Isabel II (actual San Juan de Dios) fue detenido por una patrulla militar creyendo que era un espía que sacaba planos de las defensas de la ciudad. Una detención que duró hasta que, con la ayuda del cónsul, pudo explicar al gobernador militar que era el médico del yate inglés y que simplemente "practicaba un arte recién descubierto para obtener imágenes con el auxilio de la luz solar".

 

Debemos aclarar que en aquel momento, en Cádiz, no solo se conocía el daguerrotipo (imágenes fotográficas directas y únicas, obtenidas sobre plaquitas metálicas), sino que hacía años que había estudios, más o menos estables, en los que la alta burguesía de la ciudad se retrataba. Aquí estamos hablando del calotipo que Wheelhouse tomó, es decir, de la imagen que captó con el procedimiento patentado por W. F. Talbot en 1841, consistente en obtener una imagen "en negativo" sobre un papel químicamente sensibilizado a la luz y, desde él, en un segundo paso, obtener un sin número de copias "en positivo".  No obstante, Wheelhouse nos desveló que él ya preparaba el papel del negativo, antes de sensibilizarlo, "haciéndolo tan transparente como fuese posible, por saturación con cera blanca, con ayuda de una plancha de hierro caliente y papel secante", mejora del procedimiento original aportada por el francés Gustave Le Gray, con la que se obtenían imágenes de mayor calidad. 

 

Esta era la información sobre el acontecimiento fotográfico, hasta que la Casa Christie´s, de Londres, sacó a subasta un diario manuscrito de Wheelhouse sobre aquel viaje, que no se sabe como poseía un ciudadano anónimo. Un diario que hemos conocido después de que se editara (junto a una reproducción del álbum fotográfico) con el título Narrative of a Yacht Voyage in the Mediterranean. 1849-1850.

 

Por dicho diario sabemos ahora todos los pormenores de la estancia de Whellhouse en Cádiz, así como sus impresiones y comentarios sobre la ciudad y sus habitantes. El mismo día 6 escribe sobre la llegada a Cádiz: "Fue magnífico, verdaderamente una mañana para poetas, con suave oleaje y el sol estallando sobre la pequeña ciudad, en conjunto parecía una escena de cuentos de hadas […] es una extensión de casas blancas como la nieve hasta donde alcanza la vista, y cada una adornada con una torreta o cúpula de diferentes tipos, mientras que aquí y allá alguna, más grande que el resto, servía para dar aviso a los vecinos, y por encima de todas ellas la figura de la catedral. Algo notablemente diferente de todo lo que se hubiese visto antes". 

 

En otros pasajes comenta los paseos y las visitas, junto al pequeño grupo de viajeros, al mercado, la Catedral, la iglesia de Capuchinos, la Alameda, el Casino y la casa del cónsul: "La principal atracción de esta ciudad es su blanco aspecto, su limpia apariencia, sus bonitas calles, tan sumamente estrechas que parecen construidas exclusivamente para los peatones, y los balcones que tienen todas las casas, para que las damas puedan estar y ver bien lo que pasa en la calle". La apariencia de los hombres, en general, le resulta agradable, pero con las mujeres queda un tanto decepcionado, porque le habían hablado tan bien de ellas, que finalmente las encuentra "excesivamente sencillas". Aunque le gustaron las activas y bellas jovencitas que en un establecimiento les interpretaron unas "danzas nacionales". 

 

También por el diario conocemos que Lord Lincoln y su grupo salieron para Sevilla en la mañana del día 11 en uno de los vapores que regularmente cubría la línea, el Teodosio, regresando al yate Gitana en la mañana del día 14, después de haber pernoctado en El Puerto de Santa María. Finalmente, el día 16 el yate Gitana partió hacia Gibraltar, dejando atrás "la bella Cádiz, que parece surgir del mar como una ciudad de cuento en miniatura". Salida que quedó registrada en el Parte Oficial de Vigía del puerto: "Pailebot inglés de recreo Gitana, capt. el Honorable Conde de Lincoln, para levante".

 

Con relación a la fotografía, el diario, entre otras cosas, nos saca  de dudas sobre la veracidad de su detención (de la que, siendo un hecho de importancia local, no habíamos encontrado información alguna en otras fuentes documentales), y el pensar que pudiera haber sido "una historieta" de Wheelhouse para mostrar hasta que punto fue pionero de la fotografía allá por donde pasó. Pero parece que no: "Me condujeron al cuerpo de guardia. Este era una habitación grande, sin muebles, excepto una mesa de madera y un banco, situado bajo las murallas en una de las entradas a la plaza de Isabel Segunda. La puerta daba a la entrada y la ventana enrejada a la plaza". Todo lo cual coincide con lo que conocemos del cuerpo de guardia de las Puertas de Mar y altamente improbable que conociese un turista extranjero, a no ser que hubiese estado allí como detenido. Menos mal que Wheelhouse mantuvo la flema británica y el humor inglés: en aquel "bonito aprieto" llegó el intérprete y me dio la "grata noticia" de que el delito de espionaje que se me atribuía estaba considerado en España alta traición y castigado con la pena de muerte. Aunque no ocultó su enfado con la turba de ociosos que, para divertirse, se congregó frente a la ventana para verlo encerrado.

 

Otra duda que se resuelve es el día exacto de la toma de la fotografía, ya que Wheelhouse escribe que el día 8 no pudo por estar nublado y que el día 9, cuando no llevaba muchos minutos en la tarea llegó el oficial con la guardia y lo detuvieron, pero en la narración de ese mismo día, tras su liberación, el médico inglés escribe en su diario: " ya a bordo, nuestra aventura provocó grandes carcajadas y para concluir bien el asunto, a pesar de la forma poco elegante en que mis tareas fueron interrumpidas, me encontré con que, no obstante, había obtenido un negativo suficientemente bueno". De lo que se daría cuenta cuando procedió al revelado y fijado del negativo, que había que realizar no mucho tiempo después de la toma.

 

La fotografía de la Plaza de Isabel II está tomada desde el paseo superior de la muralla, sobre las Puertas de Mar, y, según nos indican las sombras, hacía las once de la mañana. Siendo un día muy soleado tuvo de bueno el menor tiempo de exposición del negativo (necesariamente largo, con la cámara sobre trípode, en la técnica del calotipo), pero también la dificultad del fuerte contraste de luces, lo que no impidió al fotógrafo captar con nitidez, en sombra, la fachada de la Casa Consistorial. 

 

Naturalmente, por los largos tiempos de exposición que los calotipos precisaban, todos los entes que se moviesen no se impresionaban o salían sin nitidez, "movidos", lo que les sucede al caballo y a las personas que observamos, o intuimos, ante las tiendas del mercado. A la derecha de la imagen y en primer término vemos el edificio de cuatro alturas de la "casa isleta" que, junto a los dos cuerpos de edificaciones bajas que albergaban el mercado, cerraban la plaza convirtiéndola en una especie de calle ancha y asimétrica entre los soportales de la Casa Consistorial y las Puertas del Mar. De la Catedral se ve una sola torre porque la de Poniente aun no estaba construida.

 

Pero lo más importante es que se puede afirmar que esta es la primera fotografía sobre papel que se hizo en España, con preciso conocimiento de fecha y autor, ya que otros estudios de la fotografía española, después de muchos años de indagación sobre los orígenes de esta técnica, apuntan a otras posibilidades, como, en primer lugar, a unas fotografías de "tipos españoles" encontradas en la colección del propio Talbot, de origen desconocido, y, en segundo lugar, a las copias fotográficas sobre papel que Francisco de Leygonier, retratista al daguerrotipo residente en Sevilla, comenzó a obtener hacia 1848 o 1849. Cronología que se sugiere, no desde unas fotografías conocidas, sino desde unos grabados editados en 1849 en los que se dice que fueron confeccionados a partir de imágenes fotográficas. Pero hasta el momento ninguna investigación sobre el calotipo ha sido capaz de poner fecha a una fotografía concreta sobre una ciudad española anterior a esta de Cádiz, tomada el 9 de octubre de 1849. 

 

Claudius G. Wheelhouse nació en Yorkshire el 29 de diciembre de 1826, siendo el segundo de los hijos del cirujano James Wheelhouse. A los 7 años ingresó en la escuela del Christ´s Hospital, pasando tres años en la Escuela Preparatoria en Hertford, y seis años en Londres. Cuando tenía 16 años inició su pupilaje con Mr. Ward, médico de Ollerton, obteniendo la titulación médica en la Escuela de Medicina de Leeds, donde estudió de 1846 a 1849. Siendo el cargo de cirujano de a bordo en el yate Gitana, en gira por el Mediterráneo, su primer empleo profesional.

 

Realmente no se sabe como ni cuando se inició Wheelhouse en la fotografía, la compleja técnica inventada por W. F. Talbot (que protegía su invento con patente, haciéndolo de muy difícil acceso), pero seguramente sus conocimientos en química le facilitaron la tarea. Pero estamos por afirmar, que su presencia en el yate Gitana se explica precisamente por su doble condición de médico y fotógrafo. Afirmación basada en el interés de Lord Lincoln por la fotografía que se manifestó, en primer lugar, en el hecho de que fue él quien se quedó con lo sustancial de la colección fotográfica, los negativos (perdidos en un incendio de su residencia en 1879), y, en segundo lugar, por que cuando el Lord inglés ocupó el cargo de Secretario de Estado para la Guerra, financió la expedición fotográfica de Roger Fenton a la guerra de Crimea. De donde salió el primer reportaje fotográfico de guerra de la historia.

 

De todas formas, la colección fotográfica por el Mediterráneo (que presentó en una exposición de Sociedad Fotográfica de Leeds, en 1857) es la única que se conoce de Wheelhouse, ya que tras su regreso a Inglaterra se dedicó con exclusividad a la medicina hospitalaria, llegando a ocupar el cargo de Presidente de la British Medical Association. Falleció el 17 de abril de 1909, a los 83 años. 

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