Cultura

La joven pianista gaditana Carla Román gana el Concurso de Milán

  • A sus diez años fue la única representante española en el prestigioso certamen para nuevos talentos

  • También se llevó el mejor premio en el III Concurso de Marbella

La joven pianista, durante uno de sus recitales. La joven pianista, durante uno de sus recitales.

La joven pianista, durante uno de sus recitales.

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Cada nota que saca al piano parece una confirmación de todo lo bueno que se intuía en ella desde que, con apenas cuatro años, posó por primera vez su menudo cuerpo sobre un taburete. Desde entonces la figura de la joven pianista gaditana Carla Román Vázquez se ha ido agigantando en cada certamen ganado, en cada concurso solventado con brillantez, en cada concierto. A pesar de sus diez años. A pesar de los largos viajes y de maratonianas sesiones de ensayos que combina con sus estudios de 5º de Primaria.

Sus últimos logros han llegado en las últimas semanas en Marbella y Milán. Este pasado sábado ha sido capaz de alzarse con el primer premio en el VIII Concurso Internacional de Milán Piano Talents, que se ha celebrado en la capital lombarda. Su madre y maestra, Patricia, que la ha acompañado una vez más en esta nueva aventura, relataba pocas horas después de aterrizar en Cádiz que Carla era la única representante española en un certamen donde había presencia de niños de Singapur, China, Rumanía, Inglaterra, Ucrania o del Reino Unido. En esta ocasión compitió en la categoría de 9 y 10 años, aunque, por ejemplo, en el certamen de Marbella lo hizo en la categoría de hasta 14 años. "Ella era la más pequeña, pero sin embargo ganó", cuenta Patricia.

El concurso de Milán no ha sido nada fácil. Un jurado complicado, un ambiente frío. "Es lo que hay, y también viene bien como aprendizaje".

Marbella fue otro cantar. Además de que el premio en metálico ascendió hasta los mil euros, de entre todos los ganadores en las distintas categorías del III Concurso Musical Rotary Club Marbella, el jurado decidió conceder un extra: nada menos que un concierto con la Filarmónica de Málaga dentro del programa musical del próximo año en la capital costasoleña. "Lo más emotivo es que el jurado destacó la interpretación que había realizado Carla y concedió este premio por unanimidad. El director de la orquesta se quedó pasmado al conocer la edad de la concursante que había recibido el superpremio", nos cuenta su madre.

Para poder tocar en Marbella, Carla y su familia, su madre, su padre Jaime y su hermano Jacobo, que a sus siete años ya es todo un virtuoso del violín, tuvieron que hacerse un buen puñado de kilómetros, ya que el sábado se celebraron las semifinales pero esa misma tarde Carla tocaba en el Villamarta. "No quería perderse esa oportunidad por nada del mundo. Así que volvimos de Marbella hasta Jerez y cuando acabamos regresamos hasta Marbella porque al día siguiente era la gran final".

Y mientras tanto, a pesar de su corta edad, Carla Román encara con una normalidad infinita esta vida de lecciones, pianos, concursos y libros de texto. "Lo encaja con normalidad porque es su vida. Su pasión. En el concurso en Milán fue la primera en acercarse al resto de niños y empezar a hablar con todos, así practico mi inglés, me dijo. No concibe la vida de otra forma", indica Patricia.

Y eso que para llegar al nivel de Carla, además de un talento innato, es necesario mucho trabajo. "Cada día practica con el piano cuatro o cinco horas, que se van hasta las 7-8 en los fines de semana. Pero es que es ella misma la que pide más, la que va pidiendo obras más complicadas y cuando la quieres parar te dice que si ensaya más será capaz de interpretarlas perfectamente".

Al esfuerzo de Carla también responden sus padres, Jaime y Patricia, ambos profesores de música y que desde el nacimiento de sus hijos están volcados en su educación. Este esfuerzo también es económico, porque los viajes a los concursos son costosos. A Milán acudió Carla con su madre, aunque a Marbella fue toda la familia. Además, una vez al mes Patricia lleva a Carla para que dé clases con un afamado pianista amigo de la familia. Jacobo, el benjamín de la familia, va una vez cada dos semanas a Sevilla para recibir clases de una gran maestra rumana. Todo esto suponen unos gastos considerables. "Es mucha inversión, porque además los premios de los concursos son muy pequeños, de 100 o 200 euros, lo de Marbella es una excepción", comenta Patricia.

Pero, como la música es algo fundamental en la vida de los Román Vázquez, todo este esfuerzo se da por bien empleado. Y seguro que dará sus frutos.

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