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Fuera miedos: el milagro de 'Cantania'

  • El concierto educativo llena el Falla este fin de semana con una obra repleta de buenos valores

Un nutrido grupo de escolares durante la primera función de 'Cantania' en el Falla celebrada el viernes. Un nutrido grupo de escolares durante la primera función de 'Cantania' en el Falla celebrada el viernes.

Un nutrido grupo de escolares durante la primera función de 'Cantania' en el Falla celebrada el viernes. / fito carreto

Música, integración, trabajo en equipo y buenos valores. ¿Se puede pedir más? 'Cantania', el proyecto musical de cantata que cada año reúne a alumnos de distintos colegios, llena esta fin de semana el Gran Teatro Falla, que comparte escenario con el audotorio de Alcalá de Guadaira en la edición andaluza de esta iniciativa. Aquí, en Cádiz, 1.500 niños repartidos en cinco funciones. El viernes, ayer y hoy. Colegios de la provincia de Cádiz, Sevilla, Málaga y Mérida. Padres y abuelos orgullosos de los pequeños. Profesores entregados a una causa altruista robando tiempo de donde no lo tienen. No, no es fácil ensamblar, como ocurrió, por ejemplo, en la mañana de ayer, a centros educativos de Cádiz, San Fernando, Espera o Mérida. Los niños fueron citados a las nueve de la mañana en el coliseo de la plaza de Fragela -y qué me dicen de cantar en este sitio por primera vez con nueve, diez, once años...- con el objetivo de realizar un ensayo general, para ensamblar lo que cada colegio por su cuenta había ensayado durante el curso.

A las 12.30, en las tablas del Falla, se produjo el milagro anual de 'Cantania'. El concierto educativo lleva por nombre 'La noche de las pesadillas'. El miedo es el protagonista. El miedo de Lucas, un niño que no quiere ir a un campamento de 15 días porque teme a todo. A la oscuridad, por supuesto. Y en las tinieblas de la noche visita su cuarto la Guardiana del Miedo, encargada de que el miedo no se pierda. No es cruel. Tiene su sentido. El miedo es bueno. No hay que avergonzarse de él. Lucas, acompañado de la guardiana, se cuela en el sueño de su cantante favorito, que tiene miedo escénico. Y en el de su mejor amiga, cuyos temores tienen que ver con la anorexia. Incluso el padre de Lucas tiene miedo. A perder su trabajo.

Dirigía Antonio Hernández, profesor de música del colegio Salesianas de Cádiz, a ocho músicos de la Big Band de Andalucía. Lucas era interpretado por Álex Parra y la soprano Mayca Teba hacía de la guardiana. Todos demostraron que el miedo está ahí, que existe, que es humano. Y que la valentía consiste en enseñar a los niños música y buenos sentimientos a cambio de ¿nada? No, hay muchos que valoran esto.

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