Crítica de Música

Una gala para un imperio musical

Ruth Rosique y Pablo García-López, junto a la Orquesta de Córdoba dirigida por Octavio J. Peidró. Ruth Rosique y Pablo García-López, junto a la Orquesta de Córdoba dirigida por Octavio J. Peidró.

Ruth Rosique y Pablo García-López, junto a la Orquesta de Córdoba dirigida por Octavio J. Peidró. / fito carreto

La soprano sanluqueña Ruth Rosique brilló con luz propia, en el recital-gala de clausura de la XV edición del Festival de Música Española de Cádiz 2017. Una edición que cumplió con creces el objetivo de unir las músicas españolas de la península y de las antiguas colonias de ultramar. A esta motivación, respondió la gala lírica del domingo.

Ruth Rosique se hizo rogar, y no fue hasta el séptimo tema, de los quince que figuraban en el programa de mano, cuando apareció en escena, vestida de acorde con lo que es una gala lírica. Radiante, con un vestido de fiesta, y acompañada en su primer tema por el barítono Javier Povedano, interpretando el dúo de Adriana y Juan de la zarzuelaLos gavilanes de Jacinto Guerrero. Muy bien, pese a que la partitura original contempla el papel para una mezzosoprano.

El resto de temas los interpretó junto con el tenor cordobés Pablo García-López. Fueron El dúo de Enriqueta y León: Mira que enamorado me tienes niña, zarzuela española de F.A. Barbieri, ambientada en Cuba, aunque inspirada en la ópera cómica francesa L'éclair. Fenomenal Ruth y bien Pablo García-López. Con el mismo tenor cantaría dos obras más, el dúo de Luciano y Tecla: Mil veces me ha dicho, de la zarzuela El hombre es débil, de F.A. Barbieri. A ritmo de habaneras. Muy bien.

El último tema que cantó acompañada fue el Gran dúo Cecilia y Leonardo, de la zarzuela Cecilia Valdés. Y por último, interpretó un tema en solitario: Yo soy Cecilia Valdés, también de la zarzuela Cecilia Valdés de Gonzalo Roig.

Sin duda, la sanluqueña fue la responsable de una buena parte del color de la gala lírica.

La otra nota de color, y además de exotismo, vino de la mano de The Nightingales, Bianca Camille López y Ma. Rhina Palma-Cruz, las dos sopranos filipinas que nos trajeron la esperada sorpresa de la 'sarswuela': la versión filipina actual de nuestro género lírico, la zarzuela. Interpretaron, ataviadas con trajes tradicionales filipinos, dos temas en tagalo, representativos de su género: Sa Kabukiran de la 'sarswuela' del mismo nombre, y Ang maya, de la 'sarswuela' Filipinas para los filipinos, un vals que hace referencia al pájaro nacional de Filipinas.

Lo hicieron fenomenal, pese a cantar con micrófonos, cosa que fue necesaria para poder efectuar la coreografía, ya que ejecutan bailes con giros, y así lo exigía el guión, no por falta de voz, pues doy fe que de eso andan sobradas. Supieron darle a sus canciones, junto a la gran Orquesta de Córdoba, una especial gracia y afinación a los temas, que recuerdan enormemente a nuestra zarzuela española. Excelentes.

También hubo minutos de gloria para Povedano y García-López, sobre todo para este último, aunque por momentos no encontraron un buen aliado en la orquesta que, a mi modo de ver, a veces sonó con intensidad, por encima del volumen de los cantantes.

De la invitada especial, Clara Montes, quizá decir que, en mi opinión, no acertó con las versiones del repertorio que le fue encomendado. Su bonita y natural voz no se vio reflejada en las versiones que interpretó. Para la preciosa canción Yo te diré, de la película Los últimos de Filipinas, utilizó una partitura que hace un giro hacia la copla, pero con un resultado que, en mi opinión, no la mejora. También ocurrió algo parecido con el arreglo de la partitura de Las Habaneras de Cádiz, que transformó la parte de tanguillos en una especie de son cubano, que no consiguió sacarle partido a la estupenda voz de Clara. Por lo demás, el público la aplaudió con ganas.

La Orquesta de Córdoba tocó al completo, dirigida para la ocasión por el director Octavio J. Peidró, quien en mi opinión sobreactuó un poco, tanto frente a la orquesta como frente al público. Pero he de decir en su favor que derrochó energía y ganas, y que demostró una particular erudición cuando dijo, dirigiéndose al público, que en Cádiz se ganó la primera batalla al Ejército de Napoleón en 1808. Y así fue, aunque pocos lo sepan, ya que en junio de ese año, la escuadra del Almirante Rosilly fue derrotada en la Bahía de Cádiz, entre Puntales y La Carraca, por la escuadra del Almirante Ruiz de Apodaca, mucho antes de la conocida Batalla de Bailén. También tuvo un bonito gesto pidiendo el aplauso del público para la Orquesta de Córdoba, que como ya contamos en el concierto inaugural del festival este año celebra su 25 aniversario. Igual hizo con Diario de Cádiz, a quien felicitó por su 150 aniversario, lo cual es de agradecer.

El festival de este año ha innovado con muchas cosas. Una de ellas, la gala final. Y también ha rescatado patrimonio musical español. El año que viene deseamos que el nivel siga subiendo, en este consolidado y apreciado Festival de Música Española de Cádiz, que es un referente en Andalucía de la música española con mayúsculas.

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