Crítica del concierto en el Auditorio de la Merced de Sanlúcar Delirios líricos para un quinto centenario

Ana Troncoso, Francisco Escala y Tommaso Cogato al piano. Ana Troncoso, Francisco Escala y Tommaso Cogato al piano.

Ana Troncoso, Francisco Escala y Tommaso Cogato al piano.

La conmemoración del Quinto Centenario de la Primera Circunnavegación en Sanlúcar de Barrameda va despertando múltiples eventos culturales. Con mayor o menor fortuna. No solo entre las diferentes administraciones públicas, sino también entre las asociaciones culturales sanluqueñas –que no son pocas– e incluso, como es el caso, en artistas que dan un paso al frente intentando contribuir con su granito de arena, a visualizar una de las mayores gestas españolas de todos los tiempos.

El Auditorio de la Merced de Sanlúcar, que próximamente será objeto de una más que necesaria adecuación como espacio escénico, acogió un precioso concierto lírico que tuvo como protagonistas a la soprano Ana Troncoso, sanluqueña de acogida, y al tenor onubense Francisco Escala, acompañados magistralmente por el pianista Tommaso Cogato.

Tommaso Cogato, concertista y profesor de piano, natural de Vicenza (Italia), afincado en Sevilla, es una garantía para muchos cantantes líricos, cuando conduce el piano del concierto, pues sabe cómo arropar al cantante con seguridad y darle ese respaldo tan necesario cuando se está solo en las tablas frente al público. No se permitió ninguna licencia, y todas sus intervenciones fueron para acompañar a Troncoso y Escala en el recital lírico. Hubiera estado bien haber podido disfrutar de alguna pieza instrumental de Tommaso solo al piano, aunque también es cierto que el recital fue extenso y bien estructurado. Excelente.

Ana Troncoso cantó en casa, para su público, que acudió a la llamada con una excelente entrada en el Auditorio de la Merced. Ana es una soprano que tiene como principal virtud el poseer una excelente técnica vocal. Su fiato es excepcional. Maneja la respiración de manera impresionante. Y además tiene una gran potencia vocal, a la que acompaña con una muy buena capacidad de moverse con soltura en los registros más graves, mostrando a la vez buena habilidad con la coloratura. Estuvo estupenda en el famosísimo dúo Un di felice de La Traviata de Verdi, pero para mi gusto, el aria Air du sommeil de L’Africaine de Meyerbeer, la bordó. Brava.

El tenor onubense Francisco Escala posee una voz que cautiva, y se mueve en la escena de un recital lírico con gran soltura y convicción. Se hace enseguida con el público. Es valiente, abordando temas tan bellos como complicados en su ejecución técnica (No puede ser de La Tabernera del Puerto de P. Solozábal). Convenció al público sanluqueño con su intervención, tanto en solitario, como acompañado de Ana Troncoso. Muy bien.

Un recital lírico, que bajo el nombre de Delirios Delíricos, hizo un guiño al Quinto Centenario de la Primera Circunnavegación, y fue un bálsamo cultural y musical para el numeroso público que asistió, pese a otras convocatorias culturales simultáneas en Sanlúcar. Una suerte haber podido desconectar un buen rato, la noche del viernes, de tantos debates y campaña electoral. Esperemos poder ver más a menudo por Sanlúcar, a estos tres grandes artistas del género lírico, que lo hicieron francamente bien.

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