José María Velázquez-Gaztelu | Poeta y flamencólogo

“Más que yo, considero que quien entra en la Academia es el flamenco”

  • El escritor y divulgador gaditano ingresa hoy en la Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz con un discurso en el hará un recorrido personal en torno al flamenco

El escritor gaditano José María Velázquez-Gaztelu.

El escritor gaditano José María Velázquez-Gaztelu.

La Real Academia Provincial de Bellas Artes de Cádiz acoge hoy como académico de número al flamenco. Lo hace en la persona de José María Velázquez-Gaztelu, un gaditano de la capital criado en Arcos, poeta de condición y flamencólogo de postín, alto divulgador del cante jondo y sus raíces tanto en programas radiofónicos como en revistas especializadas. El acto de la academia que preside José María Esteban se celebrará estar tarde en Diputación, y el nuevo académico por el discurso de José Ramón Ripoll.

–¿Qué supone su ingreso en la Academia de Bellas Artes?

–Primeramente es un honor y un privilegio estar en una institución de tanto prestigio, y naturalmente me siento muy orgulloso y muy gratificado porque me hayan admitido en esa casa que tiene historia y donde hay personas con mucho peso en el mundo cultural.

–¿Y qué puede suponer para el flamenco?

–El flamenco siempre ha formado parte de las bellas artes. El flamenco es un arte, un género musical, y me parece estupendo que el flamenco sea reconocido y que las puertas de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz se abran para el flamenco en mi persona. En realidad considero que, más que yo, quien entra es el flamenco. La historia del flamenco es amplia, está considerado, sobre todo fuera de España, como un gran arte. Como decía Paco de Lucía, “la música flamenca es de las tres o cuatro músicas más importantes del mundo”. Y cuando esto Paco lo decía, lo hacía con argumentos sólidos porque, entre otras cosas, Paco era un viajero que estuvo en contacto con muchas músicas del mundo. Yo he tenido la oportunidad de viajar mucho fuera de España, dando conferencias en muchos países, y hay una consideración enorme acerca del flamenco, que es un arte muy valorado. Posiblemente, más valorado fuera que dentro de España.

–¿Hay alguna razón que justifique esa superior valoración del flamenco en el extranjero?

–Bueno, quizás por nuestro propio carácter, que no valoramos lo nuestro. España es un país que a veces no tiene en cuenta su gran patrimonio cultural, pero fuera sí es muy valorado. Hay peñas flamencas y grupos flamencos constituidos en asociaciones fuera de España en todos lados. Por ejemplo, al Festival de Jerez todos los años vienen personas de 40 o 50 países, a los cursos pero también asisten a los espectáculos. Y hay revistas de flamenco en Alemania, en Austria, en Japón...

–Lo de Japón parecía algo exótico en su momento, pero es verdad que ha arraigado.

–Sí, el flamenco en Japón es muy considerado. Yo he estado dando conferencias en Tokio y hay un entusiasmo enorme. Allí hay una veintena de tablaos y solamente uno que tiene la presencia de artistas españoles; el resto son todos cantaores, bailaores y guitarristas japoneses. Tienen un gran amor por el flamenco, una gran capacidad de estudio y también tienen una facilidad porque, en este sentido, ellos son muy miméticos. Se estudian un disco y lo hacen exactamente igual. En otros países, en Estados Unidos por ejemplo, hay asociaciones y peñas flamencas donde se canta y se baila.

–Usted es poeta, flamencólogo, divulgador del flamenco con sus programas de radio, ahora académico... ¿Son compartimentos estancos o unos se alimentan de otros?

–Yo me considero fundamentalmente poeta y escritor, y en cuanto al flamenco yo no soy un crítico y tampoco soy un teórico; yo soy una persona que desde hace muchos años estoy divulgando el flamenco e intentando mostrar el flamenco. Lo he hecho a través de la televisión, lo sigo haciendo a través de las páginas del semanario El Cultural, y a través de los programas de Radio Clásica. Yo creo que es una labor divulgativa y de mostrar el flamenco en todas sus formas. El flamenco se manifiesta hoy día en distintos niveles, y eso lo enriquece.Siempre digo que el flamenco es una vieja tradición en continuo proceso evolutivo, por eso es un arte vivo, un arte que está creando y recreando continuamente.

–La cantera, desde luego, parece inagotable.

–Sí, afortunadamente hoy en día hay un grupo de gente joven que son, además, gente muy estudiosa y con mucho interés, gente joven, seria e incluso se están formando en universidades, conservatorios o en escuelas especializadas como la Fundación Cristina Heeren de Sevilla, que es la escuela de flamenco más importante del mundo. Allí se están formando muchísimos muchachos, aunque hayan nacido en familias reconocidas de tradición histórica que han tenido un legado importante y una herencia musical dentro de sus familias, pero que en esta escuela se han perfeccionado. Ahora mismo, los muchachos tienen una formación magnífica, muy completa, y el hecho de estar en el conservatorio les ayuda a mejorar sus capacidades.

–¿Velázquez-Gaztelu sería igual respecto al flamenco si hubiera nacido en una provincia distinta a la gaditana? ¿Le ha condicionado?

–Hombre, si hubiera nacido en otros sitio seguramente estaría haciendo también un trabajo de esta naturaleza... No me condiciona, yo huyo de los condicionamientos, soy una persona que intenta actuar con responsabilidad pero también con libertad, porque en el arte si no hay libertad para escribir poesía, no hay libertad para escribir un artículo o hacer un guión radiofónico, pues entonces estamos perdidos. Tiene que haber absoluta libertad y no tener ningún tipo de condicionamiento. Yo nací en Cádiz, en la calle San Francisco, pero me crié en Arcos, y no cabe duda de que, desde muy pequeño, estoy familiarizado con ese ámbito sonoro que desde muy niño escuché; esos sonidos, esas maneras interpretativas calaron en mí profundamente y ahí se han quedado.

–Una última reflexión sobre la Ley del Flamenco que se está preparando en Andalucía.

–La verdad es que no tengo información sobre estas leyes que se están haciendo del flamenco... El flamenco no quiere leyes; el flamenco, como todo arte, necesita libertad y no necesita cadenas.

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