concierto

Poveda y Lorca, dos por uno

  • El cantaor catalán trajo a Sanlúcar de Barrameda su particular homenaje al poeta granadino, en un espectáculo completo de tres horas de duración y con fin de fiesta a lo grande

Miguel Poveda, durante su concierto en la plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda. Miguel Poveda, durante su concierto en la plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda.

Miguel Poveda, durante su concierto en la plaza de toros de Sanlúcar de Barrameda. / JSF

Antes del concierto, y entre los seguidores de Miguel Poveda, alguna duda de cómo sería el nuevo espectáculo anunciado como Enlorquecido, el nombre del último disco grabado por el cantaor barcelonés.

Con un nutrido grupo de músicos en el escenario, y pasadas las diez de la noche comienza el espectáculo en la plaza de toros de Sanlúcar: piano, palmeros, percusión, batería, coros, bajo y guitarra flamenca arrancan con el primer tema, No me encontraron, que suena excelente, a pesar de que la versión en directo se aparta de la del disco, sobre todo por la falta de guitarra eléctrica.

Siguen más temas del nuevo disco, Silencio, Alba, y Las delicadas criaturas. Esta última, con una similar armonización a la que, al piano, hiciera el propio Lorca de sus poemas. La puesta en escena de este tema que acerca a lo más conocido de Lorca y entronca bien con el Poveda flamenco fue muy bien acogida por el público.

El resto de temas del último disco fueron sonando, unos con mejor puesta en escena que otros, en relación al trabajado de estudio. Así, la versión en directo de la Oda a Walt Whitman sonó impresionante. Sin embargo, la versión en directo de Grito hacia Roma no gana en relación al disco. Apenas tres canciones no pertenecientes al último trabajo intercaló Miguel Poveda en su concierto: Romance de la dulce queja; un excelente Tema instrumental, a cargo del guitarrista de San Fernando Jesús Guerrero, y Ojos verdes, que consiguió poner por primera vez en pie al respetable. Miguel presentó esta popular canción, como un viaje al interior de Lorca, y la definió como la mejor composición musical de la historia de la música, a la vez que apuntó la influencia de Federico sobre la letra de Ojos verdes, escrita por Rafael de León, marqués del Valle de la Reina, basándose en la correspondencia que Federico y el marqués mantuvieron. El directo de Poveda en esta canción es sencillamente espectacular, y los arreglos de piano excelentes.

Pero, al llegar a la canción que haría la número 15 de las que iban sonando, dio comienzo otro espectáculo totalmente diferente: Se cerró un telón y se abrieron unas cortinas: la de un tablao flamenco tradicional. Miguel Poveda se sienta en una silla de enea, y comienza a cantar por alegrías. El público lo jalea, se pone en pie, le llaman guapo, y comienza la fiesta. Hasta diez temas más cantaría Poveda, arrancándole a su alma flamenca lo más tradicional y por derecho de este patrimonio inmaterial de la humanidad. Una taranta impresionante y una estupenda guajira fueron el preludio de un improvisado homenaje que, sobre la marcha, dedicó Miguel Poveda a Lole y Manuel. Fue una especie de popurrí de sus temas más conocidos, y dedicados a alguien muy especial para Miguel: la bailaora, coreógrafa y profesora Rocío Coral.

Una seguiriya, con Bolita de Jerez a la guitarra, tangos de pastora y bulerías, pusieron fin a la programación 'oficial', según Poveda, quien dijo: "Y ahora me pediréis otra… y cantaré otra". Y no fue otra, sino varias más: Voy a perder la cabeza por tu amor y La leyenda del tiempo, homenaje a Camarón. Y comenzó tímidamente a llover, pero Miguel Poveda dijo que la lluvia no podía con él, y hubo un fin de fiesta a lo grande, donde subieron al escenario el cantaor Rafael Bueno, Diego Montoya, El Zorri, bailaor jerezano, Rocío Coral y Mijita. Todos cantaron, bailaron e hicieron palmas, acabando con la lluvia poniendo patas arriba la plaza de toros de Sanlúcar.

Dos espectáculos en uno, con una duración de tres horas. El primero de ellos, un difícil trabajo sobre la vida y poesía de Lorca, para escuchar en 'modo reposo' e íntimo, y el segundo todo lo contrario, flamenco auténtico nacido del alma y las facultades de uno de los más grandes cantaores de flamenco de España.

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