Cultura

Pérez Zúñiga presenta una visión actualizada del clásico de Dante

  • 'Siete caminos para Beatriz', editado por la Fundación Lara, recurre a la estructura de 'La Divina Comedia'

"Lo que tiene de maravilloso la literatura -comentaba en la presentación de su nuevo poemario el escritor Ernesto Pérez Zúñiga-, es que todos los impulsos que te sacuden en la vida se convierten en un imaginario interno".

Así, el conocer -en la mitad del camino de la vida- a una Beatriz "real" y el tratar de profundizar en torno a la figura del "viaje interior", que viene a traducirse en procesos de "catarsis" y "autoconocimiento" ha dado como resultado Siete caminos para Beatriz, un título que Pérez Zúñiga acaba de publicar dentro de la colección Vandalia y que ha surgido del "extrañamiento y la empatía" con el mundo actual.

Una actualización del clásico de Dante que destaca -según palabras de su editor, Ignacio F. Garmendia- por una "profunda uniformidad del discurso" aun teniendo en cuenta la "variedad de formas poéticas que presenta". Una cualidad que el propio Pérez Zúñiga achaca, posiblemente, al oficio de narrador, "que te da las armas necesarias para forjar de cohesión a un texto".

El escritor madrileño es también el último ganador del Torrente Ballester de Novela por La fuga del maestro Tartini, libro que podría conformar, junto al actual, una especie de "fase italiana" dentro de su trayectoria. O es así, al menos, en opinión del presentador del encuentro, el también poeta y narrador Vicente Molina Foix: "Aunque la novela sea una historia llena de peripecias en la que se retrata una época distinta de la de Dante, ambos trabajos tienen en común la inspiración italiana y la utilización de una figura del mundo del arte para hablar de cosas que no son exactamente artísticas, sino vitales".

Siete caminos para Beatriz presenta una estructura que transita por la de La Divina Comedia actualizada con imágenes del siglo XXI, con referencias a paisajes urbanos como los de Tokio (Purgatorio) o Dite (Infierno). Un recorrido que -insistía el autor- "no sólo está influido por los cantos de Dante sino por las ilustraciones que después firmaría William Blake: un universo mítico que me acompaña desde hace años y que he dejado escapar aquí. En su aportación, Blake manejó imágenes muy potentes, que unían la sociedad de su tiempo y una visión que iba un poco más allá". Al igual que el recorrido de Dante, en el poemario de Pérez Zúñiga la búsqueda de Beatriz actúa de resorte: viene a ser -indicaba Molina Foix- la "constancia de que gracias a esa figura tenemos una manifestación de la plenitud de vida que es la plenitud amorosa".

El viaje de descenso a y ascenso de los infiernos no sólo se concreta en la estructura de la obra -Beatriz, La isla de los muertos, Parque de atracciones, La noche y Paraíso-, sino en la armazón misma de los poemas, que van deconstruyéndose, abandonando los preceptos clásicos de la métrica y abrazando la musicalidad del jazz en los círculos "inferiores" del recorrido -momento en el que se aprovecha, además, para ofrecer una "mirada crítica, desde el otro lado a nuestro mundo neurótico, lleno de acontecimientos"- y recuperando la pureza clásica conforme vamos acercándonos al paraíso.

"Antes de llegar al Paraíso, que es el refugio de lo concreto -resaltaba Ernesto Pérez Zúñiga- aparece la noche, que es el lugar mágico, del inconsciente, donde están los ángeles y donde reside esa especie de materia oscura alquímica. Es allí donde la voz poética te dice que todo viaje realizado hacia el conocimiento interior parte del asunción de la fragilidad y de un gran deseo de eternidad".

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