Paredes de cuento con Happyroom

La artista Teresa Geneiro transforma al lienzo decorativo los sueños de los niños y sus papás

Virginia León Cádiz

24 de marzo 2013 - 05:00

Un dormitorio es algo más que un lugar donde dormir. Es el rincón donde nacen y expiran los sueños. Un lugar desde el que transportarse a donde quiera que la imaginación alcance. A un cuento de princesas o una historia de piratas. Allí donde cada cual desee. Un lugar donde, por qué no, ser feliz. Así nace la filosofía Happyroom, la marca creada por la artista y diseñadora gráfica Teresa Geneiro, que trabaja por encargos en todo tipo de cuadros ideados para colmar de sonrisas una habitación. "Happyroom es un escaparate de alegría y color. Por eso se llama habitación feliz".

Desde facebook se puede acceder a esta firma ideada a priori para decorar habitaciones de niños de todas las edades, a base de colorido, con dibujos sencillos llenos de frescura", añade la autora.

Sus trabajos se ajustan a todo tipo de demandas, a cuadros de todas las medidas, incluso abarcando pintura mural, para lo que emprende un estudio detallado acorde al entorno. También pinta todo tipo de elementos decorativos como cojines. "Aparte de todo cuanto muestro en facebook, trabajo por encargos con cualquier idea que el cliente exponga y que se ajuste a mis posibilidades".

Un mercado que aunque parte a priori del mundo infantil, amplía a todo tipo de pintura temática. Por ejemplo, la gastronómica. "A raíz de un cuadro que hice de algo tan sencillo como una magdalena, me han pedido todo tipo de cuadros para decorar la cocina. Y de aquí han surgido piezas para cuartos de baño", explica Teresa Geneiro.

Pero no cesan aquí sus proyectos, pues quiere afrontar la pintura mural para decorar aulas de guarderías, salas infantiles de hospitales e incluso de comedores infantiles. "Todo es posible con Happyroom, cuyo color y frescura ha conectado mucho con la gente".

Happyroom retoma la faceta artesana de esta artista y diseñadora gráfica, graduada en Dibujo Publicitario en la Escuela de Arte de Cádiz, y cuya trayectoria ha estado vinculada a la prensa escrita a lo largo de los últimos 12 años.

"Con este trabajo vuelvo a mi época de artesana, cuando vendía mis creaciones por todas las ferias. Me he reencontrado conmigo misma después de muchos años sin coger un pincel". Aunque este nuevo proyecto llega en un momento de gran madurez artístico y personal. "Me gustaría convertir Happyroom en mi medio de vida". De hecho, le gustaría llevar la marca a su propia tienda a pie de calle, para así seguir inyectando de fantasía y color los sueños de niños y mayores. "Lo que más satisfacción me da es ver cómo a través de mis manos se hace realidad lo que tenía en mente, lo que otros tienen en mente", dice. Así nace y se hace Happyroom. Para transformar los cuentos y sueños al lienzo.

stats