Mikel, la estrella del Sur
uEl cantante deslumbra en el Parador de Cádiz junto al piano del genial Paco Loco.
El titular no es un anuncio de cervezas, pero escucharlo cantar es como beberse un botellín bien frío, escarchado, en un caluroso día de levante. Vestido de arena y sueños, una guitarra y una voz que nunca se apagará, Mikel Erentxun acribilló a canciones, directas al corazón, a las más de 250 personas que se congregaron el pasado jueves por la noche en la azotea del Parador gaditano. Un concierto que forma parte del ciclo organizado por una conocida marca de licores que tiene como objetivo crear un marco íntimo de estrecha relación entre el público y el artista, y que se realiza en otras grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Alicante. Una cita tras la última luz del día en la que el autor nacido en Caracas, pero afincado en San Sebastián, repartió muchas de las píldoras de la felicidades que guarda la caja de su último disco, 'Corazones', y otros de sus trabajos.
Fue una de esas noches de verano hechas para ser felices. Lo estaba el público y lo estaba el artista, que fue regalando canción tras canción grandes éxitos y novedades al ritmo de la brisa nocturna y de los teclados, gran parte del tiempo, de Paco Loco, su último productor. Porque algo tiene Mikel con esta tierra, que visita más que muy a menudo, a la que incluso le ha dedicado una tonada que, por supuesto tocó. Y allí, en lo alto, bajo una tímida luna, la luz de paso del faro y la estrella que siempre le ilumina, se recortaban siluetas de rock y pop de un tipo al que alguien le pidió que no se cortara el pelo, y así prometió que hará.
Algunos acordes le hacían revolverse en la silla, levantar la guitarra, hacerla bailar arropado por los coros improvisados de sus seguidores. Canciones nuevas, Corazones, Ojos de miel, Dakota y yo, El corazón del dragón... Grandes éxitos en solitario y con Duncan Dhu como A un minuto, Cartas de amor, Cien gaviotas, Ropa vacía, Esos ojos negros, Mañana y Una calle de París, que comenzó en dos ocasiones interrumpido por la emoción del público. Se toca el pelo y hala, vuelta a empezar entre risas. Una gran complicidad con los presentes, con Paco Loco, y con la tierra que le acogía, "donde curiosamente he grabado mi último disco", dijo, mientras señalaba hacía un punto de la Bahía para ubicar El Puerto ayudado en la localización por Paco Loco. Recita incluso, sin música, sus propias canciones, para rematarlas después con la guitarra, el teclado y una copa de vino. A todo esto, el viento se entretiene con su pelo. "Miguelito guapo", tal como le jaleaban algunas incondicionales, es sus propias canciones, y viceversa.
Una despedida, un "¡gracias Cádiz!". Un adiós que tan sólo duró unos minutos. Erentxun regresó armado de más pildorazos, uno de ellos reciente, que calificó de "osadía", ya que apenas estaba ensayado, y cualquiera lo diría porque sonó a 'de toda la vida', tal como lo hizo 'Dime tu nombre'. Ya nada podía parar aquello. Un nuevo adiós. Silbidos, palmas y nuevas peticiones no le dejaron marchar. Y en 0,2, como un arrebato, se marcó un En algún país. Palmas, coros, bailes, ya nadie quiso quedarse sentado. Fotos, fotos, recuerdos de un nuevo concierto de Mikel Erentxun, que está en perfecto estado de voz, mejor que nunca, y de forma, sin duda.
Para los que se lo perdieron, tendrán que esperar a una nueva visita del vasco a la zona, quizás a su regreso de la gira que le está llevando por España y, a partir del 15 de octubre, por EEUU. Allí de donde también beben esas raíces de la Americana Music que a veces asoma en sus canciones. Un lujo encontrarse con un chico así en una azotea como esta.
"Empezaremos haciendo algo lento para situarnos, para relajarnos. Es una costumbre que tengo desde hace mucho tiempo, de antaño, y la sigo conservando". Lole Montoya, una de las voces más hermosas y distintas del flamenco, la voz femenina que lo revolucionó, estará esta noche en la Venta de Vargas, dentro del programa La Isla Ciudad Flamenca para ofrecer un recital que estará presentado por Ricardo Pachón, otro de los nombres que mucho tuvo que decir en el llamado Nuevo Flamenco que despertó en los 70.
Lole adelanta que el recital, que comenzará a las once de la noche en el rincón de solera en San Fernando, arrancará "bien con Mariposa o con Dime, ya veremos...", baraja la artista que asegura que "siempre" lleva preparada "una lista con las cosas que ensayamos y vamos eligiendo según la noche", explica. Después promete meterse "alegrías, bulerías y tangos" y acometer "una canción muy especial dedicada a Antonio Machín" y la Metáfora que le brindó Alejandro Sanz. Casi con toda probabilidad "Joselito Alcedo", apunta la artista, la acompañará a las seis cuerdas.
Lole Montoya también participará el próximo día 5 de septiembre en la Fiesta de la Bulería de Jerez que se celebra en el Alcázar.
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