Cultura

Mágica lección de vida y color

  • La exposición es un apasionante libro de aventuras abierto a los más inesperados encuentros

Una de las obras de Nicoletta Tomás en la exposición. Una de las obras de Nicoletta Tomás en la exposición.

Una de las obras de Nicoletta Tomás en la exposición.

No debería pasar desapercibida para nadie esta exposición que descubre a una artista importante, autora de una pintura espectacular y de un grabado que transporta a los mejores momentos de este modo de expresión. Hemos empezado utilizando adjetivos que pueden sonar a esas maneras un tanto hiperbólicas que, muchas veces, utilizamos los críticos cuando intentamos definir lo que sentimos como bueno. Espectacularidad, potencia colorista, mágica distribución de escenarios presentidos, realismo bellamente idealizado... grandeza; definiciones, en definitiva, que sirven para intentar explicar una obra apasionante y llena de sutileza en continente y contenido.

Nicoletta Tomás es una pintora valenciana con un amplio y completo historial de comparecencias en foros de importancia. Algo que no debe extrañar porque de lo que es autora puede tener cabida en los espacios más significativos de cualquier sitio; una obra diferente a la vez que tremendamente atractiva.

El espectador nada más bajar los dos escalones de la sala principal del Castillo de Santa Catalina se da cuenta de que entra en un mundo de ensoñación; de belleza, de magia y de realidades imposibles. Una gran bocanada de aire impregnado de bellas gamas cromáticas atrapa la mirada. Los verdes, los añiles, los dorados, los diferentes rojos envuelven el espacio de una intensidad colorista y abre las perspectivas para introducirte en un universo de sensaciones, de sensualidad, de magia y de infinitas circunstancias.

La exposición la podemos considerar como un apasionante libro de aventuras abierto a los más inesperados encuentros. La artista ilustra un viaje maravilloso por parajes habitados por la más bella y fascinante historia de vida y color. Un mágico animalario que presenta especies aderezadas de sutileza dibujada y de pintura sublimada. Y es que los elementos de la obra de Nicoletta están conformados por una especialísima pátina que seduce. La artista recrea un universo paralelo, surreal y misterioso; un escenario extraído desde los horizontes abisales de la mente, allí donde sólo habita lo presentido, lo imaginado, lo mediato y está poblado por personajes que han perdido sus prosaica existencia y parecen sobrevivir en un mundo de sensaciones felices.

La muestra nos parece un bellísimo caleidoscopio de formas y colores, de seres misteriosos, trasuntos de una enigmática humanidad que trasciende más allá de una realidad alejada de lo real pero entrevista; con personajes que parecen sacados de un planeta vecino; allí donde lo bello es más bello, lo azul más azul y la vida vale más la pena; un mundo de sensibilidades, de exquisiteces,; con una soledad que no molesta y el aire se compone de partículas coloristas que atrapan la mirada y traspasan el alma. Ciudades que yuxtaponen lo oriental y lo occidental como referentes para una urbe presentida. Paisajes que nos hacen transitar por vidas oníricas en azules y verdes; humanoides de otras galaxia eternos viajeros interestelares; animales, figuras y paisajes perfectamente ajustados, en fondo y forma, que crean bellos escenarios con colores que describen sensuales registros hasta configurar estancias, submarinas o aéreas, donde los perfiles delicados de esos seres extraños o animales bellamente distribuidos, componen delicadísimas fórmulas representativas que ejercen una función catártica.

Nicoletta no sólo crea la máxima expectación con sus soberbias obras coloristas; es probablemente en los grabados donde la maestría de sus maneras sobresalen y manifiestan su amplísima realidad artística. Un dibujo extremo, riguroso, delicado y elegante recrea los mismos estamentos y formulan esquemas compositivos de absoluta fortaleza artística.

Estamos ante una exposición mayor, poco ofertada desde la institución organizadora, que recrea una pintura grande, salida de una artista que transporta a los mejores estamentos de un arte que siempre estará vivo y seguirá convenciendo por sus ilimitados desarrollos y desenlaces. Una exposición para no perdérsela y gozarla en toda su magnitud.

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