marieta cantos casenave. profesora de literatura en la universidad de cádiz

"López de Ulloa defendió un absolutismo a ultranza muy riguroso"

  • La docente publica 'A sangre y fuego', una investigación sobre María Manuela López de Ulloa, una pionera de la literatura política durante la etapa de las Cortes de Cádiz

"López de Ulloa defendió un absolutismo a ultranza muy riguroso" "López de Ulloa defendió un absolutismo a ultranza muy riguroso"

"López de Ulloa defendió un absolutismo a ultranza muy riguroso" / Joaquín Hernández 'Kiki'

Existen pocos datos que hablen de la biografía de la periodista María Manuela López de Ulloa. Su actividad como escritora fue prolífica, sin embargo, cuando llegó a Cádiz en la época de las Cortes, huyendo de la Revolución Francesa. Marieta Campos, profesora de Literatura Española en la Universidad de Cádiz, es una de las principales estudiosas de esta periodista que defendía a ultranza el Antiguo Régimen y, principalmente, la postura de la Iglesia. Cantos acaba de publicar el estudio A sangre y fuego (Biblioteca Nueva), una investigación que aborda la literatura política de López de Ulloa.

-¿Qué provocó en usted un interés por una figura tan desconocida como López de Ulloa?

-Ella era un personaje muy singular con una labor muy amplia. Recibía los ataques de otros periodistas, fundamentalmente liberales, que alababan la labor de la Marquesa de Astorga a la hora de traducir y adaptar los derechos de Madrid. Sin embargo, despachaban a María Manuela como una literata, o una marisabidilla no solo por ser mujer, sino porque no les interesaba la labor que realizaba en varios periódicos de la época.

-¿Qué papel jugaban mujeres como ella en ese período?

-Ella pertenecía a un grupo de mujeres que tuvo que luchar contra y viento marea para poder escribir en periódicos, independientemente del signo político. Los hombres veían que el terreno de la escritura era masculino y, más aún, si se trataba de la escritura política. Las mujeres, algunas de forma anónima o con pseudónimos, entraron a participar como defensoras del patriotismo, de la religión. Muy pocas bajaron al terreno del debate político.

-En A sangre y fuego analiza los artículos que escribió sobre la religión porque la periodista no entendía una patria sin ella.

-Los que eran partidarios de no cambiar nada se sirvieron de la iglesia y de los sacerdotes para que, en sus homilías, hicieran entender a los fieles que la guerra contra los franceses era una batalla contra la religión. España era un país católico y se convirtió en un nido religioso.

-¿Las críticas le llovieron desde el otro bando?

-Claro. Sus escritos eran contestaciones y ella los llamaba "impugnaciones de". Empezó con el primer discurso cuando se abrieron las Cortes y hay otro, no recuerdo si el segundo o el tercero, que reivindicaba que no se reabriera el teatro en Cádiz porque lo consideraba un nido de pasiones contrario a la iglesia. Evidentemente, Manuel José Quintana y otros liberales reaccionaron y, por ello, recibió muchas críticas en la prensa. Una cosa era ser absolutista y otra cosa era su defensa de un absolutismo a ultranza muy riguroso.

-Gran parte de su producción era poética.

-No escribió poesía lírica. Era una poesía patriótica relacionada con motivos que tenían que ver con la lucha, con la defensa de España, con la alabanza al rey deseado. No hay una exaltación lírica porque no era frecuente en la época, la producción literaria estaba supeditada al fin patriótico y político.

-¿En qué plano era más brillante su producción?

-Creo que fue más brillante a la hora de escribir artículos. La mayor parte de los poemas que escribió estaban insertos en artículos de periódico.

-¿Qué papel jugaron las Cortes de Cádiz en su trayectoria?

-Fueron un acicate. Ella no escribió antes de ese momento e inicia su producción cuando recibió la noticia de que las Cortes se iban a reunir. En Cádiz, López de Ulloa encontró el caldo de cultivo necesario para publicar en la prensa. Ella se sentía expoliada por las lecturas que hacía y sentía la necesidad de expresar su opinión.

-¿Por qué cree que es todavía un personaje relativamente desconocido?

-Porque publicó en varios periódicos de carácter absolutista que

están aún por investigar. La memoria que hemos rescatado de ese período es la de la libertad. Hasta hace unos años no se ha investigado esta labor en contraste que forma parte de nuestro pasado aunque no nos guste o no nos sintamos identificados. Sus textos estaban desperdigados en diferentes periódicos y los manuscritos estaban en el Archivo Nacional.

-Ella representaba a ese porcentaje de la población más conservadora de la época, el que se oponía al cambio.

-Si no hubiese sido mayoritaria la opinión fernandina, las Cortes hubieran seguido en Madrid. Muchos liberales vieron el final de sus días en los presidios, hubo persecuciones y no hubo derechos. Esto fue así porque la opinión pública liberal era minoritaria, sí que era muy importante y significativa pero minoritaria. Por este motivo, los liberales que se reunieron en Cádiz no querían que las Cortes se trasladaran a Madrid, sabían que todo cambiaría si eso ocurría porque la opinión absolutista imperaba en la capital.

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