Cultura

Gabilondo rinde honores al "buen periodismo" de Tano Ramos

  • El periodista vasco, que participó en la presentación del último Premio Comillas 'El caso Casas Viejas', ensalza el trabajo de su autor · El historiador Aróstegui califica su obra de alegato contra la infamia

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El periodista Iñaki Gabilondo situó ayer en Madrid la obra El caso Casas Viejas, del periodista asturiano Tano Ramos, redactor de Diario de Cádiz, dentro del "buen periodismo, el noble periodismo, el periodismo de primer nivel que nos llega de Cádiz". El historiador Julio Aróstegui convirtió esta obra en un alegato contra la infamia. Ramos, en una intervención muy personal y emotiva, agradeció el XXIV Premio Comillas de historia, biografía y memorias, que recibió de manos de la editora Beatriz de Moura en el acto de presentación, a Tusquets, por un galardón que "me llega en un momento profesional especial, tras unos años difíciles".

En la presentación y entrega del XXIV Premio Comillas de historia, biografía y memorias, el periodista Tano Ramos, redactor de tribunales de Diario de Cádiz, estuvo rodeado de todos los suyos: su madre; su compañera sentimental, la profesora Lola Lozano; sus dos hijos; algunos de sus hermanos; otros familiares, y varios amigos llegados de su Asturias natal.

Pero, además, en la presentación, contó con Iñaki Gabilondo y Julio Aróstegui, que aprovecharon la ocasión para trasladar los asistentes algún que otro escalofrío y cierta desazón al ver que, tal como dijo el periodista vasco, "el presente está en el pasado", o que, tal como destacó el catedrático granadino de Historia Contemporánea, "tras 80 años parece que no ha pasado nada".

Gabilondo arrancó rindiendo un homenaje al "buen periodismo" que había protagonizado Ramos con esta obra, y no dudó en asegurar que la misma era "el alegato más feroz con datos contra el periodismo envenenado". "En pie y en primer tiempo de saludo por el periodismo español", se puso ante Ramos esta leyenda del oficio.

El periodista vasco, que se mostró "deslumbrado, impresionado y conmovido" por la obra, destacó que el relato de los juicios celebrados en Cádiz sobre los sucesos de Casas Viejas pone de manifiesto que "poco puede el juicio contra el prejuicio", y calificó de "auténtico escándalo" el repaso que el periodista asturiano hace del papel de los periódicos durante las vistas. "El juego no es sutil, es desvergonzado, y nos enfrenta a los periodistas con nuestro oficio", agregó.

Además de subrayar las mentiras vertidas contra Manuel Azaña, presidente del Gobierno, Gabilondo resaltó que Ramos "nos dice" con esta obra que "no es inútil". "La verdad, aunque herida de muerte, puede recibir respiración asistida de un periodismo que es capaz de recuperar la verdad, aunque sea para que circule", añadió.

El veterano periodista dijo sentir escalofrío al ver que "el presente está en el pasado". "Cuando hoy se lee este libro no se puede evitar poner nombres a las cabeceras de hoy de las cabeceras de entonces. Nombres de hoy a periodistas de ayer. No es nada difícil encontrar paralelismos con los hechos", sentenció.

A esta misma conclusión llegó el historiador granadino Julio Aróstegui, que expresó su desazón tras constatar que "tras 80 años parece que no ha pasado nada" y que calificó la obra de Ramos como "crónica de una infamia".

Aróstegui centró la primera parte de su intervención en destacar la importancia en la obra del abogado Andrés López Gálvez, abogado de la acusación particular en nombre de algunas de las familias de las víctimas de los sucesos de Casas Viejas. A su juicio, este letrado gaditano, profesor también de la Escuela de Magisterio, procesado y condenado por masón tras la Guerra Civil, fue "héroe caído", un "hombre justo entre villanos".

Tras unos agradecimientos muy sentidos, sobre todo a Tusquets por haberle otorgado un premio que llegó "tras años difíciles, Ramos aprovechó la ocasión para actuar como padrazo: "Mis hijos ya saben que sí tiene premio dedicar muchas horas a intentar hacer un buen trabajo. ¿Cómo no voy a estar agradecido?"

Y se refirió también al guardia civil Juan Gutiérrrez, que dejó huir a dos campesinos en Casas Viejas y que murió fusilado tras alzamiento nacional por anarquistas. Pero, sobre todo, centró gran parte de su intervención en López Gálvez, y contó emocionado el encuentro que mantuvo con Soledad, hija del abogado gaditano, en 2007.

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