"Devolvemos a Chavela sus canciones en el compás flamenco de las casas"
Martirio. Cantante
La intérprete y su hijo, el guitarrista Raúl Rodríguez, cantan a Chavela Vargas esta noche en el ciclo de conciertos del isleño Castillo de San Romualdo.
-"Uno vuelve siempre a los mismos sitios donde amó la vida..." Espero que su vuelta a nuestras costas sea un regreso feliz...
-Claro que sí. Para mí es muy especial todo ese triángulo desde Cádiz hasta Tarifa. Una zona que he frecuentado muchísmo donde hay una energía maravillosa, donde hay una gente para comérsela, donde hay un clima y una gastronomía que, de verdad, quita la cabeza, y donde hay una cuna del flamenco imprescindible.
-Usted, su hijo Raúl Rodríguez y las canciones de Chavela, ¿es un repertorio de esos que no pierden vigencia?
-No pierde vigencia en absoluto. De hecho, me parece que es el trabajo más emocionante que he hecho por cómo yo quería a Chavela, por cómo la quería Raúl, por el conocimiento que tenemos de ella, porque son unas canciones que son cante y son verdadera poesía, porque toco con mi hijo, que es el que mejor me conoce y me acompaña, aunque él ya tiene su disco que se llama Razón de son y está trabajando muchísimo pero tengo la suerte de que me acompaña aquí en San Fernando y en el siguiente concierto en Niebla, y cuando toco con él este repertorio es maravilloso por esa sensación que tienen dos personas tan enamoradas de la música y tan cercanas por dentro. Es una experiencia casi sagrada para mí.
-Es, entonces, un reflejo de su relación y de la relación de ambos con Chavela...
-Nosotros siempre decimos que hemos cogido las canciones de Chavela y se las devolvemos en el compás flamenco de las casas. Porque Raúl aprendió a tocar la guitarra mientras yo freía las papas y hemos hecho en la cocina todos los cantes y acordándonos de Cádiz, por supuesto, porque somos unos enamorados de los cantes de Cádiz y Raúl, también, del Carnaval.
-Los conciertos de La Chamana tenían ese aire ritual, casi ceremonial, ¿lo ha intentado trasladar en sus directos?
-Cuando te acuerdas de Chavela y te acuerdas de cómo cantaba es imposible no sentir un sentimiento religioso. Religioso en el sentido de cómo puedes, a través de la verdad, poner, como en un espejo, a contarle a la gente las cosas para que la gente contacte consigo misma. Eso es lo que ella conseguía, y por eso lloraba la gente en los conciertos, porque se encontraba consigo misma, porque ella tenía un corazón tan valiente que había conocido todos los nombre del fracaso y del éxito en el amor. Todo eso estaba impreso en su voz. Y yo lo que le hago es un homenaje, no pretendo, en absoluto, llegar a ningún escalón de los que ella dominaba sino acercarme con el amor total que yo le tengo como artista y como persona, porque la conocía bien, y seguir una estela de cantar de verdad, porque es el cante que transforma.
-¿Respeto?, ¿miedo?, ¿responsabilidad?... ¿Qué sintió cuando puso en pie 'En un mundo raro'?
-Pues una mezcla de todo eso... Lo que nosotros hicimos fue coger las canciones que mejor se podían adaptar a los palos flamencos y, también, las que estaban fuera del rencor. Yo creo mucho en que hay que quitarse el rencor para poder seguir amando. Y, cada vez que tenía un poco de susto porque, claro, es un personaje tan maravilloso que lo tenemos como en un altar, entonces yo pensaba que con lo único que podía emprender esta tarea era con amor. El amor es lo que ha guiado todo este trabajo y ahí me amarro. Tú has llegado aquí por amor, me decía yo, así que deja que el corazón salga por tu boca y hazlo lo mejor que puedas, que lo importante es que la gente sepa que ella existió, que ella existe en los discos y que se puede recurrir a ella como a un oráculo.
-¿Cuando la conoció?
-La conocí la misma noche que ella volvió a España en el año 93, que fui a verla a la Sala Caracol y me la presentaron. A partir de entonces, siempre que ha venido he ido a verla, hemos comido y hemos quedado y también hemos procurado trabajar bastante juntas. Y en los dos últimos conciertos que dio, en México y en España dedicados a Lorca, nos llamó a Raúl y a mí para que estuviéramos con ella. Y, de hecho, allí salió la idea de hacerle un homenaje.
-¿Qué es lo que más admiraba de Chavela?
-Era una mujer que era una bandera de libertad, de valentía, de dignidad, de vocación por la música y por la poesía, era una mujer que convertía las canciones en cante, parecía flamenca, ¿sabes? Y después tenía un sentido del humor casi tan grande como su sentido del amor.
-¿En qué proyectos está usted metida ahora?
-Pues ahora estoy muy contenta con Cantes rodados, un programa de radio que estoy haciendo por internet en Radio Gladys Palmera. También estoy dando una conferencia que se llama La mujer y la copla en nuestra educación sentimental, donde voy recorriendo la copla a través de los sentimientos que nos han transmitido y voy cantando estrofas y, después, estoy preparando una recopilación de todos mis discos con el documental que me ha hecho Sacromonte Film, que saldrá en una cajita con dos cedés.
-¿De qué se siente más orgullosa de su carrera?
-De la libertad con la que empecé y de la libertad con la que sigo. Eso tiene un coste fuerte pero merece la pena. Y, por otro lado, de que he ido probando, de que he ido aprendiendo y de que he ido metiéndome en camisa de once varas. Y de lo más importante que me pasa ahora mismo es que todavía tengo muchas ganas, mucha ilusión, y no tengo la sensación de haber llegado a ningún sitio, ni de haber cumplido una meta, ni nada de eso. Tengo la sensación de estar en el camino y que el camino me está enseñando quién soy yo.
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