Amores difíciles, en la tercera novela del gaditano José Moya Vargas
El octogenario escritor publica 'Candelaria y Zacarías', un libro sobre la honradez y la pasión editado por Absalon
Con la misma elegancia, con la que José Moya Vargas (Cádiz, 1926) cuida su indumentaria, con el mismo mimo, ha entretejido los hilos de la pasión, la honradez y la fidelidad en una nueva obra que lleva su sello de naturalidad y trabajo. Un libro sobre los amores difíciles.
Candelaria y Zacarías es la tercera novela del octogenario autor que dice "no cansarse" de escribir y que, por esta vez, abandona el seudónimo de J. Thosmo con el que firmó sus anteriores obras, Verdades y mentiras y Miel amarga (aunque también rubricó el ensayo, su ópera prima, Mi reflexión y recuerdo. Mis pensamientos). Como en estas novelas, Candelaria y Zacarías va más allá de la historia de los personajes, ya que el escritor también tiene en cuenta "el espacio y los sitios donde se desarrolla la acción", como él mismo reconoce.
En esta nueva aventura literaria, el autor gaditano idea a una "escultural mujer" de nacionalidad brasileña que viaja a España "con intención de trabajar y ayudar a los suyos". Sin embargo, adelanta el escritor, "ya sabes, tiene la pobrecita muy mala suerte... No digo más porque no quiero adelantarle mucho a los lectores, pero sí que aparece el padre Zacarías que la ayudará mucho".
José habla de su novela con emoción y entusiasmo. "Siempre me ha gustado mucho escribir", advierte un hombre con un mundo ancho y largo a sus espaldas. Un hombre cultivado y lleno de experiencias vitales. Así, desde que quedó huérfano de padre a los siete años, José Moya fue aprendiz de talabartero y repartidor en una carbonería.
Más adelante estudió en la Escuela de Trabajo del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes (distrito universitario de Sevilla), fue botones en la oficina de un agente comercial y corredor de fincas urbanas y rústicas. También trabajó como botones del Banco Internacional de Industria y Comercio, al tiempo que estudiaba Comercio en la Escuela Profesional Distrito Universitario de Sevilla. "Todo eso y más", se enorgullece el escritor que también ha sido visitador médico y representante y apoderado del sello Columbia, con el que dirigió "el primer disco de Rancapino y de Cantores de Híspalis", recuerda. Y es que su gusto por el flamenco se nota a leguas. El buen gusto. Como en el vestir.
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