El transporte metropolitano en la Bahía de Cádiz El tranvía maldito

  • Después de casi 12 años de obras, la definitiva puesta en marcha de este nuevo medio de transporte para la Bahía sufre su enésimo parón tras decretar la Consejería de Fomentola suspensión temporal de todos los contratos de este proyecto que estaban en vigor

  • La Junta resta importancia a este nuevo revés y está convencida de que las máquinas estarán circulando en fase de pruebas en septiembre de cara a que el servicio esté en funcionamiento en marzo de 2019, que es la fecha tope impuesta por la Unión Europa

Imagen tomada ayer mismo en el apeadero del Río Arillo, entre San Fernando y Cádiz, sin ningun operario trabajando, como es habitual desde hace muchas semanas. Imagen tomada ayer mismo en el apeadero del Río Arillo, entre San Fernando y Cádiz, sin ningun operario trabajando, como es habitual desde hace muchas semanas.

Imagen tomada ayer mismo en el apeadero del Río Arillo, entre San Fernando y Cádiz, sin ningun operario trabajando, como es habitual desde hace muchas semanas. / Román Ríos

Al tranvía de la Bahía o le ha mirado un tuerto o tiene una maldición encima que no hay conjura posible que se la quite. Y es que después de casi 12 años de obras, superando incluso el tiempo que se tardó en levantar el mismísimo segundo puente, este nuevo medio de transporte metropolitano sigue sin tener una fecha definitiva para su puesta en funcionamiento. Para colmo, y pese a que los trabajos pendientes no parecen excesivos, la obra ha sufrido un nuevo parón y ni un solo operario trabaja en el trazado de este proyecto desde hace ya varias semanas tras decretar la Consejería de Fomento la suspensión temporal de todos los contratos -tanto de obra civil como de instalaciones- que estaban en vigor.

La justificación a la suspensión temporal de estos contratos -seis en total- tiene una doble lectura. Por una parte, fuentes cercanas a una de las empresas afectadas explican que ello se debe a que la Junta ha detectado ciertas irregularidades en las modificaciones y ampliaciones de los contratos de direcciones de obras, algunas de las cuales, subrayan, se han firmado varios meses después de que se ampliaran las obras.

Estas mismas fuentes señalan que es muy difícil tanto que las obras que restan para completar el tranvía estén este verano -que es la última fecha que venía barajando la Junta- como que este medio de transporte esté en servicio antes del 31 de marzo de 2019, que es la fecha tope impuesta por la Unión Europea. Si ello no se cumple, la Junta tendrá que devolver 100 millones de euros provenientes de los fondos europeos y que se han destinado a esta ambiciosa obra de infraestructura.

Pero, pese a confirmar el nuevo revés vivido en el proyecto y pese a reconocer igualmente la suspensión temporal de los contratos en vigor, desde la Consejería de Fomento de la Junta se insistió ayer en lanzar un mensaje de tranquilidad sobre el futuro inminente de esta actuación.

En concreto, fuentes de la Administración andaluza insistieron en subrayar que las obras del tranvía están paralizadas debido a unos "ajustes contractuales" que se llevan a cabo "conforme a lo previsto en la normativa" y que, apostillan, se encuentran muy cerca de quedar definitivamente solucionados, algo que se producirá "cuando se formalice la mofificación de estos contratos".

De estos seis contratos que han quedado momentáneamente en el aire, la propia Consejería de Fomento reconoce que hay tres de ellos que tienen una importancia vital para la culminación del proyecto. Son, concretamente, los acuerdos centrados en la dirección de obra civil, en el desarrollo de las actuaciones pendientes en el apeadero del Río Arillo y el que permitirá asumir la dirección de instalaciones y sistemas. En estos tres casos, siempre según la versión de la Administración andaluza, la tramitación para cerrar estas modificaciones contractuales "se encuentran en fase muy avanzada", mientras que los tres contratos restantes que están igualmente suspendidos corresponden a obras que están ejecutadas casi en su totalidad y que están a expensas exclusivamente de algunos remates finales.

Desde este panorama, la Junta insiste en lanzar un mensaje optimista sobre el futuro del tranvía, un proyecto que arrancó hace ahora 12 años y que suma un sinfín de contratiempos, tanto por errores propios como ajenos. Entre estos últimos cabe recordar que la primera empresa adjudicataria de la obra del apeadero del Río Arillo entró en concurso de acreedores, lo que ralentizó sobremanera esta actuación.

Pero en el horizonte de este proyecto aparece una fecha que, paradójicamente, puede entenderse como una espada de Damocles que hunda esta actuación o como un acicate que termine acelerando su conclusión. Y es que el tranvía tiene que estar en servicio antes de que concluya marzo de 2019. El día 31 de ese mes expira el plazo de la prórroga de dos años que concedó la Unión Europea a la Junta de Andalucía para que acabara las obras y justificara así la inversión de los fondos europeos concedidos años atrás.

La inversión en el tranvía metropolitano supera a día de hoy los 200 millones de euros si se suma lo invertido tanto en la infraestructura como en las máquinas que circularán por el trazado tranviario. Y en el caso de que no se cumpla lo fijado por la Unión Europea, la Junta tendrá que devolver 100 millones de euros, que es el montante que suman las inversiones ya contabilizadas y certificadas.

Pero la devolución de este dinero no es algo que se contemple. Y es que, pese a que las obras llevan semanas paradas, desde la Junta se tiene el convencimiento de que los trabajos se reanudarán y concluirán muy pronto ya que, según apostillan, lo que falta por hacer supone apenas el 5% del total del proyecto.

De esta manera, y salvo que surjan nuevos contratiempos, el calendario que baraja la Junta de Andalucía es que las máquinas volverán a circular en fase de pruebas en el mes de septiembre de este año. Esos viajes previos se prolongarán, como marca la ley, durante seis meses, las máquinas circularán entre Chiclana y el apeadero del Río Arillo y el contrato de adjudicación a la empresa que desarrollará estas pruebas está cerrado desde Semana Santa.

Así las cosas, la Junta esá convencida de que el tranvía será una realidad en el horizonte de marzo de 2019, es decir, casi 13 años después de que empezaran las obras en la zona de La Ardila, en San Fernando.

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