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Soleá Morente en San Fernando: “Mi padre es una estrella que nace cada noche con una luz nueva”

Soleá Morente, en una imagen promocional.

Soleá Morente, en una imagen promocional. / Vico Calbó

–¿Cuáles son las sensaciones al volver a cantar en tierra gaditana?

–De respeto absoluto, admiración profunda y sagrada a esa tierra, a su gente, su arte, su afición. No hago un concierto flamenco, pero llevo la genética, el cariño y la afición que para mí es sagrado, es de donde vengo. Mi padre nos inculcó el amor por la tierra de Cádiz a mis hermanos y a mí desde que éramos muy pequeños. Siempre que la pisamos es muy importante y muy muy emocionante para nosotros.

–¿Cómo ha evolucionado su sonido desde el primer disco de 2015?

–Estoy en continuo cambio, evolución y, sobre todo, en un estado de aprendizaje que no cesa nunca. Intento profundizar cada vez más en la investigación, a raíz del flamenco, que lo es todo para mí. Sigo descubriendo nuevos sonidos, textos, maneras de hacer y componer, juntándome con músicos y productores diferentes. Cada proyecto me aporta una pieza más al puzle.

–¿Qué oiremos en San Fernando?

–Es también un concierto en continua metamorfosis, porque seguimos sacando singles. Interpretaremos básicamente Aurora y Enrique, mi último disco, dedicado a mis padres y con el que hemos girando los dos últimos años, pero también Lo que te falta, Ole Lorelei y dos de los singles del disco nuevo, Vamos a olvidar y Gitana María, que estoy haciendo con La Casa Azul. Es un recorrido por texturas y estados emocionales muy diferentes, un viaje espiritual. Os invito a hacerlo conmigo y a ver qué ocurre –ríe–.

"El próximo álbum es un híbrido entre La Casa Azul y La Casa Morente, con un sonido bastante especial”

–¿Qué nos puede contar de ese próximo proyecto?

–Justo ahora mismo estamos viendo los títulos y la fecha del próximo single, que creo que saldrá a finales de abril, un tema muy muy diferente a los que habéis escuchado. Este proceso de creación es otra historia, donde tengo un contacto con la música electrónica de una manera que nunca antes había tenido porque Guille Milkyway, el productor, es un grandísimo conocedor de la música electrónica y hay desde ese color de la bachata de Vamos a olvidar, en el que de repente salen Las Negris, a ese canto de la Salve del Sacromonte, que nos lo llevamos al acid house prácticamente en Gitana María. Pues todo el disco va a ser así. Se podría decir que es el sonido de La Casa Azul pero tampoco es el sonido de La Casa Azul, sino uno que estamos creando entre los dos, entre La Casa Morente y La Casa Azul, por así decirlo –ríe–. En ese híbrido está saliendo un sonido bastante especial. Hay una colombiana preciosa a la que, de repente, le mete unos sonidos muy psicodélicos, también algunos registros vocales con los que hasta ahora no me había atrevido... Está siendo una aventura bastante interesante y está aportando otra faceta a mi vida y a mi voz. Es todo un reto.

Soleá Morente. Soleá Morente.

Soleá Morente. / Mario Sierra

–¿Cómo es trabajar con Guille?

–Escucho muchísima música con él. Es una persona superdotada, conocedor y amante infinito de todo tipo de música. El proceso básicamente es que yo le llevo, a lo mejor, una línea de melodía y él tiene dos frases y con ese poquito vamos construyendo una canción. Le digo: este ritmo de seguiriya me interesa muchísimo, y él me pide que se lo enseñe y lo lleva a otro sitio. Es un intercambio continuo y un proceso enriquecedor, diferente y también muy intenso. Queremos aportar algo al panorama, la sociedad.

–Por el camino ha lanzado sendas versiones de Sembré una esperanza, de su padre Enrique, y Se acabó, de María Jiménez.

–Tenía grabada Se acabó para un documental sobre María Jiménez, que para mí es un referente fundamental, y me parecía una pena que solo se hubiese escuchado una vez en los créditos. Y Sembré una esperanza forma parte de mi repertorio, desde pequeña me ha gustado mucho y es una forma de seguir conectada con el repertorio de mi padre.

Se acabó, en concreto, se ha resignificado como himno feminista. ¿Hace falta seguir reivindicando?

–Sigue siendo necesario, teniendo mucho cuidado con que el sistema no utilice el feminismo a su favor. Se acabó es histórica y supernecesaria, es un basta ya ante la desigualdad. Nunca está de más el arte cuando es bueno, de verdad y aporta algo. De lo que no soy partidaria es de cuando el poder utiliza sus tentáculos para confundirnos.

"Sigue siendo necesario reivindicar, teniendo cuidado con que el sistema no use el feminismo a su favor”

–¿Se le ha hecho suficiente justicia a la figura de Enrique Morente?

–No sabría decirte del todo. Es una figura que ha aportado cosas increíbles. Lo que puedo decirte es que estamos poniendo en marcha la Fundación Enrique Morente, para divulgar, promover y cuidar su legado. Ahora que estoy en contacto con su obra desde otra vía, como directora artística de la fundación, pienso que mi padre es una estrella que nace cada noche con una luz nueva y nos seguirá sorprendiendo por primera vez continuamente. Eso es increíble, mágico, porque no se acaba nunca, tiene mucho que dar todavía, hay mogollón de obra inédita. La labor de mi padre no solo se ciñe al ámbito musical, sino también a dimensiones filosóficas y humanísticas en las que a mí me encantaría profundizar.

–Al respecto, ¿planean algo especial para el 30 aniversario del disco Omega, en 2026?

–Ahora mismo no puedo contarte nada, pero estamos barajando diferentes posibilidades. Y otras cosas más. Esta labor de la fundación me parece un sueño, un trabajo que incluso en vida pude poner en marcha con mi padre, crear un espacio para defender, proteger y difundir la cultura. Él le puso ya nombre, Casa de la Tradición y la Traducción, y tiene su sede en Granada. Este proceso me está inspirando muchísimo y tenemos ganas de compartir proyectos que van a seguir ayudando a descubrir a Enrique Morente.

–¿Se puede hablar de una nueva etapa en la música flamenca?

–Sí, claro. Estamos ante una etapa, una generación que hemos heredado un legado, unos valores de los que han venido antes, con sus características y artistas al frente. Estoy muy orgullosa de vivir esto que está ocurriendo, con propuestas interesantes y diferentes que van a favor de esa visión más ecléctica y aperturista ya no solo del flamenco, sino de la vida. Intento aportar mi granito de arena y aprender de artistas como Rosalía, Rocío Márquez, Niño de Elche, María José Llergo, Ángeles Toledano... Estamos ante un momento muy interesante.

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