En peligro de extinción
Representantes de la Junta de Andalucía y del Gobierno se reúnen hoy para dirimir cuántas toneladas de atún podrán pescar las almadrabas en 2010 · El reparto actual equivale al desmantelamiento del sector
Ultimátum (uno más) para la supervivencia de las almadrabas gaditanas. La agonía que vive la pesquería queda retratada a la perfección en la jornada de hoy: un 28 de diciembre, representantes de la Junta de Andalucía se reúnen con representantes del Gobierno central en los despachos políticos de primera división para dirimir, en el mismo lenguaje político, el futuro de la almadraba, o cuántas toneladas de atún podrá pescar en la campaña de 2010. Una cuestión de porcentajes y cifras, de la forma en la que se repartirá en España la menguada cuota internacional de atún rojo. Almadrabas sí, almadrabas no, almadrabas a medias.
Explicar cómo se llega a este 28 de diciembre requeriría hacer un compendio de la irracionalidad humana. En unas líneas, la pésima administración de los recursos, la incapacidad de los gobiernos europeos y de los organismos internacionales, y la voracidad de la flota industrial son los factores que han llevado al atún rojo al borde de una extinción que, después de años de advertencias, se ha empezado a oficializar este año.
En septiembre, por primera vez, la Comisión Europea, a petición de Mónaco y ante el clamor ecologista, instó a los países de la Unión a defender la inclusión del Thunnus thynnus en el Apéndice I de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES), figura que prohibe la comercialización de la especie. Pese al rechazo provisional de la UE, la propuesta se debatirá en la reunión de la CITES que se celebrará en Qatar en marzo de 2010. Con esta espada de Damocles sobre la cabeza, la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat, en inglés), que agrupa a 48 estados y regula la pesca de la especie, ha decidido atender por primera vez a las recomendaciones de los científicos y reducir drásticamente (un 40%) la cuota de captura internacional para el próximo ejercicio.
El porcentaje, trasladado a la almadraba, equivale a 660 toneladas. Una sentencia de muerte. Así lo denuncian en la almadraba Cabo de Plata, una de las cuatro que cada año se calan en aguas de La Janda, Diego Crespo y Rafael Gomar, empresario y marinero, dos voces entre los 400 trabajadores empleados directamente en este sector artesanal cuyo origen se pierde en la memoria del tiempo. “Todos compartimos esta situación de incertidumbre. Los pescadores sabemos que los empresarios no pueden poner un duro para recolectar cuatro pesetas porque eso no lo hace nadie. Esto no es un problema de los empresarios, ni de los trabajadores... es un problema de los políticos, y son los políticos los que tienen que dar soluciones y dejar de marear la perdiz”, argumenta Rafael Gomar, el ‘Niño Bueno’ para sus compañeros, hijo de almadrabero y nieto de maestro conservero, que tiene 48 años y se dedica al atún desde la mayoría de edad. “Estamos asustados. Antes si fallaba la almadraba podías ir a las traíñas o a la obra. Pero ahora... ¿qué va a ser de nosotros si no encuentran trabajo ni los ingenieros ni los arquitectos?”.
Diego Crespo, que además de propietario de la almadraba es gerente de la Organización de Productores Pesqueros OPP-51, está agotado después de un año de briega en el mar y en los despachos. La de 2009 es la primera campaña de la historia en la que las almadrabas tuvieron que liberar atunes ya capturados en sus redes al alcanzar, primero, la cuota máxima establecida de 1.088 toneladas, y, después, una aportación extra de 123 toneladas del fondo de maniobra del Ministerio de Medio Marino tras semanas de reclamaciones. En total, se capturaron 1.209 toneladas, poco más que en 2008, en un contexto de caída de los precios que volvió a dejar la campaña al borde de la rentabilidad. “Hubiera sido un año bueno para compensar los malos, que los dictará la naturaleza... pero nadie entiende que la veda de la almadraba la determina la propia naturaleza”, reflexiona.
Aun en estas condiciones, Barbate ha seguido apostando por el atún rojo como reclamo turístico y revulsivo económico. Este año ha ampliado su industria almadrabera con la apertura de la nueva factoría de Productos de Almadraba S.L., dedicada a la transformación de la materia prima, la producción de derivados y la comercialización al por menor de la cotizada carne roja del mar. Con la fábrica de Prodraba, el municipio puede controlar el proceso productivo del atún en todas y cada una de sus fases, desde la captura en el copo, a la primera transformación y almacenaje en la factoría Frialba, operativa desde 2005, y la venta al cliente final en la nueva fábrica.
Pero todo este esfuerzo privado y público carece de sentido si no hay opciones de capturar atún, y esta posibilidad está ahora en manos del Gobierno. La plataforma en defensa de las almadrabas, constituida hace pocos meses y que se ha procurado los más influyentes apoyos, incluido el de la Junta, insiste en que las administraciones deben privilegiar a los sectores artesanales frente a la insostenible flota industrial. Es una cuestión de lógica, aunque nunca en la gestión de esta pesquería se impuso la razón.
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