medio ambiente

Hasta ocho localidades gaditanas necesitan nuevas depuradoras según los análisis

  • La provincia mejora, sin embargo, la calidad de sus aguas respecto a 2017

  • El nivel de adecuación roza el 68% de los sistemas analizados

La actual depuradora de Barbate presenta rendimientos en aguas residuales con un 50-60% de carga orgánica. La actual depuradora de Barbate presenta rendimientos en aguas residuales con un 50-60% de carga orgánica.

La actual depuradora de Barbate presenta rendimientos en aguas residuales con un 50-60% de carga orgánica. / Fito Carreto

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Cádiz es la provincia que presenta porcentualmente una mayor evolución respecto a los análisis de calidad en las aguas residuales (un total de doce puntos porcentuales), junto a Jaén (11,5) y Huelva (4). La gaditana es, también, la provincia que cuenta con un mayor número de depuradoras que arrojaron resultados según normativa (33), pero no el mayor porcentaje, que ostenta Jaén: 85,7% frente al 62,27% del total gaditano.

Los resultados del último Análisis de datos EDAR, hecho público por Ecologistas en Acción, registran el buen o mal funcionamiento de las depuradoras en las ocho provincias andaluzas, según parámetros facilitados por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. Unas mediciones que pertenecen a las infraestructuras que dan servicio a más de 2000 habitantes (las que abarca la REDIAM), y que incluyen, por tanto, a la mitad de depuradoras de la comunidad autónoma. En total, el informe de 2018 presenta un leve aumento de la conformidad respecto a normativa a nivel autonómico, situándose casi en el 68% de los puntos analizados.

Sin embargo, de las 53 depuradoras analizadas en la provincia, veinte arrojaron resultados deficitarios, en concreto: las de Arcos, Barbate, Bornos, Chiclana/ElTorno, Grazalema, Guadalete (Jerez), La Barrosa (Chiclana), Las Galeras (El Puerto), Los Barrios, Paterna, El Trocadero (Puerto Real), Puerto Sotogrande (San Roque), Roche (Conil), San Enrique de Guadiario (San Roque), San Roque, Setenil, Torrecera (Jerez), Vejer y Villamartín. De estas, ocho localidades: Barbate, Grazalema, ElPuerto, Puerto Real, Conil, San Roque, Setenil y Vejer, necesitarían nuevas EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) a la luz de los resultados obtenidos, así como colectores para un correcto tratamiento biológico.

Por supuesto, la depuradora de Barbate –denunciada por la Comisión Europea– es uno de los farolillos rojos de la lista: nunca ha cumplido la normativa y presenta concentraciones muy superiores a los límites permitidos, con rendimientos en torno al 50-60% de carga orgánica. De las doce muestras realizadas, nueve superaban los máximos de sólidos suspendidos (SS).

Tampoco ha cumplido nunca la normativa la depuradora de Grazalema: de las doce muestras, nueve superaban SS, otras tantas el nitrógeno total y ocho, el fósforo –mediciones que indican carga orgánica en el agua, ya sea de naturaleza urbana o industrial, asociadas a agricultura y ganadería extensiva , destilerías, levaduras, textiles, fertilizantes, etc–.

La EDAR Las Galeras, en El Puerto, también lleva sin cumplir la normativa al menos desde 2010 (el análisis aportaba nueve muestras que superaban SS y ocho, fósforo). La depuradora de El Trocadero, en la barriada del Río San Pedro en Puerto Real, tiene situado el punto de efluente en la zona portuaria del Bajo de la Cabezuela: superaba la marca de nitrógeno en todas las doce muestras, y de fósforo, en once.

Por su parte, la depuradora de Roche, en Conil, muestra concentraciones de carga orgánica muy elevadas en las muestras de julio, agosto y septiembre; mientras que las de Vejer, que vierte al río Barbate,y Setenil presentaban sólidos suspendidos en todas las pruebas.

La EDAR de San Roque, cuyo punto de vertido se encuentra en el Guadarranque, es una de las peores de la provincia: nunca ha cumplido la normativa a causa de la carga orgánica, con marcadores completos de SS.

Más allá de esta lista, es interesante destacar la peculiaridad de la depuradora de Guadalete, al sur de Jerez, que incumple desde 2016 la normativa: según la época del año, la ciudad recibe dos tipos de carga contaminante, una considerada normal y otra, alta, que coincide con los dos meses de temporada de vendimia.

Por otro lado, las depuradoras de Algeciras y Rota funcionan bien y cumplen la norma, pero ninguna de ellas recibe todas las aguas residuales de los municipios, con lo que hay vertidos incontrolados –en Algeciras, no llegan el 30-40% de las aguas contaminadas, y hay puntos en los que se producen atascos y desbordamientos–.

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