8-M Las mujeres se abren paso en los astilleros de Cádiz

  • Cinco trabajadoras de Navantia cuentan su experiencia laboral en un sector donde los hombres aún son mayoría

  • La empresa naval cuenta desde 2010 con un plan para fomentar la igualdad

Eva Navarro, trabajadora de Navantia Puerto Real. Eva Navarro, trabajadora de Navantia Puerto Real.

Eva Navarro, trabajadora de Navantia Puerto Real. / D. C.

“No es que sea un sector tradicionalmente masculino. Es que había muy pocas mujeres en la que época que yo entré que tuvieran las titulaciones que exigía el trabajo en esta empresa”. María José Brenes lleva en plantilla de astilleros desde 1980. Actualmente trabaja en la unidad de Sistemas, en San Fernando, y es una de las 534 mujeres en plantilla de Navantia, el 10,1% del total, según el último informe anual de la empresa naval. El número de trabajadoras se ha mantenido estable en torno al medio millar desde el año 2013, de acuerdo con las memorias publicadas por Navantia.

“Ser mujer no ha condicionado el trabajo en mi empresa ni en mi entorno familiar”, asegura María José Brenes, una opinión que es compartida por otras cuatro trabajadoras de los astilleros de la Bahía, que han aportado su experiencia con motivo de la celebración del Día de la Mujer Trabajadora.

“Jamás he tenido problemas por ser mujer, sino todo lo contrario. Siempre me han respetado y he sido considerada como una trabajadora más”, señala Elena Santos, que desempeña su labor en el Astillero de Cádiz y es una de las más veteranas, ya que entró en la empresa en 1970.

Laura Macías, trabajadora de Navantia San Fernando. Laura Macías, trabajadora de Navantia San Fernando.

Laura Macías, trabajadora de Navantia San Fernando. / D. C.

“Mi padre era trabajador de Astilleros, y como los hijos de los productores tenían preferencia para entrar a trabajar, cuando él falleció, empecé a trabajar con 15 años con la categoría de aspirante administrativo”, recuerda.

Eran otros tiempos y otra cultura laboral, en la que eran escasas las mujeres que trabajaban. “En aquel tiempo existía el machismo pero, con el paso del tiempo, afortunadamente ha desaparecido en su mayoría. Ahora en esta empresa trabajamos todos codo con codo por igual, tanto a nivel de trabajo como en el salario”, afirma Elena Santos, que asegura que “a día de hoy, después de tantos años, la reflexión que puedo sacar es que estoy encantada de haber recalado en esta empresa y haber unido mi vida a estos astilleros”.

Influencia familiar

La tradición familiar también fue determinante para que Eva Navarro eligiera el sector naval como opción profesional. “Los astilleros siempre han estado muy presentes en mi casa. Mi padre era soldador y esta empresa es parte de mi familia. Empecé a trabajar en este sector hace mucho tiempo y afortunadamente años después pude entrar en Navantia. Comencé en Ingeniería después de terminar los estudios y de ahí a trabajar en revisión y control de obras en Puerto Real”, relata.

Ella también se encontró con un sector en el que había muy pocas mujeres, “y las que había, sobre todo, se dedicaban a labores de prevención y seguridad laboral”. “Cuando las mujeres empezamos a trabajar en control de obra o como jefe de obra, al principio chocaba un poco, porque era un mundo muy masculino o como jefe de obra”, relata esta trabajadora del astillero puertorrealeño. “Pero en Navantia tengo que decir que desde el primer momento nunca tuve problemas. Poco a poco cada vez hay más mujeres y espero que siga así”, sostiene.

Elena Santos, en plantilla desde 1970 y trabajadora del Astillero de Cádiz. Elena Santos, en plantilla desde 1970 y trabajadora del Astillero de Cádiz.

Elena Santos, en plantilla desde 1970 y trabajadora del Astillero de Cádiz. / D. C.

El padre de Laura Macías influyó también en su elección, aunque de distinta forma. “Él despertó en mí la curiosidad por cualquier reparación en casa. Siempre me apoyó, haciéndome partícipe de todas esas pequeñas reparaciones. Más tarde, traspasé esa curiosidad a mis estudios y decidí centrar mi carrera en el mundo de la ingeniería”, afirma esta trabajadora del Astillero de San Fernando, en plantilla desde el pasado mes de octubre.

Una minoría por erradicar

Laura Macías sostiene que “aún queda camino por recorrer”. “Hace relativamente poco tiempo que la mujer se incorporó como una más en el mundo del trabajo, por lo que aún hay cabezas que opinan que no somos capaces y no nos toman en serio en alguna ocasión. Afortunadamente, estas personas encapsuladas en el pasado son una minoría en el sector”, expresa.

En su caso particular, incide en su agradecimiento a “esa mayoría que he tenido a mi alrededor en estos años y me han tratado y apoyado como una más del equipo”. “Todos somos válidos para cualquier cosa que nos propongamos, y nadie debería ponernos barreras ni límites por ser hombre o mujer”, subraya.

Aurora Muñoz trabaja desde julio de 2018 en el astillero de San Fernando. “Siempre me ha gustado más la rama de ciencias que la de letras. Actualmente predominan los hombres en esta rama de estudios, por lo que sin pensarlo mucho, así fue cómo se forjó mi destino”, relata. No obstante, confiesa que se sintió insegura “antes de iniciar un trabajo en una empresa donde la mayoría de trabajadores son hombres y de generaciones mayores a la mía”. “Pero la verdad es que desde el primer día me he sentido como una más del equipo. Me acogieron como si fuera una hija”,recalca.

Avances en conciliación

En materia de conciliación, la empresa se ha movido conforme los tiempos y ahora ofrece muchas facilidades. Pero no siempre fue así, como recuerda María José Brenes. “En su momento no tenía conciliación laboral. Tenía que acudir a terceras personas para cubrir mis necesidades familiares”, afirma. Elena Santos relata que anteriormente tenía jornada partida, y ella “aprovechaba para estudiar las tardes”.

Eva Navarro confiesa que “como cualquier madre que trabaje y tenga hijos, hay momentos difíciles”. “Se suele tener todo atado, pero cuando surge algún inconveniente como que se ponga un hijo enfermo o algo inesperado, todo se complica”, destaca esta trabajadora del astillero de Puerto Real. “Pero hay que decir que en Navantia se puede conciliar; nunca he tenido problemas en este sentido”, subraya.

Aurora Muñoz, en su puesto de trabajo en Navantia San Fernando. Aurora Muñoz, en su puesto de trabajo en Navantia San Fernando.

Aurora Muñoz, en su puesto de trabajo en Navantia San Fernando. / D. C.

Navantia cuenta desde el año 2010 con un plan de igualdad orientado a favorecer la conciliación de sus empleados y a promover el principio de igualdad de oportunidades en el trabajo. La dirección y los sindicatos constituyeron el pasado mes de febrero la comisión de igualdad de oportunidades en la que se busca actualizar el plan con medidas dirigidas no sólo a la lucha contra la discriminación, sino al establecimiento de protocolos de prevención de acoso por razón de sexo.

Futuro laboral

Elena Santos admite que le encantaría que sus dos hijos, que ya han realizado prácticas en Navantia, siguieran sus pasos profesionales, “y más siendo ésta una industria que ha marcado el latido de Cádiz durante tantos años”. No obstante, todas las entrevistadas insisten en que lo importante es que cada uno encuentre su camino en lo que más les gusta, “independientemente de su sexo”, como afirma Laura Macías.

“Cada persona debe averiguar qué le apasiona, ya sean en carreras de humanidades o técnicas. Siempre he teniido claro que no hay un mundo de hombre o un mundo de mujeres”, enfatiza Laura Macías.“Esta empresa, profesionalmente, me ha dado muchas satisfacciones. Si mis hijos son capaces de vivirlo como yo, pues que intenten entrar pero, si no lo ven así, que elijan qué quieren hacer con sus vidas y que sean felices, que no es poco”, resalta Eva Navarro.

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