El hijo de Satán se hace carne de plató
Carlos Javier Rojas Luna, el líder de la secta que esclavizaba a sus adeptos en Chiclana, aparece en 'Sálvame ' vendiendo que le pagaron para hacer un maleficio a Belén Esteban
'"Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros", cuenta el Evangelio según San Juan sobre la llegada al mundo de Jesucristo, el hijo de Dios. Y el que se autoproclamó hijo de Satán, el siniestro estafador que se inventó una secta para estafar a sus esclavizados adeptos en un chalé de Chiclana, parece dispuesto a hacerse carné de plato.
Excarcelado a mediados de agosto, diez meses después de ser detenido por la Guardia Civil en la Operación Creador, y a la espera del juicio en el que deberá hacer frente a cuantiosas estafas y hasta delitos de detención ilegal (por las mujeres y hombres a los que obligaba a servirle en su casa), se ha puesto a hacer caja. Y para ello, nada mejor que sentarse en el plató del programa de Telecinco 'Sálvame Deluxe' y decir la palabra mágica. Mentar a la princesa del pueblo, Belén Esteban, para que todos los colaboradores piquen.
Ya lo dijeron a este periódico agentes que llevaron la investigación. "Tiene una labia enorme, es capaz de convencer a cualquiera". Bueno, mejor dicho, a cualquiera que, con tal de atraer audiencia, esté dispuesto a tragar carros y carretas.
Carlos Javier Rojas Luna, con un polo de color negro, el mismo color de la habitación en la que se montó un altar en el que sacrificaba animales hasta desangrarlos en el chalé de la calle Rapaces de Chiclana, ante sus atemorizados esclavos, y con pantalones y zapatos de color blanco inmaculado, se cameló a todos los colaboradores de Jorge Javier Vázquez. Y hasta al mismo presentador, que acabó hasta haciéndole un regalo.
La percha, la favorita de la cadena, cargar contra el torero Jesulín de Ubrique y su ex. Y para que en el demoniaco plato no faltara un ingrediente extra, nada mejor que echar mano del vilipendiado padre, Humberto Janeiro. Como lo oyen, el que dice ser hijo de Satán aseguró que el patriarca de Ambiciones le contrató primero para que rompiera el matrimonio de su hijo con la Campanario. ¿Qué cómo lo hizo?. Pues a las maneras que él gasta, escatológicas a más no poder, utilizando un calzoncillos y unas bragas usadas de ambos.
Claro, como todavía faltaba el colofón, le llegó el turno a la estrella de Telecinco, Belén Esteban: Humberto Janeiro también le contrató, dijo el autodenominado hijo de Lucifer, para que le hiciera un maleficio, para que le"cosiera la boca" a la ex de su hijo.
En el colmo de los despropósitos, acabó por llevarse el gato al agua, haciendo llorar a Lydia Lozano asegurando que el padre de ella había contactado con él, después de morir, para decirle que se había muerto sin poder decirle "palabras preciosas" a su hija.
Lo dicho, un espectáculo digno de una audiencia que cada día que pasa se hace más carne de basura.
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