Consecuencias del coronavirus La falta de suministros aboca a la construcción a la paralización

  • Las empresas tienen graves dificultades para encontrar equipos de protección para los trabajadores y recibir materiales 

  • La patronal provincial FAEC pide flexibilidad a la administración para tramitar ERTE por fuerza mayor

Dos trabajadores de la construcción en una obra este viernes en Cádiz.

Dos trabajadores de la construcción en una obra este viernes en Cádiz. / Julio González

La construcción se está encontrando con graves dificultades para seguir operando pese a que es una de las actividades autorizadas por el decreto del  estado de alarma contra el coronavirus.

Las empresas del sector tienen problemas para encontrar suministros, especialmente equipos de protección individual (EPI) para los trabajadores, y materiales de construcción por los controles en las carreteras y el cierre de empresas proveedoras, según la Federación Provincial de Agrupaciones de Empresarios de la Construcción de Cádiz (FAEC).

"El sector tiene voluntad de seguir trabajando pero el hecho constatable es que resulta prácticamente imposible hacerlo", señala Jorge Fernández-Portillo, secretario de la patronal. "Si no encontramos mascarillas ahora, más difícil será dentro de tres días", incide.

Desde la patronal se insiste en que la prioridad es "proteger a los trabajadores y actuar con sentido de la responsabilidad en la lucha contra el coronavirus". Pero las dificultades para adquirir equipos de protección está abocando a parar numerosas obras. A ello se suma el desconcierto de los primeros días de aplicación del estado de alarma. Las fuerzas de seguridad paralizaron numerosas obras en Cádiz, Chiclana o Sanlúcar, pese a que estaban autorizadas, lo que llevó a la patronal a dirigirse a la Subdelegación del Gobierno para aclarar la situación.

Pero cuando ha transcurrido la primera semana laboral en estado de alarma, el problema se traslada al suministro de los materiales de obra además de los equipos de protección. Numerosas empresas proveedoras han reducido sus plantillas al mínimo o se han encontrado con restricciones para desplazar a trabajadores y materiales a los tajos por los controles policiales en las carreteras.

El sector, que antes de la crisis tenía dificultades para encontrar mano de obra cualificada, insiste en que su prioridad es preservar sus plantillas para el futuro porque considera que esta crisis "es transitoria". Y en caso de cesar su actividad, una de las fórmulas para lograrlo es un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) por fuerza mayor.

Las empresas consideran que su situación entra dentro las causas de fuerza mayor que recoge el decreto aprobado este martes por el Gobierno para presentar un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). Concretamente, el artículo 22 del decreto alude expresamente a "la falta de suministros que impidan gravemente continuar con el desarrollo ordinario de la actividad". 

"Si la construcción se ve abocado a parar de una forma generalizada, necesitaríamos una sensibilidad suficiente de las administraciones para que estudiando caso por caso, atiendan a las causas de fuerza mayor", resalta Jorge Fernández-Portillo, que agrega que "si encontramos esa sensibilidad, el impacto de la crisis será mucho menor".

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