Encuentro contracorriente en Sanlúcar con David Pastor Vico

El filósofo y divulgador presenta junto a Pablo Gutiérrez su 'Filosofía para desconfiados': una propuesta punk en tiempos de individualismo

David Pastor Vico: "Hemos confundido la duda con la sospecha"

David Pastor Vico
David Pastor Vico / Raúl Caro/Efe

En un mundo que se cae a pedazos (en el sentido más exacto de la expresión) y en el que el cinismo se ha convertido en moneda de cambio, David Pastor Vico (Jambes, Bélgica, 1976) propone una "reivindicación del nosotros" en Filosofía para desconfiados, el título que ha visto la luz gracias a la editorial Ariel -un libro que tuvo, sin embargo, una primera versión hace unos años, bajo el nombre de La soledad de los pájaros-.

De todo ello hablará el divulgador mañana, martes, a partir de las 18.30 horas en la Biblioteca Municipal de Sanlúcar, de la mano de Pablo Gutiérrez, un autor que también radiografía las incongruencias de nuestra sociedad centrándose, a menudo -vía su contacto diario con ellos, ya que es profesor de instituto- en el mundo juvenil. De hecho, los jóvenes pasan por ser -frente a todas las voces agoreras- una de las posibilidades de un mejor futuro, según Vico, ya que la confianza en los demás va minimizándose con los años (lo que nos empuja también a preguntarnos qué hace con nosotros la vida: aunque, la verdad sea dicha, no hace nada que no haya hecho siempre). Para el autor, siendo la familia la gran perjudicada de la posmodernidad, los personajes fundamentales de nuestra educación formal vienen a ser, sin duda alguna, los maestros -aun así, advierte, "de cabrones está el mundo lleno, y los centros educativos no van a librarse"-.

Filósofo de formación y vocación, Vico (@granvico) parte de la necesidad de conjunto y aceptación del ser humano, pues nuestros antepasados nómadas no están tan lejos de nuestra realidad de sofá y redes sociales. No están tan lejos a pesar de que el individualismo haya retrepado hasta convertirse en santo y seña de los tiempos que vivimos, aun sabiendo que la supervivencia humana ha dependido siempre de esa primera persona del plural. Todo lo que invite a caminar por la senda contraria es, realmente, una propuesta punk: es lo rupturista.

Lo clánico -apunta Vico- quedó diluido con la aparición de la polis, pero aun así siempre se supo que el apoyo de los tuyos era lo fundamental para supervivencia. El mayor castigo, de hecho, que se podía dar en la Grecia antigua era el destierro: exiliados quedan los grandes infractores, Edipo, Orestes, Ulises. Esa pulsión llega sin apenas retoques a nuestros días, "cuando seguimos buscando el refugio de pseudoclanes como las redes sociales, donde se reduce el miedo al rechazo, al destierro". Allí, "creemos encontrar a ese grupo al que necesitamos pertenecer, como bien llevamos en nuestro ADN".

Un nuevo mundo de clanes, el de las redes, que desactiva en gran medida su mayor poder: "Cuando nos quejamos en Instagram, Facebook o X, volcamos ahí nuestro malestar y, como si de una catarsis se tratara, salimos a la calle con menos ganas de protestar. Seguro que alguien se atreve a decir que es bueno, pero... la pregunta es la siguiente; ¿para quién es bueno?". Todo ello, sin contar con el aumento de la presión social ("qué van a pensar...") y del afloramiento de una "falta absoluta de tolerancia la frustración: "Cada vez que actualizamos nuestra red social, estamos reforzando nuestra necesidad de reconocimiento".

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