Provincia de Cádiz

Los dentistas alertan de un aumento del intrusismo

  • En la mayoría de los casos denunciados por los colegios oficiales se trata de protésicos dentales

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El Colegio Oficial de Dentistas alerta del aumento en los últimos meses de casos de intrusismo profesional en el ejercicio de la profesión de dentista, es decir, de personas que sin poseer la titulación oficial que habilita para ello y, lógicamente, sin los conocimientos científicos y técnicos, realizan labores que legalmente corresponden exclusivamente a los dentistas.

En la mayoría de las denuncias presentadas por los colegios de dentistas el intruso era un protésico dental amparado en una titulación que de ninguna forma le capacita para actuar en la boca de los pacientes. "Los dentistas sentimos un enorme respeto y reconocimiento por la profesión de protésico dental, muy digna, de suma importancia para nuestra profesión. Y por supuesto, legal, cuando no se aparta de sus legítimas atribuciones, es decir, siempre que su misión se limite a la parcela del laboratorio de prótesis, nunca y bajo ningún concepto actuando directamente en la boca del paciente. Entonces el protésico se convierte en un intruso con todas sus consecuencias", sostiene el presidente del Colegio Oficial de Dentistas, Ángel Rodríguez Brioso.

A pesar del esfuerzo de la Organización Colegial para frenar la situación, los casos de intrusismo en la profesión son continuos. En numerosas ocasiones, este esfuerzo es complejo por varios motivos, pues pese a tratarse de actuaciones que atentan sobre la salud de las personas provocando en muchos casos lesiones irreversibles, las autoridades sanitarias no siempre le dedican los medios necesarios para combatirlo. No se recuerda ninguna campaña informativa o de concienciación en este sentido. Además, estas actuaciones son realizadas casi exclusivamente por los colegios de dentistas con las limitaciones propias de estas Instituciones, pese a ser corporaciones de Derecho Público.

Normalmente, los casos de intrusismo se ejercen en locales cerrados (clínicas dentales, laboratorios de prótesis, viviendas particulares…) o incluso, en visitas de los intrusos a los propios domicilios de los pacientes, por lo que se dificulta el seguimiento de estas actuaciones delictivas. Además, el perjudicado o el testigo de este delito muchas veces es un paciente que cree que el tratamiento se lo está realizando un dentista. Por ello, si no existen daños o lesiones nunca sabrá si esa persona es efectivamente un profesional con titulación adecuada, no llegando por tanto a conocimiento de las autoridades la comisión de ese delito.

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