COAG pide al campo que no "entre en pánico" frente a los "especuladores de la guerra"
La mitad de la urea a nivel mundial pasa por el Estrecho de Ormuz, mientras que el barril de Brent ha rozado los 85 dólares
La escalada bélica en Oriente Medio y el conflicto abierto en Irán ya está impactando directamente en el campo andaluz. Los precios del gasóleo agrícola y de los fertilizantes se disparan en los mercados internacionales, confirmando los temores del sector agrario.
“El campo andaluz vuelve a rehén de los especuladores de la guerra, soportando el impacto de crisis que ocurren a miles de kilómetros, que terminamos pagando aquí con gasóleo más caro, fertilizantes más caros y, en general, costes de producción que no paran de subir”, ha denunciado Juan Luis Ávila, secretario general de COAG Andalucía.
La situación se agrava porque las subidas se trasladan al agricultor de forma inmediata, mientras que las bajadas tardan mucho más en reflejarse, sin llegar a volver a sus precios anteriores. Este desequilibrio, unido a posibles prácticas de coordinación para inflar precios, puede llevar a incrementos en el mercado, afectando gravemente la rentabilidad de las explotaciones.
ESCALADA EN UNA SEMANA
El conflicto ha puesto en el punto de mira al Estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial y casi la mitad de la urea. La tensión en esta ruta estratégica ya provoca subidas en gasóleo, transporte, maquinaria y fertilizantes.
Según el análisis de los servicios técnicos de COAG Andalucía, la urea, uno de los fertilizantes más utilizados, presenta un extraordinario incremento en el precio: 100 € más cara que la semana pasada. Hoy se han cerrado contratos para marzo por encima de los 600 dólares la tonelada. Si el suministro se corta físicamente, podría alcanzar los 900 dólares.
En cuanto al gasóleo, el barril de Brent ha rozado los 85$, activando compras masivas de futuros por si se cierra el Estrecho de Ormuz. Según los analistas, el techo rápido se fija en 92$ el Brent, pero si se corta físicamente el suministro, se superarían los 100$ - 105$ en horas.
Ante la evidencia de estas prácticas especulativas, Juan Luis Ávila señala que “no puede ser que cada crisis internacional se traduzca automáticamente en subidas inmediatas de los costes de producción del sector agrario, que es muy sensible a las fluctuaciones de precios por los escasos márgenes de rentabilidad que manejamos. Exigimos vigilancia activa del Gobierno y de la UE para detectar y frenar subidas injustificadas y coordinadas”.
TRAS UCRANIA, LA HISTORIA SE REPITE
COAG Andalucía recuerda que, si el conflicto se prolonga, el campo andaluz podría enfrentar una nueva escalada de costes como la vivida tras la guerra de Ucrania, cuando la energía y los fertilizantes golpearon duramente a miles de explotaciones.
En este sentido, hay que destacar un dato significativo que refuerza la idea de que los costes suben rápido, pero tardan mucho en bajar: tras la crisis de Ucrania, el índice de precios de los fertilizantes se estabilizó en un 66% por encima de lo que venía haciéndolo antes de 2020, mientras que los carburantes se quedaron en un 48 %. A esto se suma ahora una nueva ola de subidas que, objetivamente, no está justificada.
Para COAG Andalucía está claro que la historia se repite y, como siempre, los perdedores son los agricultores y ganaderos, además de todos los ciudadanos europeos. Por ello, Ávila reclama menos brindis al sol y más política efectiva: “Todas estas situaciones evidencian la necesidad de ser soberanos a todos los niveles: alimentación, energía y fertilizantes… La UE solo habla de teoría y, cuando llegan estas situaciones, estamos como al principio”.
A medio plazo, la UE debe reconocer que la soberanía alimentaria requiere stocks estratégicos para que los agricultores europeos puedan producir alimentos. Actualmente, existen reservas de petróleo y gas natural, pero no de fertilizantes.
Ante este inmovilismo de quienes gobiernan, Juan Luis Ávila afirma: “Nuestros agricultores y ganaderos siguen produciendo a precios en origen que no cubren, en muchos casos, ni los costes. Es inadmisible que, por culpa de la especulación y la falta de previsión política, el sector vuelva a perder. Por ello, insistimos en que el Gobierno y la UE tienen que estar vigilantes y poner freno a las prácticas abusivas de un mercado dominado por la especulación”.
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