Conciertos bajo la luna Rozalén en Sanlúcar, emociones a flor de piel

  • La cantante manchega inauguró el ciclo de Conciertos bajo la luna en el teatro municipal

  • Alegría, conciencia social y ganas de vivir se dieron la mano

Rozalén, durante su concierto en Sanlúcar en la noche del jueves. Rozalén, durante su concierto en Sanlúcar en la noche del jueves.

Rozalén, durante su concierto en Sanlúcar en la noche del jueves. / Miguel Ángel González

El teatro municipal de Sanlúcar acogió en la noche del jueves el inicio del ciclo de Conciertos bajo la luna, que organiza el grupo Concert Tour. La primera invitada fue nada menos que Rozalén, una de las figuras más reconocidas de unos años a esta parte del panorama musical español, que retoma las actuaciones acompañada de su banda después de diez meses de parón obligado.

Acompañada de sus músicos sobre el escenario, y junto a su incondicional Beatriz Romero (la intérprete de lengua de signos que la acompaña en todas sus actuaciones) Rozalén no podía ocultar la felicidad que sentía al pisar de nuevo el escenario. Tras unos versos en off del poeta uruguayo Mario Benedetti, No te salves, arrancaban casi dos horas de emociones, alegría de vivir, conciencia social y buen humor, algunas de las características que definen a la albaceteña. "¡Viva el chocho que te parió!", le espetaron desde el patio de butacas, y ella riendo reconoció que estas cosas "sólo me pasan aquí".

Rozalén, junto a su inseparable Beatriz Romero sobre el escenario. Rozalén, junto a su inseparable Beatriz Romero sobre el escenario.

Rozalén, junto a su inseparable Beatriz Romero sobre el escenario. / Miguel Ángel González

Será mejor fue la primera canción del repertorio, dejando paso después a la optimista Vivir, sobre el cáncer de mama. Con camiseta y falda negras, chaleco largo  y el pelo recogido, y con una flor roja en la solapa Rozalén se dirigía entre canción y canción al público. "Qué cosa tan rara, veros  tan separados. Son tiempos extraños, pero si me queréis, no os quitéis las mascarillas", dijo, para dar después unas sinceras gracias a todos los asistentes por su presencia. "Nosotros hacemos planes, pero a veces la vida tiene otros y hemos tenido que parar obligatoriamente", recordó, aunque siempre con un tono de optimismo hacia el futuro. Así, contó que tras el verano saldrá su nuevo disco, del que a lo largo de la noche interpretó varias canciones.

Una de ellas fue Que no, que no, una cumbia que forma parte de la banda sonora de la película La boda de Rosa, de Icíar Bollaín, que se estrena hoy en los cines.

Antes sonaron los sones de Berlín, y después la dolorosa Justo, en memoria de su abuelo y gracias a la cual su familia pudo localizarlo en una fosa común de la Guerra Civil.

Las hadas existen dio paso después a Amor prohibido, la historia de amor de sus padres que es un "cotilleo gordo", dijo la artista, ya que su padre fue sacerdote durante diez años antes de enamorarse de su madre y casarse, siendo entonces la comidilla de su pueblo, una pequeña localidad de La Mancha. La letra de esta preciosa canción es del roteño Felipe Benítez Reyes.

También hubo tiempo durante la noche para las versiones, en este caso Nada de nada, de Cecilia, tan sólo acompañada con la guitarra, y La Belleza de Luis Eduardo Aute, una canción que con la voz rasgada de Rozalén emociona.

Otra imagen de Rozalén durante el concierto. Otra imagen de Rozalén durante el concierto.

Otra imagen de Rozalén durante el concierto. / Miguel Ángel González

Tras tanta intensidad llegaba un cambio de tercio con Me arrepiento, con un recuerdo incluido para El Kanka, que esa misma noche cantaba en la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María, dentro del ciclo Cabaret Festival. Tu nombre y Vuelves llegaron a continuación, para dejar paso a Aves enjauladas, otro de los  temas del nuevo disco que destila emoción por los cuatro costados, haciendo aflorar todas  las sensaciones de estos meses en tan solo unos minutos. "Aves enjauladas con tantas ganas de volar que olvidamos que en este remanso también se ve la vida pasar. Ojalá tengamos memoria para algunos cosas", deseó en voz alta. Parte de los beneficios de esta canción irán destinados "a la gente que lo va a pasar peor", dijo la artista.

Dragón Rojo llegaba después, y a continuación La Puerta Violeta, que se ha convertido en un himno contra la violencia de género. Llegaban más tarde 80 veces y Saltan chispas, y después otra de las nuevas canciones de un disco que promete, Ese tren. Tampoco podía faltar Girasoles, que a pesar del distanciamiento puso al público en pie.

"En la vida tenemos dos opciones, o bailamos o no bailamos", dijo la albaceteña, y ella optó por bailar, despidiéndose junto a su banda al ritmo de Respect. 

Una noche memorable de la que el público salió con muy buen sabor de boca y el corazón alegre porque, a pesar de todo, hay esperanza.

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