agricultura y medio ambiente

Radiografía de unas aguas no tan limpias

  • La Junta prohíbe el glifosato en espacios protegidos y añade nuevas zonas vulnerables a uso de nitratos

Las aguas de la zona del Parque Natural de Grazalema presentan altas concentraciones de glifosato.

Las aguas de la zona del Parque Natural de Grazalema presentan altas concentraciones de glifosato. / D.C.

El “nada es, todo fluye” de Heráclito arrastra, en tiempos de Antropoceno, un significado algo más tétrico. Todo lo que desechamos termina en el agua. Incluso, o especialmente, nuestros venenos. Ecologistas en Acción detectó presencia de glifosato incluso en aguas del Parque Natural de Grazalema. Un dato que les resultó sorprendente, comenta Antonio Acosta desde la organización, porque, a pesar del aislamiento de ciertas muestras (Embalse del Frenisllo, que abastece a Grazalema, Benaocaz y Villaluenga), los niveles en aguas superficiales eran peores que en el resto de la provincia, encontrándose también presencia del herbicida en aguas subterráneas. Los parques y embalses de la provincia presentan, de hecho, una presencia alta y generalizada de glifosato, una sustancia que ha sido calificada como “potencialmente cancerígena” según la OMS.

“Nosotros, desde luego, abogamos por el principio de cautela y porque las administraciones hagan uso del mismo, ya que hay otras alternativas”, indica Acosta. “Además –continúa–, hay informes que contradicen que el glifosato se degrade, sino que parece que permanece durante bastante tiempo”.

De hecho, desde el pasado mes de octubre, la Junta ha prohibido su uso en las cunetas de la totalidad de los espacios protegidos de la comunidad autónoma.

Otra cuestión referente a las aguas es la saturación de nitratos. Su empleo en agricultura provoca un “crecimiento brutal, pero lo que consigue es que las células se hagan más largas y más finas, más blanditas. Esto también hace que los insectos detecten las plantas más tiernas… Todo el mundo lo sabe, pero poca gente lo respecta”, comenta desde Biotech Francisco Martín, recordando que hay opciones más ecológicas al respecto.

“De hecho –prosigue– , el colapso del Mar Menor se debió a la alta presencia de nitrógeno: los acuíferos iban a parar allí y allí iban también las sales de hidrógeno, fósforo, potasio y plata… Además, si no usas materia orgánica, el suelo también se va a bloquear, presentará un problema de contaminación de sales, contaminando lo que esté cerca”.

De hecho, a finales del año pasado, la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Sostenible amplió los espacios vulnerables de contaminación por nitratos en la comunidad autónoma, a consecuencia del uso masivo de abonos y, en zonas litorales de la provincia, por la cantidad de pozos ciegos que hay en las urbanizaciones ilegales, comentan los ecologistas. En Cádiz, a la desembocadura del Guadalquivir, valle del Guadalete y área de Vejer-Barbate se suman las zonas de Puerto Real-Conil y Arcos-Bornos-Villamartín.

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