Pesca

Paso al rey de los mares de Cádiz

  • La almadraba de Barbate realiza la primera 'levantá' y consigue capturar 300 ejemplares, que estarán en una piscina de engorde hasta septiembre.

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Un aleteo marca la señal. El mar se llena de espuma. Están llegando. Son rojos y salvajes. Únicos. Atunes que comenzaron a ser capturados ayer en dos de las cuatro almadrabas gaditanas, situadas en el mismo lugar desde hace más de 30 siglos, en ese estrecho que une el Atlántico y el Mediterráneo, mar al que cada año, por estas mismas fechas, se desplazan para criar. Ese instinto de los túnidos, que les impulsa a nadar hacia el levante, da la vida a poblaciones como Barbate, que está de enhorabuena después de que la empresa Pesquerías de Almadraba SA haya conseguido hacerse con la cuota de pesca vasca y cántabra, que sumadas a las que le corresponden de las 775 asignadas a las almadrabas gaditanas, le permitirá capturar la nada despreciable cifra de 800 toneladas de atún rojo salvaje, lo que redundará en la contratación de otro centenar de trabajadores que unir a los ya existentes y en la prolongación de la campaña.

 

La primera levantá de la temporada siempre es especial. Los almadraberos se han llevado desde el mes de febrero preparando el entramado de redes cuyas boyas dibujan un colorido paisaje sobre el mar y ayer estaban ávidos por ver los primeros ejemplares. 

 

A las seis y media de la mañana comenzaron a llegar al puerto pesquero de Barbate y se agruparon en la nave de Pesquerías de Almadraba, empresa que está participada por la firma gaditana Petaca Chico SL y por el empresario murciano Ricardo Fuentes. Miguel, el capitán de la almadraba, fue de los primeros en embarcar en dirección a la zona de pesca para ir dirigiendo las operaciones en la que los atunes pasan de la cámara al buche y del buche al bordonal, antes de que, finalmente, se les dirija al copo, que es la parte que se levanta en una operación lenta y delicada.

 

El capitán se sitúa en una barca y va dando órdenes a sus hombres, buena parte de los cuales se sitúan en un barco llamado secada, o secá, en lenguaje marinero. Esta embarcación de seis palos se coloca en la puerta del copo, el mojarcio, y por debajo entran al mismo los atunes que han quedado atrapados después de toparse en su migración con las raberas (la de fuera y la de tierra) y seguirlas adentrándose en la cámara de la almadraba.

 

Después de que todos los hombres, más de medio centenar, ocuparan sus respectivos lugares, tanto en la secá como en la embarcación que ayer hizo las veces de testa, y que se coloca justo en frente, en este caso la 'Frialba Segunda', se va cerrando el cerco sobre los atunes. 

 

Hay risas, bromas, pero también esfuerzo y concentración. Desde la secada y los barcos adyacentes se empieza a tirar de las redes del copo. Esta vez nosotros estamos situados en el barco testa. Hace un día soleado con poco viento y un mínimo vaivén de las olas que se incrementa conforme va subiendo la marea.

 

Barbate es la única de las cuatro almadrabas gaditanas que cuenta con piscina de engorde, por lo que la gran mayoría de las levantás que se realizan en sus instalaciones no suelen acabar con la muerte de los ejemplares. Actualmente cuenta con seis de estas piscinas, y en una de ellas se encuentran ya los 300 atunes que fueron capturados ayer. 

Pasadas las once y media de la mañana, y después de varias horas de preparativos, la levantá del copo apenas deja unos metros de agua y los atunes, los reyes de los mares de Cádiz, con un amarillo en sus aletas dorsales que casi reivindican su gaditanismo, empiezan a dejarse ver. En las redes también han caído bonitos, caballas, corvinas y hasta un enorme pez limón que nada frenético de un lado para otro, intentando buscar una salida. 

 

Y esta vez la salida se les abre en forma de túnel que comunica el copo con una de las piscinas de engorde. Unos hombres rana han cortado previamente los cabos que mantenían las gruesas redes unidas a las boyas y que les impidían el paso, pero ahora este se muestra expedito y los atunes, algunos de ellos enormes, de más de 500 kilos, no se lo piensan dos veces. Es engordar para morir, pero al menos se ahorrarán el mayor sufrimiento de las levantás tradicionales. Porque ahora permanecerán en esas piscinas de engorde hasta el mes de septiembre. Serán alimentados a base de caballas -sobre todo- y sardinas hasta que alcancen su peso óptimo para ser vendidos a los mercados más exigentes, como el asiático, que valora en gran medida la grasa que contienen los atunes rojos de almadraba.

 

Cuando llegue su momento, los hombres rana se sumergirán en las piscinas provistos de las denominadas luparas y les dispararán en el morrillo, muriendo en el acto.

Una vez que los atunes pasaron a la piscina se volvieron a atar los cabos a las boyas del copo y los barcos se retiraron hasta una nueva levantá, que se producirá cuando los buzos adviertan de que hay atunes suficientes en los primeros compartimentos de la almadraba.

 

La satisfacción entre los almadraberos barbateños por la adjudicación de la cuota vasca y cántabra no se disimulaba ayer. "Esto nos garantiza que la campaña se prolongará, como ocurrió en 2013, porque el año pasado no tuvimos tanta cuota y se notó", decía uno de los copejeadores que participó en la levantá de ayer.

 

Las almadrabas gaditanas se han visto obligadas a comprar cuota un año más después de la mínima subida en la cuota del atún rojo salvaje acordada por el ICCAT en su reunión de Génova. En 2014 se repartieron 657 toneladas, y este año dispondrán de 118 toneladas más, hasta dejarlas en 775. 

 

Además de Barbate, la OPP-51, donde se integran las otras tres almadrabas, también han llegado a acuerdos con diferentes pesquerías.

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