Provincia de Cádiz

Malviviendo con 717 euros de sueldo y 703 de hipoteca

  • La funcionaria isleña vive de la caridad familiar desde que hace tres años fue suspendida de empleo y sueldo

El caso del desfalco de casi 8 millones de euros detectado en las arcas municipales de San Fernando tiene otras muchas cifras que, en el caso de la auxiliar de caja imputada, y suspendida por ello de empleo y sueldo desde hace ya la friolera de más de tres años, son igual de alarmantes. María José Lebrero de Celis no es ni sombra de lo que fue. En la actualidad, se ve obligada a malvivir, a vivir de la caridad familiar porque la nómina que percibe del Ayuntamiento isleño, tras  cerca de tres décadas trabajando, ha quedado reducida  a un sueldo de 717 euros.

Así lo relataba ella misma a este diario hace un año, en septiembre de 2011, tras ordenar la Cámara de Cuentas el embargo de sus bienes y de los de Clemente Ruiz. El organismo, al culminar la instrucción del proceso contable abierto a causa del desfalco considerándola tanto a ella, auxiliar de caja, como al jefe de la caja, Clemente Ruiz, responsables directos del robo de 7,8 millones de euros, reclamó a ambos 9,4 millones de euros, incluyendo los intereses. Ella sólo pudo alegar su insolvencia total.

La funcionaria fue suspendida de empleo y sueldo hace tres años y desde entonces, la nómina que percibía, 1.500 euros tras 27 años de trabajo en el Consistorio, quedó reducida a sueldo base y trienios. Exactamente, a 717,08 euros.

A su nombre sólo tiene un piso sobre el que pesa una hipoteca con el banco que no vence hasta dentro de diez años, contaba hace un año. Y al mes, paga exactamente 703,42 euros. En definitiva,  que menos de 14 euros es lo que le queda para vivir ella y su hija, que tiene ya 16 años.

Para entonces, ya había vendido el coche que tenía, de cerca de 15 años de antigüedad, por poco más de 300 euros. También se había visto obligada a empeñar sus joyas, entre ellas, su alianza de matrimonio.

Hay otras cifras que también  reflejan  la angustiosa situación por la que  atraviesa la auxiliar de caja desde que se vio implicada en el desfalco municipal. Nada menos que 30 kilos de peso perdió y cuatro tallas de ropa tras su detención y su imputación.

Su abogado, Juan Manuel Priego Fernández, del bufete Ortiz, lucha desde entonces para conseguir que cese lo que ella considera una condena en firme sin haber sido todavía juzgada ya que la instrucción del caso en los Juzgados isleños sigue  sin llegar s u fin. En reiteradas ocasiones el letrado ha pedido que se sobresean las actuaciones en su contra o al menos, que se concreten cargos,  indicios y pruebas contra ella. Fuentes de la investigación hace tiempo que admitieron a este diario que contra Lebrero "no hay nada". Y es que los policías  del caso consideran que el único cerebro y artífice del desfalco habría sido el cajero, Clemente Ruiz, éste sí enviado a la cárcel hace ahora casi tres años, y excarcelado menos de dos años después tras tener que hacer frente a una fianza.

Hay otro detalle que la diferencia: en su caso, no hizo falta mandamiento judicial alguno para registrar su casa. Ella misma se brindó en cuanto la Policía,  al detenerla, habló de ello.

"Levantaron todo. Camas, armarios, y no encontraron nada. Nunca he vivido con lujos, sólo de mi sueldo", relataba ella a este diario en una conmovedora entrevista el pasado año.

Ella asegura que nunca se hizo caro de los arqueos en la caja. Su trabajo era cobrar y atender al público. "Yo era una auxiliar de caja. No es lógico que me imputen un delito y quedaban otros, mirando las cuentas". Otros, como interventor y tesorero, al que ella siempre escuchaba que había que arreglar lo de los arqueos, "que estaban mal desde hace años".

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