Jédula no halla consuelo en el adiós al pequeño José Manuel

Una multitud asiste al funeral del niño que falleció aplastado por un bidón

Momento en el que el ataúd blanco es introducido en la tarde de ayer en la iglesia de Jédula.
Momento en el que el ataúd blanco es introducido en la tarde de ayer en la iglesia de Jédula.
Redacción / Jédula

19 de septiembre 2008 - 05:01

El pequeño José Manuel Ortega Muñoz, de cuatro años, que falleció en la tarde del miércoles aplastado por un bidón de agua con capacidad para 1.000 litros, fue enterrado ayer en Jédula acompañado por familiares y amigos que expresaron su desconsuelo por su triste pérdida.

Los restos del niño llegaban sobre las siete y media de la tarde hasta Jédula procedentes del Instituto de Medicina Legal, en Cádiz, para recibir su último adiós en la iglesia de esta barriada rural dependiente de Arcos. Tras los oficios religiosos, el pequeño fue trasladado hasta el cementerio arcense de San Miguel, donde recibió sepultura. Muchos vecinos, representantes municipales, amigos y familiares quisieron acompañar a sus desconsolados padres, que no podían encajar la dura pérdida de su único hijo.

El crío perdía la vida en la colada del Guijo, en la barriada rural de la Junta de los Ríos, tras ser aplastado por un tanque lleno de agua que se encontraba encima de un carro y que era propiedad del vecino, que se utiliza como transporte para dar de beber al ganado. El depósito recubierto de hierro estaba ubicado en las inmediaciones del exterior de varias viviendas, en una zona donde residen familias dedicadas a la agricultura y la ganadería.

La mala fortuna quiso que se deslizara el depósito hacia el suelo en el momento que el niño se encontraba con unos primos de mayor edad, que jugaban encaramados al vehículo. Al crío, que se encontraba en el suelo, se le cayó encima el bidón de plástico que estaba casi lleno, ocasionándole un traumatismo craneoencefálico que le produjo la muerte.

Desde que aconteció este fatal siniestro sus padres y familiares no tienen consuelo. De hecho, un equipo de la Cruz Roja formado por psicólogos, trabajadores sociales y voluntarios han permanecido a su lado ofreciendo ayuda para intentar que sobrelleven la situación. El propio padre del pequeño, José Ortega Cano, sufrió, después de conocer el fatal desenlace, una fuerte crisis en las inmediaciones del ambulatorio de Jédula y tuvo que ser atendido por facultativos y por la Policía Local.

El equipo de la Cruz Roja se reforzó con más personal procedente de la capital gaditana a la hora del entierro. Por su parte, el Ayuntamiento ofreció a la familia su ayuda y expresó su solidaridad, que fue testimoniada por la presencia de la alcaldesa, Josefa Caro, que asistió al entierro junto al delegado provincial de Educación, el arcense Manuel Brenes,

El pequeño José Manuel Ortega Muñoz iba a cursar este año segundo de Infantil en el colegio público agrupado Julio Mariscal, con sede en la Junta de los Ríos.

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