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día mundial de la resiliencia del turismo
  • El proyecto se desarrollará durante tres años en La Caleta y Camposoto y pretende ser extensivo al resto de la costa andaluza 

  • La iniciativa, que se ha dado a conocer en la sede del ICMAN-CSIC, contempla el uso de drones para calibrar el impacto de la afluencia de bañistas

El CSIC presenta en Puerto Real ‘TurisDron’ para fomentar un mejor uso de las playas

Las playas de Camposoto (en la imagen) y La Caleta serán las primeras en ver desarrollar el proyecto. Las playas de Camposoto (en la imagen) y La Caleta serán las primeras en ver desarrollar el proyecto.

Las playas de Camposoto (en la imagen) y La Caleta serán las primeras en ver desarrollar el proyecto. / ICMAN-CSIC

Escrito por

· Pilar Vera

Redactora

Evaluar la presión medioambiental que ejerce el turismo sobre nuestras costas y qué capacidad de resiliencia tienen estas para soportarla. Ese es el objetivo de ‘TurisDron Tecnología de drones al servicio de un turismo sostenible’, un proyecto de investigación pionero que busca promover que el turismo sea una actividad más sostenible para los ecosistemas costeros andaluces. La iniciativa fue presentada ayer, Día Mundial de la Resiliencia del Turismo, en el Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC) de Puerto Real.

No es la primera vez que el ICMAN-CSIC utiliza la tecnología dron en sus estudios de campo. Los aparatos de la plataforma SeaDron se han empleado para medir el alcance de la Rugulopteryx okamurae en la provincia gaditana, pero también se han empleado en la Antártida –en la recogida de muestras en zonas de difícil acceso o en el censo e inventario de poblaciones de pingüinos–, o durante la erupción del Cumbre Vieja en La Palma, para estudiar los efectos del fenómeno en el entorno. El uso de drones fue clave en la investigación acerca del volcán canario, ya que era imposible acceder en barco al perímetro de seguridad, “y los datos que obtuvimos sobre gases tóxicos y metales fueron muy significativos. Las imágenes que nos proporcionaron los drones fueron brutales y su información, única”, apunta el investigador principal del proyecto y director del ICMAN-CSIC, Antonio Tovar. El uso de este tipo de tecnología en temperaturas extremas no implica éxito seguro: uno de los aparatos usados en La Palma, por ejemplo, se quemó al acercarlo más de la cuenta. 

“La tecnología ha hecho que lo que antes eran enormes equipos se miniaturicen y sean fácilmente transportables en vehículos aéreos –prosigue Tovar–. La comunicación de datos en tiempo real se consigue gracias a la ingeniería electrónica”.

El potencial de este tipo de tecnología, reconoce Antonio Tovar, es muy grande. En el desarrollo y aplicación de TurisDron participan, además del ICMAN-CSIC como entidad principal, dos investigadores de la UCA, y cuenta con la colaboración de los ayuntamientos de Cádiz y San Fernando y de dos empresas andaluzas dedicadas a la fabricación de tecnología de drones, Dronetools y Atyges.

“Somos conscientes del impacto social y económico que tiene el turismo de sol y playa en nuestro país. Por eso, el objetivo de esta investigación no es solo garantizar la preservación y salud de nuestros ecosistemas costeros, sino también el crecimiento sostenible de la actividad turística. Queremos evitar que el turismo sea víctima de su propio éxito”, explica el responsable. Tovar señala que, aunque ya se han desarrollado estudios sobre el efecto nocivo que pueden tener en los ecosistemas marinos elementos asociados a la actividad turística, como las cremas solares o las basuras plásticas, “aún se desconoce qué nivel de estrés ecológico son capaces de soportar las costas ante una excesiva presión turística”. TurisDron pretende elaborar índices que determinen ese umbral, basándose en análisis en tiempo real de parámetros ambientales, químicos y físicos indicativos de contaminación: “Reuniéndolos todos, se podría elaborar una especie de semáforo que nos dé la medida del nivel de estrés que está viviendo la zona –señala Antonio Tovar–. Esa herramienta se les proporcionaría a los gestores para que supieran hasta dónde llega el impacto y propusieran soluciones en consecuencia: evidentemente, más de 50.000 personas en Camposoto, por ejemplo, suponen un nivel de estrés altísimo, lo que se traduce en mala calidad de agua, aumento de presencia de algas... todo lo cual va también en detrimento de la propia calidad turística”.

La iniciativa se desarrollará, de hecho, en las playas de Camposoto y La Caleta durante los próximos tres años. Dos entornos completamente diferentes –una es una playa urbana y la otra, sin urbanizar–, “la presencia rocosa es importante en una de ellas mientras que la otras es arenosa; y ambas están sometidas a niveles diferentes de estrés. La Caleta siempre tendrá un estrés antrópico y es una playa más cerrada; Camposoto no está tan limitada y su estrés es puramente estacional. Pero, precisamente por pasar de la nada al todo, quizá sea esta última la que más impacto sufre. Ya lo veremos”.

En las playas, advierte ya Antonio Tovar, el elemento que queda más alterado durante la temporada alta son las microalgas, “el eslabón principal de la cadena trófica”. Los estudios sobre el impacto de las cremas solares, por ejemplo, muestran que su presencia en el agua favorece el crecimiento de las poblaciones de microalgas, a partir del nitrito y fosfato presentes en los productos, “causando, a primera vista, que el agua se vuelva verde o turbia. Y después está el efecto ecológico: las microalgas presentes necesitan más oxígeno y se produce un efecto eutrófico, afectando a otros eslabones y desplazando peces y demás”.

El uso del dron no sólo permitiría analizar el impacto medioambiental a nivel de toxicidad, sino calcular con mayor aproximación, por ejemplo, en un único vuelo y con los sensores adecuados, el número de bañistas que hay en ese momento: “Hasta ahora, en Cádiz el ayuntamiento lo calcula extrapolando por metro cuadro; en San Fernando, por el número de coches... Cuando tengan todos los datos en la mano, las administraciones podrían cerrar pistas o redistribuir a la gente en función del estrés ecológico”. Una vez termine este primer estudio, el ICMAN-CSIC trasmitirá la información a los ayuntamientos, así como la posibilidad de comprar el dron, los sensores y el software. El resultado final del proyecto, de hecho, es el desarrollo de una herramienta que se podrá exportar al resto del litoral andaluz.

El análisis proporcionado desde Turisdron se calibrará, además, con los datos obtenidos desde embarcaciones neumáticas y las boyas de medida. Al fin y al cabo, recuerdan los investigadores, TurisDron acaba de iniciar su actividad, y en estos momentos se encuentra en la etapa de optimización de los métodos analíticos e instrumentales.

En el acto de presentación de Turisdron estuvieron, además del investigador principal del proyecto y director del ICMAN-CSIC, Antonio Tovar; José Antonio Pacheco, subdelegado del Gobierno en Cádiz; Inmaculada Olivero, delegada de Economía, Hacienda, Fondos Europeos, Política Industrial y Energía de la Junta de Andalucía en Cádiz; Rocío Sáez, concejala delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cádiz; y Javier Benavente, vicedecano de Ordenación Académica e Infraestructuras de la Facultad de Ciencias del Mar y Ambientales de la Universidad de Cádiz.

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