"La creatividad en Andalucía está en cualquier esquina"
David García Coll. Actor principal del Circo del Sol
En el escenario es El Buscador, un científico soñador que abre la puerta a lo imposible. Fuera de él, David García Coll (Alicante, 1973) habla pausado y reflexivo, con la serenidad de quien ha hecho de la curiosidad una forma de vida. Actor alicantino con una amplia trayectoria en teatro, audiovisual, circo contemporáneo y dirección escénica, García Coll interpreta al personaje principal de Kurios-Gabinete de Curiosidades de Cirque du Soleil. Su versatilidad le ha llevado a trabajar en compañías internacionales, proyectos de gran formato y montajes tanto clásicos como contemporáneos.
Con el espectáculo en plena recta final en Sevilla, se despide con un hasta luego de Andalucía, donde regresará el próximo junio con destino Málaga, y confiesa con nostalgia que actuar en el sur tiene algo realmente especial.
Pregunta.Estamos en la recta final en Sevilla. ¿Cómo se viven estas últimas funciones?
Respuesta.Por un lado, el cansancio se va acumulando tras semanas de funciones. Pero también hay un tono de despedida por una ciudad que nos ha gustado mucho y nos ha acogido muy bien, porque Sevilla es muy diferente al resto de las ciudades de la gira de Kurios. Hay cierta sensación de que no queremos irnos y en mi caso hay nostalgia. Nos vamos, pero ya estoy echando de menos la ciudad antes de irme.
P.Para el público andaluz es un 'hasta luego', en junio regresais a Andalucía, esta vez a Málaga. ¿Qué espera de ese reencuentro?
R.Sí, sí, volveremos a aires andaluces, a escuchar flamenco, y a reencontrarnos con cosas comunes.
P.'Kurios - Gabinete de Curiosidades' habla de imaginación y de creer en lo imposible. ¿Qué cree que conecta tanto con el público andaluz?
R.Creo que la creatividad en Andalucía está en cualquier esquina. Hay incontables artistas universales y, además, aquí hay algo muy español que es el surrealismo; lo vemos como algo normal. En Andalucía todo puede ser posible. Puedes encontrarte escenas en la calle o en un mercado que para mí son normales, pero que sorprenden a quienes vienen de otros sitios. La espontaneidad, la alegría, la facilidad para conectar con la gente y hacer amigos es única. Aquí todos nos juntamos en bares o peñas flamencas, sin importar la posición social, y cualquiera puede participar, cantar o improvisar.
P.La estética retrofuturista del espectáculo remite a una visión del futuro imaginada desde el pasado. ¿Qué reflexión cultural cree que propone esa mirada?
R.Para mí, poco a poco, al entrar en el espectáculo y analizar qué se quería contar, entendí que Michel Laprise, el creador, quería hablar de todo lo que nos conecta como seres humanos. Los inventos del final del siglo XIX y comienzos del XX, como el avión, el telégrafo o el tren, facilitaron nuestra conexión. Incluso una cuerda simboliza el primer cable que unió América con Europa. Cada elemento tiene un significado y un porqué. Para mí, los motores del espectáculo son la comunicación y la curiosidad: preguntarte, observar, conectar. Cuando improviso, me pregunto si aporta a esto o es solo mi fiesta privada; si aporta, lo incluyo en el show, si no, lo quito.
P.Usted interpreta a 'El Buscador'. ¿Quién es realmente este personaje?
R.La historia está todo el rato presente, pero en segundo plano. Yo soy el hilo conductor, pero no el protagonista, porque el protagonista son las acrobacias y los números del circo. El Buscador es una persona que quiere ir a otra dimensión donde todas las ideas humanas, incluso las que no hemos imaginado, son posibles. Un día, por un pequeño error, la puerta se abre y son los otros habitantes los que vienen a su laboratorio y lo ponen todo patas arriba. Lo que busca es que todos sus experimentos en su pequeño laboratorio o gabinete de curiosidades puedan hacerse realidad.
P.¿Cómo ha evolucionado el personaje desde el estreno de este espectáculo a a día de hoy?
R.No he sido el único actor que ha interpretado este personaje; antes estaba Anton Valen, que me pasó el testigo. Desde la primera vez que lo hice hasta Sevilla, con más de 600 funciones, he aprendido a estar más calmado en el escenario y respirar mejor. Poco a poco he ido conectando más con los otros personajes y dando sentido a mi motor: la curiosidad y las ganas de conectar. Intento traducirlo a la vida real: recibir al otro no con miedo, sino con interés, preguntando quién es y cómo hace las cosas, aprendiendo de su cultura y ritmos, y acercándolo a mi propia realidad.
P.Usted viene del clown y del teatro físico. ¿Cómo dialoga esa tradición con la identidad artística del Cirque du Soleil?
R.Los payasos siempre han formado parte del circo; nuestro trabajo es relajar al espectador para el siguiente número. La risa prepara al público para la emoción o vértigo que pueda producir un triple salto mortal. En el Cirque du Soleil, la novedad es meter una historia dentro del espectáculo circense. Mi técnica de teatro físico ayuda a que el público entienda lo que hago en el escenario sin micrófono, mediante acciones, reacciones y comunicación con otros personajes. Además, los actores ocupamos los espacios de transición entre números para mantener un hilo conductor y que el público no se pierda.
P.Cada número tiene identidad propia. ¿Cómo se trabaja para que cada escena tenga un lenguaje particular sin romper la unidad estética del espectáculo?
R.Esa es la responsabilidad de los actores: que el público no pierda el interés y renovar siempre su atención. Después de un gran número, escuchamos cómo comenta la gente, especialmente aquí en el sur de España, donde se nota que participan y se mueven. Intentamos que el público esté siempre conectado con lo que sucede en el escenario.
P.¿Se permiten pequeñas variaciones interpretativas o todo está milimétricamente cerrado para preservar la perfección técnica?
R.Tengo un camino que recorrer, del punto A al punto B, con momentos concretos en los que debo estar. Hay cosas cerradas, pero también mucha libertad: algunos días tengo más energía, otros menos. No hay grandes cambios, pero sí pequeñas variaciones. Mi trabajo es estar alerta y buscar siempre juegos nuevos para sorprender a mis compañeros y que ellos me sorprendan a mí, manteniendo el juego vivo y que el público sienta que todo sucede por primera vez.
P.Después de tantas funciones, ¿cómo se mantiene viva la emoción?
R.Este escenario tiene algo mágico. Aunque haya momentos duros en las giras o condiciones difíciles, en cuanto piso el escenario mi espíritu cambia. Intento siempre tener alguna idea divertida en la cabeza para mantener el humor y estar fresco. Lo que más me salva es reírme de mí mismo, no juzgarme, seguir adelante con alegría y no perder nunca ese espíritu de niño juguetón.
P.¿Cómo se mide el éxito artístico más allá de la taquilla? ¿En la ovación, en el silencio, en la emoción contenida...?
R.Cada público es diferente, y se disfruta mucho cuando está entregado y es expresivo. Por ejemplo, aunque en Sevilla hubo menos gente que en La Haya, fue más divertido porque aplaudieron, marcaron ritmo con las palmas y participaron activamente. El público de países del norte de Europa es más aburrido para nosotros. No nos importa la cantidad, sino sentir que el público comparte la experiencia; hacemos una fiesta en el escenario y ellos también. Sé que nos vamos, pero estoy deseando regresar a Andalucía.
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