Gastronomía José Carlos Capel: “Lo que nos une a los españoles es la tortilla de patatas y El Corte Inglés”

Patrimonio religioso

El misterio en torno a la procedencia del San Juan del Nazareno de El Puerto

La figura de San Juan, a la izquierda de la imagen, junto a la Virgen de los Dolores y el Nazareno.

La figura de San Juan, a la izquierda de la imagen, junto a la Virgen de los Dolores y el Nazareno.

En las últimas semanas, y con motivo de su presencia en la exposición 'Pedro Roldán, escultor (1624-1699)' del Museo de Bellas Artes de Sevilla, está en la palestra de los medios y las redes sociales una de las mejores obras escultóricas conservadas en la ciudad de El Puerto, el San Juan Evangelista de la Hermandad del Nazareno, cuya localización habitual es la Capilla de los Encisos de la Iglesia Mayor Prioral. Es bien sabido que, a raíz de un percance ocurrido en la salida procesional de 1993, la obra es restaurada por Juan Manuel Miñarro, quien encuentra en el candelero original dos tablillas firmadas por Roldán. La que tiene el texto más extenso, reza así: “Esta hechura de San Juan hizo en Sevilla Pedro Roldán maestro escultor año 1662 vivía en la calle la muela”.

Muchísimo menos conocido es que, a pesar de que la tradición oral ha insistido siempre en que procede, junto a la imagen de Jesús Nazareno y a la primitiva Virgen de los Dolores, del desamortizado Convento de San Agustín, ninguna documentación lo corrobora. Si bien la conservada indica que a finales del siglo XVII la extinta Cofradía del Nazareno celebraba misas por la festividad de San Juan, ninguna referencia hay a que usaran en ellas esta imagen, ni ningún documento de aquella Hermandad radicada en San Agustín la menciona. Tampoco Ruiz de Cortázar hace referencia alguna a él en su Compendio Historial (sí al Nazareno y a la antigua Dolores); ni Antonio Ponz en su Viage de España, siendo llamativo que hable en su obra del Nazareno debido a su destacada calidad artística, pero no de este San Juan que bien merecería también los elogios del ilustrado, si es que lo hubiera visto en San Agustín. Mucho más significativo aún es que en el expediente del año 1835 relativo a la desamortización del dicho Convento, conservado en el Archivo Histórico Provincial, se haga un exhaustivo inventario de los bienes conservados en el edificio, incluyendo cuadros, retablos, esculturas, ajuares, etc., y describiendo por supuesto la capilla donde se encontraban entonces el Nazareno y la Virgen de los Dolores, sin que se mencione sin embargo en ella imagen alguna de San Juan.

En realidad, la primera referencia conocida al San Juan del Nazareno es de fecha bastante reciente, de 1930, una brevísima mención en la Revista Portuense del 18 de abril a que acompañaba en Semana Santa a la Virgen de los Dolores bajo palio. En la misma publicación aparecería el 14 de abril de 1933 la primera fotografía conocida, en dicho paso de palio, en la que es además la única instantánea localizada a día de hoy de la Dolores desaparecida. Y el primer texto algo extenso sobre la escultura que tratamos se haría en el Catálogo Monumental de la Provincia de Cádiz, escrito por Enrique Romero de Torres y publicado en 1934 (aunque parece ser que fue en 1908 o 1909 cuando el autor visita la provincia), citándolo en la Prioral junto al Nazareno y a la Virgen de los Dolores que sí provenían de San Agustín. En cuanto a la documentación histórica conservada por la actual Hermandad, la primera referencia que se hace del San Juan data de 1942, en un acta de reunión de la Junta de Gobierno.

Así pues, teniendo referencia exacta de cuándo y dónde se hizo el San Juan del Nazareno, dado que la anotación de Roldán no indica quién lo ha contrató, ni su destino, lo cierto es que no hay dato alguno sobre dónde estuvo y a quién perteneció esta imagen entre 1662 y las primeras referencias a él en la década de los treinta del siglo XX, siendo obvio además que, entre quienes escribieron sobre la ciudad en ese margen de tiempo, una escultura de tanta calidad hubiera llamado la atención. No es la primera vez que el misterio es tratado, pues lo analiza de forma aún más exhaustiva Francisco González Luque en su el libro monográfico sobre la Hermandad del Nazareno publicado en 2016; pero dado que la mejor forma de guardar un secreto en España es escribir un libro –siguiendo la cita de Manuel Azaña–, esta incógnita sigue sin haber tenido la relevancia debida, continuando en la creencia de los cofrades portuenses que el San Juan es lo poco que queda, junto al propio Nazareno y a la Santa Cruz, de la Hermandad que se fundó en San Agustín. Sería buen momento, dada la relevancia que esta magnífica obra está teniendo con la mencionada exposición y el IV centenario natalicio de Pedro Roldán, para que el misterio de la procedencia del San Juan del Nazareno fuera tema de conversación y objeto de investigación.

En otra ocasión deberemos tratar las incógnitas, aún mayores, sobre la primera Virgen de los Dolores conocida, titular primero de la Hermandad del Nazareno y luego, un breve tiempo, de la de la Misericordia, antes de su extraña desaparición.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios