Domicilio habitual, la calle
Varias personas pernoctan a diario en cajeros automáticos y soportales de zonas tan céntricas como Larga o Luna Bienestar Social les atiende pero no les puede obligar a irse
La presencia de indigentes en las calles de la ciudad no es algo nuevo, aunque en estas fechas, a pesar de las bajas temperaturas, llama especialmente la atención que haya personas que pasan todo el invierno pernoctando en cajeros automáticos o en casapuertas y soportales de distintos edificios.
Calles tan céntricas como Larga o Luna sirven de domicilio habitual a personas de distinto perfil, la mayoría de ellas de edad avanzada y algunas con problemas mentales.
Cuando algún ciudadano alerta de la presencia de personas sin techo en algún espacio público, lo normal es que avise a la Policía Local, aunque a veces son los propios agentes los que se encuentran con estas situaciones durante sus patrullas. Normalmente se procede a la identificación de la persona y se le informa de los recursos municipales que tiene a su disposición, aunque no pueden proceder a su traslado en contra de su voluntad.
La concejala de Bienestar Social, Mariola Tocino, explica que los técnicos de su área tienen "controladas" a todas las personas que viven en la calle y en todos los casos se ha acudido a hablar con los afectados y se les ha informado de la existencia de la casa de acogida de Anydes, a la que pueden acudir cuando lo necesiten.
La edil añade que cuando se detecta alguno de estos nuevos casos, los trabajadores sociales contactan con los centros de salud para saber si esta persona padece alguna enfermedad mental y se indaga sobre su situación personal, para saber si tienen familia o cuentan con ingresos. Sorprendentemente, algunas de las personas que pernoctan en cajeros cuentan con una pensión pero a pesar de ello, prefieren estar en la calle y como recuerda Mariola Tocino "no se puede obligar a nadie a dejar la calle si no quiere".
Se da la circunstancia de que en determinadas fechas de muy bajas temperaturas o intensas lluvias, algunas de estas personas sí recurren a la casa de acogida, aunque después vuelven a la calle.
En más de una ocasión desde el área de Bienestar Social se han tramitado casos de personas con alguna enfermedad mental y se ha tratado de conseguir una orden judicial para el ingreso de esta persona en alguna institución, pero no ha sido posible por la negativa de los jueces. Ahora mismo se está tramitando un caso parecido con una de las personas que duermen en la calle, pero la edil no tiene mucha confianza en que el mismo se resuelva con éxito, dado el resultado de experiencias anteriores.
La nueva ordenanza municipal de convivencia regula en su capítulo tercero los casos de ocupación del espacio público por conductas que adoptan formas de mendicidad, aunque en la mayoría de los casos de personas que pernoctan en la calle ni siquiera piden limosna, sino que se limitan a estar en la calle con sus escasas pertenencias.
En la ordenanza sí se regulan los casos de mendicidad coactiva o las que impidan el libre tránsito de personas por la vía pública, aunque en el caso de estas personas que duermen en la calle su presencia se suele centrar en los espacios habilitados por los bancos para sus cajeros automáticos o en los espacios abiertos de algún edificio.
Muchos ciudadanos ya se han acostumbrado a la presencia habitual de estas personas en los cajeros y hay quien acude a sacar dinero con total normalidad e incluso entabla conversación con el 'sin techo' que ocupe el cajero, aunque su presencia también retrae a otros usuarios que prefieren cambiar de entidad.
Curiosamente, en los meses de invierno la presencia de indigentes en las calles es más visible, quizás porque se refugian en este tipo de dependencias en las que están más localizados.
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