Urbanismo

El Grupo Q promueve nuevas viviendas en Bahía Alta ante el retraso del proyecto de Rancho Linares

  • La empresa sigue a la espera de la Autorización Ambiental Unificada, de la que carecían

  • Los ecologistas creen que el proyecto está abocado al fracaso

Una valla que anuncia la promoción de viviendas en el Rancho Linares.

Una valla que anuncia la promoción de viviendas en el Rancho Linares.

El Grupo Q, la empresa que promueve la construcción de  más de 1.200 viviendas en la zona de Rancho Linares, ha adquirido una parcela en el cercano enclave de Bahía Alta, en San José del Pino,  para llevar a cabo otra promoción de viviendas ante el retraso que arrastra el proyecto, que sigue a la espera de  Autorización Ambiental Unificada por parte de la Junta de Andalucía.

Desde el Grupo Q confirman la adquisición de la nueva parcela, un solar urbano donde se levantarán a muy corto plazo viviendas de renta libre, aunque defienden que eso no quiere decir que no se vaya a ejecutar el proyecto de Rancho Linares, pero sí admiten el gran retraso que ha sufrido. Juan Carlos Sánchez Quintana, gestor de promociones del Grupo Q, explica que están pendientes de la aprobación de la Autorización Ambiental Unificada por parte de la Junta de Andalucía, que se encuentra a falta del informe de cañadas, y tras este trámite el Ayuntamiento deberá  aprobar de nuevo el proyecto de urbanización definitivo.

Este retraso ha supuesto que, ante las preguntas de algunos clientes que ya habían entregado una señal para las viviendas de Rancho Linares, se les esté informando de esta nueva promoción, a la que tendrían acceso preferente.

Por su parte desde Ecologistas en Acción, que siempre ha defendido la imposibilidad legal de construir en el Rancho Linares, por ser una zona de alto valor ecológico, recuerdan que "la empresa promotora montó una caseta para la venta de la primera promoción de 60 viviendas, para lo que cobró la correspondiente señal, viviendas que aseguraron comenzarían a construirse en septiembre del año pasado, pero el proyecto de urbanización se anuló por parte de  la misma Junta de Gobierno Local que lo había aprobado, al aceptar el recurso presentado por Ecologistas en Acción, por no haberse sometido a ningún procedimiento de evaluación del impacto ambiental".

Los ecologistas recuerdan que "la concejala de Urbanismo aseguró que esta anulación se debía a la falta de un simple trámite, que ya había sido solicitado a la Delegación de Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía, y que pronto se volvería a aprobar el proyecto de urbanización. Nueve meses después, el proyecto sigue paralizado", insisten.

Por su parte, desde Ecologistas en Acción insisten en que "cada vez está más claro que este proyecto está condenado al fracaso, y que mejor sería que el equipo de Gobierno así lo reconociera, como ya hiciera el Pleno municipal que se pronunció en contra de esta urbanización el pasado mes de diciembre. Este absurdo empecinamiento en un proyecto inviable lo que hace es hacer perder el tiempo a los técnicos del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, y  también a los ciudadanos que hemos tenido que actuar para evitar este despropósito", señalan. 

Ecologistas en Acción anuncia que "seguirá oponiéndose a cualquier intento de urbanizar el bosque más biodiverso del municipio" y exige a los responsables municipales "que dejen de mentir sobre este proyecto urbanístico y no amparen más chanchullos para favorecer a una empresa privada. Es lamentable que quienes deben defender nuestro medio ambiente aprueben su destrucción y que sea la ciudadanía la que se tenga que enfrentar a este despropósito, participando en las numerosas acciones en defensa de este bosque".

Por último, los ecologistas exigen responsabilidades a quienes han participado "en esta lamentable trama para urbanizar el Rancho Linares: a la concejala de Urbanismo que ha estado defendiendo reiteradamente la legalidad del proyecto de urbanización,  descalificando las advertencias de Ecologistas en Acción; al concejal del Área de Medio Ambiente, por su silencio y por aprobar un proyecto sin haberse sometido a Evaluación de Impacto Ambiental; al jefe de servicio de esta área, por informar favorablemente este proyecto; y al alcalde, por mantener un silencio cómplice, como si el Rancho Linares no estuviera en El Puerto, pero aprobando todos los trámites ilegales para su urbanización".  

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