¡Qué escándalo!
Doña Cuaresma
LA fiesta de estos mamarrachos está hipersexualizada. ¡Qué escándalo! Los coros de jovencitas mostrando sus carnes están a la orden del día. Tanto que hasta no sé qué asociación por un carnaval feminista ha puesto el grito en el cielo. Bien hecho. Vestir con decoro debiera ser la norma, pero ya se sabe que en Cádiz la gente va en chanclas hasta al médico. Voy a bajar a por el pan. Bañador que te crio. Voy al súper. Bañador que te crio. Voy a recoger al niño de la guardería. Bañador que te crio. Válgame Dios. El bañador es la prenda oficial de esta ciudad para buena parte de sus habitantes. Igual que Carlos Alarcón y Antonio Hernández Rodicio organizan la fiesta de la guayabera en el Parador Atlántico, la chusma carnavalesca debiera hacer la suya en cualquier peñita del barrio marinero. Todos en bañador y con barbas incipientes, pelos grasientos, pendientes en las orejas, chanclas y porritos, que no falten los porritos. Esa es la realidad, queridos míos. Ahora resulta que sale un coro con las niñas medio en pelotas y se escandalizan. Pero si han salido tíos como trinquetes en pañales, en tangas, puaj, qué repugnancia. ¿Cuál es la diferencia? Seguramente que las muchachas del citado coro serán más agraciadas físicamente que los chicos del Cascana. Cuando estos llenaron el Falla de bañistas nadie dijo que el CROAC estuviera hipersexualizado. Seguid así queridos, y dentro de poco el Carnaval tendrá más normas que la Semana Mayor.
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