Fútbol Sala

Un partido de juveniles en Cádiz acaba a puñetazos

  • El encuentro entre el Élite y el Mutrayil Motril, disputado en el Centro Histórico, es suspendido tras una multitudinaria pelea entre jugadores en la que intervienen algunos espectadores

Jugadores a golpe limpio en la pista del Polideportivo Centro Histórico.

Jugadores a golpe limpio en la pista del Polideportivo Centro Histórico.

La cara más amarga del deporte vuelve a salir a la luz. En esta ocasión ha sido en un partido de fútbol sala en Cádiz, en el Polideportivo del Centro Histórico. Un encuentro de categoría juvenil que tuvo que ser suspendido cuando estaba a pocos segundos de acabar por una pelea entre jugadores en la que llegaron a intervenir algunos espectadores.

Los hechos tuvieron lugar este pasado sábado, en la jornada décima de la Primera División Andaluza juvenil de fútbol sala. En la capital gaditana se enfrentaban el Élite Futsal Cádiz y el Mutrayil Motril, dos conjuntos ubicados en la parte baja de la clasificación. El duelo estaba en los últimos instantes, con empate a tres en el marcador, hasta que una entrada en la que un jugador se excede en la dureza -expulsado por el árbitro- desemboca en una pelea primero entre jugadores de ambos equipos y, posteriormente, con la intervención de técnicos y espectadores, en algunos casos tratando de mediar y calmar los ánimos, aunque no todo el que se metió en la riña mostró esa actitud pacífica.

En el vídeo se aprecia perfectamente como el colegiado, el gaditano José Caucelo Sace, determina el final del encuentro, si bien a falta de casi tres segundos este está realmente suspendido a la espera de lo que determine el Comité de Competición. Todo ello con un comportamiento impropio por parte de los jugadores, enredados entre empujones, puñetazos y patadas, con la entrada de algunos espectadores a la pista -principalmente familiares de esos jugadores de edad juvenil- que tomaron parte tratando de parar esa batalla en una instalación deportiva.

Desgraciadamente, una vez más el deporte es utilizado como herramienta para que la violencia campe a sus anchas entre la juventud, y lo demuestra que un partido de fútbol sala entre jugadores juveniles acabe a golpes entre estos y ofreciendo una estampa totalmente contraria al espíritu deportivo que debe prevalecer, a pesar de tratarse de un encuentro de competición. No hay que olvidar que en este caso ha afectado a deportistas que están aún en edad formativa.

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