Triatlón Cross | Campeonato del Mundo Xterra

"Mi objetivo es acabar entre los diez primeros clasificados de mi categoría"

  • Miguel Pérez, isleño de adopción, competirá por segunda vez en la cita mundialista de Hawái.

Miguel Pérez, en pleno esfuerzo durante el sector de bicicleta de un triatlón cross. Miguel Pérez, en pleno esfuerzo durante el sector de bicicleta de un triatlón cross.

Miguel Pérez, en pleno esfuerzo durante el sector de bicicleta de un triatlón cross. / d.c.

Natural de Peñarroya-Pueblonuevo (Córdoba), vive en San Fernando desde 1993 por cuestiones profesionales. Este viernes emprende un viaje de día y medio de duración hasta Maui (Hawái), donde el domingo 28 repetirá la experiencia de 2017 participando de nuevo en el Campeonato del Mundo Xterra de triatlón cross, dura modalidad deportiva convertida en su pasión.

–Supongo que al Mundial no se llega con la gorra, que hay que pelear de lo lindo para participar en una cita tan relevante.

–Me clasifiqué en Golega, que es la capital del caballo lusitano, algo así como Jerez pero con solo 7.000 habitantes. Tanto en 2017 como en junio de 2018 saqué allí el billete para la cita mundialista. Hay 13 pruebas clasificatorias en Europa y esta de Portugal es una de ellas. Allí he hecho un ramillete de amigos y compañeros del triatlón cross. Quiero hacer una mención especial a Rui Galinha, un triatleta portugués de bastante renombre en su país. Con él tengo una amistad tremenda, forjada en poco tiempo.

–Con tan buenas relaciones, ¿no se sentirá ya casi tan portugués como español?

–El año pasado viajé a Hawái con la delegación portuguesa y este año haré lo mismo gracias a Jaime Rosa, organizador de la prueba Xterra Portugal. En España cada uno se desplaza por su cuenta o en grupos pequeños. De Portugal van seis y este hombre asume la gestión del desplazamiento y hospedaje de todos, con todos los beneficios que eso conlleva para los deportistas. A mí incluye también pero, eso sí, yo defiendo a España en la competición. Me pintaré las mejillas con los colores de nuestra bandera.

"Fumaba un paquete y medio al día, pero a los 42 años decidí cambiar el tabaco por la bicicleta"

–¿Es triatleta de toda la vida o antes practicó otros deportes?

–Jugué al fútbol de joven pero después estuve 20 años sin hacer deporte. Te casas, tienes niños y te olvidas del deporte. Fumaba un paquete y medio y en un momento dado me decidí a cambiar el tabaco por la bicicleta, para lo cual me compré a los 42 años una para dar paseos por La Isla. Volví a sentir la misma sensación que cuando era chiquillo y me regalaron la primera bici. Llegó un día en que me puse por primera vez un dorsal para participar en una competición, nada menos que los 101 Kilómetros de la Legión, en Ronda. Era el año 2007 y participé en la modalidad de bicicleta MTB. Le cogí un cariño especial a esa prueba y ya la he corrido nueve veces, las cinco últimas en duatlón con la alegría de subir al podio de mi categoría en 2014. Ese fue un premio muy estimado por mí porque se trata de una prueba internacional y de mucho prestigio.

–¿Y cuándo aterriza por fin en el esforzado mundo del triatlón?

–En 2009 salté del duatlón al triatlón cross, debutando en esta especialidad en la localidad sevillana de Villanueva del Río y Minas, donde casi no llegué a la orilla en los 500 metros de natación. Estuve a punto de llamar al del kayak para que me rescatara.

–¿Por qué se dedica al triatlón cross en lugar del triatlón de carretera, el que se celebra en los Juegos Olímpicos?

–Lo encuentro más atractivo. La lucha contra las adversidades del terreno me motiva muchísimo. Dentro del triatlón cross, el sector de natación es igual que en el triatlón de carretera, pero los otros dos sectores, el de bici y el de carrera a pie, presentan unas peculiaridades bastante complicadas por la orografía de los recorridos. Al elevado porcentaje de pendiente en las subidas se unen unas bajadas muy técnicas, con senderos plagados de piedras sueltas y raíces cruzándolos. No puedes desviar la atención ni un momento en cada metro de terreno que pisas durante la prueba.

–¿Qué meta puramente deportiva se plantea de cara al inminente Mundial hawaiano?

–Este año he subido al grupo de edad de 55-59 años, por lo que seré de los más jóvenes de mi nueva categoría, en la cual habrá unos 60 triatletas en este Mundial. Mi objetivo es terminar entre los diez primeros del mundo en mi categoría. Todos los días sueño con conseguir ese reto gracias al fenomenal estado de forma en que me encuentro tanto para la bici como la carrera a pie. La natación es mi sector más flojo, algo generalizado en el triatlón. Encima, a principios de año sufrí una lesión de hombro y sigo con ciertas molestias. Al no poder entrenar a tope la natación por eso, he potenciado los entrenamientos de los otros dos sectores y me hallo en el mejor momento de mi carrera deportiva, algo que queda demostrado por mi palmarés de 2018. Suelo entrenar de dos a tres horas diarias entre la playa de Cortadura, Medina Sidonia y la Sierra de Cádiz.

–¿Se ve muy afectada la vida familiar con la práctica de un deporte tan exigente?

–Agradezco el apoyo encontrado en mi mujer, Raquel, y mis hijos, Jorge y Clau. Entienden que mi afición implica dejar de estar muchas horas con ellos. Comprenden que el deporte sea tan importante en mi vida. Y a mi madre, Antonia, le dedicaré mi actuación en Hawái para animarla y que se ponga mejorcita.

–¿Cómo consigue la financiación para acudir a las competiciones, muchas de ellas en el extranjero?

–Cuento con algunos patrocinadores, entre ellos Inmobiliaria Surhogar, Villaluengaventura, Clínica Alto Guadiato y Restaurante Acuario, los dos últimos de mi pueblo natal. También me financio con camisetas que yo mismo diseño y luego se quedan personas a las que agradezco muchísimo que colaboren conmigo con sus donaciones.

–No le he escuchado ni una palabra de referencia a instituciones.

–De instituciones solo tengo el apoyo de mi centro de trabajo, el Instituto Hidrográfico, donde se han portado de maravilla al darme grandes facilidades. El año pasado hablé con el Ayuntamiento de San Fernando y Diputación, pero nada de nada. No me dieron un euro.

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