Fútbol | Segunda B / Fase de ascenso a 1ª RFEF

El filial del Cádiz CF, de pena máxima (0-1)

  • Los amarillos despiden la temporada en casa con una derrota ante el Real Murcia por culpa de un penalti y una actitud mala

Marc Baró cuelga el balón al área ante la oposición de Adán Gurdiel.

Marc Baró cuelga el balón al área ante la oposición de Adán Gurdiel. / CÁDIZ CF

Derrota del Cádiz B dejando un mal sabor de boca tras caer ante el Real Murcia (0-1) en un encuentro pobre en líneas generales que en el caso de los amarillos resultó aún peor. La despedida en El Rosal por esta temporada ha sido para olvidar.

Alberto Cifuentes optó por el recuperado Lau para suplir al sancionado Saturday en el centro de la defensa, mientras que el resto del equipo fue prácticamente similar al de las últimas semanas salvo la entrada de Espínola desde el principio.

Cualquier episodio deportivo de la matinal del domingo era más interesante que lo que acontecía en el campo Ramón Blanco. Los motores en el cercano Jerez alimentaban más esperanzas de distraerse que lo que sucedía en el verde de la ciudad deportiva. Hay que hablar de un Cádiz B con escasa chispa y muy protestón que vio cuatro cartulinas en la primera parte sin dar una sola patada. Por la boca perdía su batalla.

En lo correspondiente al juego, Nieto tuvo en sus botas el primer tanto en un robo de balón muy de su estilo pero cuando se plantó ante Champagne resolvió de manera equivocada al enviar junto al poste derecho pero por fuera.

El Real Murcia no sufría pero en su primer acercamiento sacó petróleo en un derribo de Espínola a Carrillo en el que el lateral derecho quedó retratado. Toril, el goleador, asumió la responsabilidad y abrió la cuenta.

A partir del 0-1 el filial amarillo puso sobre el césped su versión protestona y alejada del verdadero espíritu formativo de un equipo filial. Cómo no sería la situación, que el mismo Cifuentes se levantó de su banquillo para gritar a sus jugadores: "Vamos a callarnos la puta boca".

Salvo un chut raso de Carrasco que detuvo Champagne, un testarazo de Duarte alto y una reclamación de Alberto Vázquez por un posible penalti, el primer periodo expiró con un segundo penalti por manos de Gudelj. Esta vez fue Verza el ejecutor y Flere acertó el lugar al que fue el balón. Un 0-2 hubiera sido letal.

El tirón de orejas de Cifuentes a sus pupilos tuvo que ser importante porque el Cádiz B mostró otra actitud al reanudarse el juego. Se hizo con el balón después de ejecutar dos cambios necesarios buscando con Chapela y Bastida una cara distinta. Tras un primer aviso de Toril, de cabeza, que despejó Flere, Chapela tuvo el empate en un testarazo picado que Champagne sacó con los pies en la mejor parada del encuentro.

Todo empezaba a ponerse de cara para los amarillos cuando Lau hizo lo más absurdo en una falta evitable que dio paso a una segunda tarjeta amarilla. Con uno menos tocaba remar contra una corriente aún más fuerte. La inferioridad trastocó a los locales, que situaron a Duarte en una defensa de tres que asumía el máximo de riesgos. La fase de descontrol gaditano provocó acercamientos murcianistas siendo el más peligroso un chut raso de Toril que desvió Flere.

El duelo entró en una fase de intensidad verbal y de poco condimento en la hierba, lo que más le interesaba al Murcia del ex cadista José Luis Loreto con la ventaja en el marcador. Los pimentoneros llevaban la iniciativa y el juego contaba con múltiples parones por entradas feas y cartulinas; más propio de un choque con el ascenso o el descenso en juego cuando realmente este domingo ninguno se jugaba algo.

Con un mal sabor de boca el Cádiz B ha despedido la temporada como local, con una derrota y una actitud equivocada en un equipo joven que este domingo tuvo un comportamiento impropio en lo deportivo y más allá. Sabiendo que pasa de la tercera a la cuarta categoría, lo mejor para el equipo es que acabe la campaña y se mire a la próxima con ideas renovadoras.

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