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"Quique González es el que me echa, no el club"

  • Baena lamenta el trato del coordinador de la cantera tras casi 40 años ligado al Cádiz "Es muy humillante lo que me ha hecho"

Paco Baena habla desde el dolor de estar al otro lado de la frontera que separa al Cádiz del resto del mundo del fútbol. Se resigna a estar fuera de su 'casa', a la que ha estado unido como entrenador, jugador y empleado en distintas etapas durante casi 40 años. El máximo goleador y uno de los grandes en la historia del club señala al culpable de su despido como técnico del Balón.

"Quique González es el que me echa, no el club. Si la decisión la hubiera tomado el Cádiz con todo lo que representa su grandeza, las cosas hubieran sido de otra manera. Es muy humillante lo que me ha hecho". Baena apunta al coordinador de la cantera, la persona que hace unos días le abrió la puerta de atrás del Carranza y le 'dio' el último empujón para dejarle en la calle junto a sus 234 partidos y 76 goles de amarillo, y con los casi 400 encuentros en los banquillos de la entidad.

El gaditano estaba hecho a la idea de que iba a pasar lo peor. "Era cuestión de esperar a que me llamara. Yo iba preparado para ser despedido". Baena asegura que jamás olvidará la temporada 2013-14. "Ha sido un año muy difícil, he sufrido mucho y bien sabe mi familia que me he dejado bastante salud en los últimos meses". Le tocó bregar con numerosos problemas, algunos de enorme importancia. "Desde el verano ya empecé con pocos jugadores, y la presencia de un preparador físico no era ni mucho menos a diario. Existía la promesa de que los cuatro jugadores del Cádiz B que tenían ficha con el Balón bajarían cuando no fueran citados con el filial, pero sólo lo cumplió a rajatabla Ángel Martínez. Los otros tres se negaron a jugar, y el club permitió esta situación. Luego me traen a Chico, un portero que anteriormente se había ido de la cantera y que volvía con 23 años para jugar en el Balón. ¿Quién lo entiende? La cosa no queda ahí -prosigue- porque llegan cuatro jugadores a prueba, y al segundo entrenamiento me dicen ellos mismos que han firmado. Y yo no había dando mi opinión sobre ellos. Y el remate es la llegada de unos ingleses de la Escuela Glenn Hoddle, que reveló al vestuario hasta el punto de que algunos jugadores me culpaban a mí, cuando esos ingleses los había traído el club. Todo fue un desastre".

Baena admite que no se conoce a sí mismo. "Ni yo entiendo cómo he tragado tanto. Me he equivocado al aguantar lo que he aguantado. Algunos padres de jugadores de los equipos más pequeños de la cantera me decían en El Rosal que por qué estaba soportando tanta humillación y desprecio. Lo que le ha pasado al Balón lo ha visto todo el mundo". Se muestra "muy dolido" con Quique González y recuerda que "hace dos meses me pidió la copia de unas fotos mías de cuando era jugador, que las quería poner en su despacho". "Suena a cachondeo porque dos meses después me pone en la calle". Lamenta la ausencia de una persona que esté por encima del coordinador. "Falta un consejero que de verdad dirija el fútbol base y esté al frente de esa parcela". Y con la voz entrecortada recuerda una figura desaparecida hace un año. "Si Ramón Blanco aún estuviera con nosotros no hubiera permitido lo que está sucediendo. Hace dos campañas, Quique González no me quiso para el Balón y fichó a Puche -despedido al poco de arrancar la Liga-, y cuando destituyeron a Monteagudo, Ramón (Blanco) me llamó para que fuera su segundo en el Cádiz. Es curioso, Quique González no me quería ni en pintura para el Balón y el club aceptó y respaldó que fuera el segundo entrenador del primer equipo", concluye.

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