Fútbol | Segunda B

Primera derrota del filial del Cádiz CF (1-2)

  • La Balona tira de pegada y experiencia para tumbar a los amarillos

Javi Martín cabecea en presencia de Paco Candela y Jordi Tur.

Javi Martín cabecea en presencia de Paco Candela y Jordi Tur. / JESÚS MARÍN

Primera derrota del Cádiz B (1-2) en la extraña temporada 2020/21, después de un partido en el que hizo méritos para algo más. Tomó ventaja el equipo de casa pero la pegada y efectividad de la Balona decidieron en su haber teniendo como referencia su mayor veteranía y experiencia para manejar el duelo. La sensación es que el Cádiz B ha ganado partidos haciendo menos en el cómputo global, pero el de este domingo ha mezclado la falta de pegada y de fortuna en momentos puntuales con un enemigo que sabe bien navegar en las aguas de la Segunda B.

El derbi empezó con ganas por ambos contendientes y mayor empuje linense, sabedor de la fortaleza del filial y de la experiencia por la derrota en el amistoso que jugaron ambos en pretemporada. La escuadra de Antonio Calderón cargaba el juego por su banda izquierda, donde Din estaba en buena sintonía con su mejor versión y desbordaba a un Javier Martín que precisaba la ayuda de Chapela. Precisamente de esa banda nació el primer acercamiento balono en una acción de Antoñito cuyo centro raso lo envió incomprensiblemente fuera Pito Camacho cuando lo tenía todo a favor.

Tomando un poco el papel del primer equipo, el Cádiz B no puso la directa hacia el área blanquinegra hasta el 10’, en un testarazo de Lau, a centro de Mady, que acabó en córner. En ese saque de esquina salió a relucir la estrategia y Chapela, sin oposición y en una posición abierta, cabeceó al fondo de la red. El equipo de Juanma Pavón tomaba ventaja ante una Balona que no se rendía, sabedora de que quedaba un mundo por delante.

Así lo indicaba Calderón desde la banda, “estamos bien”, y no le faltaba razón como demostró Tato Díaz en un centro pasado al que no llegaron dos balonos casi en boca de gol por muy poco.

Las fuerzas en el dominio del balón y del partido se igualaron pasada la media hora; el amarillo Sergi Fernández dio un paso al frente para conectar con los atacantes y el filial puso de relieve que también está cómodo con el esférico.

El peligro de la Balona continuaba por el lado izquierdo y así fue como una combinación buscando a Din acabó con un centro exquisito de éste que Pito Camacho cabeceó a la red alojando el balón al palo contrario al lugar que ocupaba Juan Flere.

Era justa la igualada por la intensidad de los visitantes y la ambición para enfocar sus ataques hacia el área cadista. Sin ser brillante, la Balona demostró empaque, carácter y ganas, lo que le llevó al premio del empate en el ecuador del derbi.

A la vuelta de vestuarios salió más ofensivo el Cádiz B y encontró en el defensor Marc Baró a su jugador más incisivo, ya que una acción del lateral izquierdo a base de calidad y fuerza le hizo recorrer muchos metros hasta el área rival, buscó a Mady y el centro de éste lo remató alto Nieto.

Cuando más cómodo parecía el conjunto de Pavón llegó un córner que Calderón demostró tener trabajado. Balón al primer palo y Paco Candela ganó a los adversarios y dejó retratado a un Juan Flere que salió a por uvas. El 1-2 con un enemigo experto empezaba a ser una cuesta muy empinada para los propietarios del campo.

Pavón trató de revolucionar su once con un triple cambio que oxigenaba la medular y el ataque; la zurda de Boselli, la velocidad de Peter y la verticalidad de Carrasco para buscar unas tablas que salvaran la mañana. Y la tuvo en un triple remate en una ocasión: Nieto al poste, el rechace lo enganchó Peter y salvó Nacho Miras y en tercera instancia Boselli también se topó con un muro de zagueros.

Calderón paró el ritmo que empezaba a poner el filial e introdujo tres cambios de una tacada. Todo en busca de un partido con otra velocidad a pesar de que el técnico ex cadista sabía que tocaba remangarse y sufrir, y preparar bien las contras a pesar de contar para ello con un asistente poco ‘fino’. El Balón era ya propiedad del Cádiz B porque la Balona esperaba su momento; el peligro para los blanquinegros se colocaba en un rival con calidad, recursos y resistencia física.

La tuvo el filial en un error de Mikel Fernández ante Duarte que dejó a Nieto con todo a favor, pero su resolución fue horrible. A los argumentos de los locales les quedaba por encontrar la pegada que situara un empate que se antojaba como justo. No llegó y la primera desilusión se afincó en El Rosal. El próximo fin de semana, Marbella-Cádiz B.

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