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Norisring, de unas máquinas a otras

  • El Zeppelinfeld, escenario de las representaciones espectaculares del nacionalsocialismo, pasó a acoger pruebas de motos y coches tras la II Guerra Mundial

Nuremberg, fin de trayecto de la Segunda Guerra Mundial. Allí, en un proceso cerrado el primero de octubre de 1946, las potencias vencedoras juzgaron a los restos de la cúpula del régimen nazi con los cargos de atentados a la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad. La histórica ciudad de Baviera, símbolo del Tercer Reich, fue el centro neurálgico de sus multitudinarios mítines, masivas concentraciones anuales del Parteitag (Día del Partido) y solemnes desfiles militares de la Wehrmacht. El Zeppelinfeld (campo Zeppelín), una vasta extensión donde se probaban los dirigibles, sirvió al nacionalsocialismo de gigantesco escenario para sus espectaculares representaciones.

El arquitecto (luego Ministro de Armamento) Albert Speer trazó el diseño -cuya maqueta fue distinguida en la Exposición Internacional de París (1937) con el 'Grand Prix'- para albergar a los espectadores. Utilizando como base la estética de la antigüedad griega clásica (en concreto, el altar de Pérgamo) expandida a gran escala, edificó largos tramos de gradas rematados por una elevada galería sostenida por pilares. Y coronada con una enorme esvástica de piedra, la indispensable Haupttribüne para personalidades, la "tribuna de honor, que traté de colocar de manera que llamara la atención lo menos posible en el centro". Para iluminar tanta desmesura, rodeó el perímetro con cientos de potentes reflectores antiaéreos, de varios kilómetros de alcance: "los haces individuales parecían tremendos pilares infinitamente altos… difuminándose para formar en conjunto una superficie luminosa", logrando crear en tan gigantesco espacio un grandiosos efecto dramático. Sir Neville Henderson, embajador británico, lo definió "como si nos encontráramos dentro de una catedral de hielo".

El curso de la contienda mundial paralizó la construcción de la mayoría de los megalómanos proyectos (entre ellos, el colosal Deutsche Stadion, con capacidad para cuatrocientas mil personas), y en abril de 1945 el Tercer Ejército norteamericano ocupaba el Zeppelinfeld. A pesar de los numerosos bombardeos aliados que sufrió la ciudad (sólo superada por Dresde), el amplio complejo había sobrevivido intacto. El alto coste de una demolición planteó otorgarle otro uso, y se optó por uno más lúdico y deportivo: retomar las carreras de motos que ya se celebraban con los nazis. Al principio, el trazado, casi oval, es designado Nürnbergring (anillo de Nuremberg), pero para evitar confusiones con el circuito de Nürburgring, en 1950 tras un concurso, se elige el nombre de Norisring (Noris por Noricum, topónimo referido a Nuremberg durante el Imperio Romano).

Aplicando el empeño americano de fomentar el espectáculo (pago del combustible a los participantes y comida para los espectadores), a partir de 1947 se inician las carreras con gran asistencia de público. El evento, del Deutsche Meisterschaft für Motorräder (Campeonato Alemán para Motocicletas), sirve como escaparate para esa industria, abundante en la zona: Triumph, Ardie, Hecker, Mars, Victoria, Zündapp. Y en 1948 se celebra la primera prueba de coches, puntuable para el Deutsche Meisterschaft für Sportwagen (Campeonato Alemán para Automóviles Deportivos).

Nuremberg atrae a pilotos de todas partes del mundo y a partir de 1952 las carreras se hacen internacionales: 125, 250 y 750 centímetros cúbicos en motociclismo, y Fórmula 3 en autos. En 1958 se interrumpen las primeras por el cierre de varias fábricas que provoca la desaparición de sus escuderías. Pero la década de los sesenta supera las dificultades y se produce la expansión del Großer Preis (Gran Prix): a las dos ruedas (Yamaha, Honda, BMW, Bultaco), que regresan en 1961, se unen las cuatro (Mercedes, Porsche, McLaren, Lotus, Alfa Romeo, Ferrari) que participan en el Deutsche Tourenwagen Meisterschaft (Campeonato Alemán de Automóviles Turismo), Fórmula 3 y Fórmula V.

El circuito vive su primer accidente mortal en 1963, el del motociclista Rolf Spohn. En 1967 se corren las primeras 200 Meilen von Nürnberg (200 Millas de Nuremberg), y el español Alex Soler-Roig, al volante de un Porsche 910, se clasifica segundo, a menos de dos minutos del vencedor, el australiano Frank Gardner con un Lola-Chevrolet Mk.3. Fue la ocasión que más cerca estuvo Soler-Roig de la victoria, en su otra participación (1969) quedó en el quinto puesto.

Nuevas muertes de pilotos en la prueba de motocicletas (1968) hacen que ésta se suspenda hasta 1973. En 1970 se disputa la Interserie von Sportwagen Rennen (Carrera Interserie de Automóviles Deportivos), un equivalente a la CanAm (Canadian-American Challenge Cup) de los Estados Unidos. Precisamente, en la Interserie de 1971 se produce otro fallecimiento, el del mexicano Pedro Rodríguez a bordo de un Ferrari 512M. Una placa recuerda el lugar del siniestro, el cual motivó que se acortara la longitud del circuito para rebajar su velocidad máxima.

El trazado vigente se mantiene sin modificaciones desde 1972. La pista de 2,3 kilómetros, no muy técnica, apenas se compone de dos curvas y una chicane. En 1976 celebró su última carrera de motos. Actualmente el circuito, urbano, es uno de los más señeros del Deutsche Tourenwagen Meisterschaft. Ejemplo de reciclaje cultural, el histórico complejo alberga en su Kongresshalle (Palacio de Congresos, erigido en 1935 imitando al Coliseum de Roma), un importante Dokuzentrum (Dokumentationszentrum, Centro de Documentación), inaugurado en 2000, que recibió el Premio por la Educación en Derechos Humanos de la UNESCO.

Según Albert Speer, a Adolf Hitler le gustaba subrayar la importancia y el valor de una construcción perdurable, que sirviera para transmitir a la posteridad el espíritu de su tiempo: "las obras monumentales hablan del antiguo poderío de ese pueblo". Buscando tender el "puente de tradiciones" exigido por Hilter, vínculo pertinaz y real con las futuras generaciones, Speer construyó el Zeppelinfeld aplicando su "teoría de los valores de las ruinas", que renuncia a emplear elementos modernos a base de acero o cemento armado expuestos al deterioro por los agentes atmosféricos. Erigido para un Reich milenario, en 1967 el estado ruinoso de la histórica tribuna principal provocó la voladura de sus cuerpos laterales y la galería superior con sus pilares, pero aún se yergue, obstinado y majestuoso, el ajado módulo central. Hoy, cualquier anónimo visitante puede colocarse en el punto exacto donde el Führer arengaba a las enfervorizadas masas y hacerse una idea de aquella liturgia de exaltación de emociones primarias que era la parafernalia nazi.

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