fútbol 3 fase de clasificación para la eurocopa de francia 2016

Lee Casciaro: la historia como recompensa

  • "Para nosotros es muy sacrificado pero el amante del fútbol hace lo que sea por jugar", dice el autor del primer gol oficial de la selección de Gibraltar

El fútbol (debería escribirse con mayúsculas en estos casos) tiene la capacidad casi milagrosa de convertir a una persona normal, pongamos de ejemplo un humilde policía gibraltareño, en toda una leyenda. Lee Casciaro, de 33 años, fue tocado por esa deidad del balón y pasó a la historia de la Roca por convertirse en el primer futbolista en marcar un gol oficial con la selección de Gibraltar. Un nombre anónimo que en las últimas horas se ha propagado por medios y redes sociales. Pero las leyendas también tienen sus caprichos. El gibraltareño ha decidido quedarse unos días más Escocia con su familia, tal vez saboreando esa humilde gesta, ese gesto, "para contar a los niños" y del que reconoce que todavía no es del todo consciente de lo que significa.

De turismo por Glasgow, Lee Casciaro charla, con ese acento tan particular del gibraltareño, entre el british y el andaluz más campogibraltareño, sobre el gol que le ha convertido en héroe en la Roca, el que consiguió el pasado domingo en Hampden Park . "Imagina lo importante es para Gibraltar... pero nos metieron seis". Rápidamente quiere borrar el recuerdo de una nueva goleada, casi como disculpándose, que eso no es nuevo para él ni sus compañerops. "Pero no todos los días mete uno el primer gol oficial de la historia de la selección de tu país. Estoy muy contento". Eso sí es nuevo.

Lee Casciaro, delantero del Lincoln Red Imps gibraltareño, que es líder de la liga local intentaba imaginar ayer "la euforia que provocó en las casas de Gibraltar". Escocia se había adelantado con un tanto de Maloney en el 18' en el encuentro de la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia de 2016. Un minuto después, llegó un balón largo, un semifallo, un pase en profundidad y un acertado disparo cruzado que batió al meta escocés Marshall.

"Tengo la camiseta, la segunda me la cambié pero la del gol la tengo guardada. Ya me la pedirán", asegura uno de los Casciaro del combinado de la Roca, junto a sus hermanos Robert y Kyle. Es consciente, no sin orgullo, de que su camiseta, con el número 7, acabará colgada en algún rincón preferente. "Lo de que Gibraltar tuviera una selección y que jugara UEFA ni lo pensaba hace unos años. De hecho todavía no me lo creo, verme jugar con campeones del Mundo como Alemania, al lado de jugadores como esos... ¡que yo los veía por la televisión! No me lo creo todavía, igual cuando pase el tiempo, sea mayor y lo piense. Es algo que tendré para contar a los niños"; ríe, pero es verdad.

Lee Casciaro reconoció que Gibraltar como selección "tiene mucho que aprender", y habla de las dificultades que tiene su combinado hasta para encontrar un trozo de tierra para entrenarse. Ahora el reto de los yanitos, una vez marcado el gol, es puntuar. Saben los gibraltareños que no es empresa fácil. "Nos ha tocado el grupo más complicado en mucho tiempo, con Alemania, Irlanda, Escocia y Polonia. Nosotros somos un país chico, ellos son naciones". Hablando de naciones, el jugador del Lincoln Red y de la selección, dribla a la pregunta política. "Yo juego al fútbol, lo demás ni me va ni me viene. No me interesa", responde con seriedad, se ve que no le gusta hablar del tema.

El nuevo héroe del fútbol gibraltareño hizo, en la 2001-2002 la pretemporada con la Real Balompédica Linense. Recuerda que "en aquellos años era un club con problemas económicos y entre una cosa y otra decidí no firmar". Juanjo Bezares, compañero balono en aquel momento, se encargó de recordárselo por Twitter. El fútbol español está cerca y lejos a la vez. "Soy policía y tengo que hacer guardias y pedir muchos favores para poder ir a entrenar o jugar, y los demás compañeros de trabajo también tienen su vida y su familia... es complicado".

Insiste Lee Casciaro en esa dificultad para unos jugadores amateur. "Esto es muy difícil, sacrificado", dice. "Tienes una jornada de trabajo de doce horas, luego tienes que entrenar dos o tres veces a la semana. Aquí todos tenemos nuestro trabajo, yo por ejemplo a veces salgo de guardia de toda la noche y luego a entrenar, o a jugar", relata su experiencia como jugador internacional a la vez que policía y ciudadano, muy lejos de los millones de euros y los Messis y Cristianos. "Pero el amante al fútbol hace lo que sea por jugar, y a veces el fútbol hasta recompensa". Ser historia de su selección no es una mala recompensa, no.

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