Fútbol | Segunda RFEF

El Cádiz B salva un punto ante el Montijo en el último suspiro (2-2)

  • Jinjolava evita el descalabro en el minuto 95 tras un partido en el que los extremeños fueron superiores hasta el descanso y el filial mejoró en la reanudación

Kensly se interna perseguido por un rival.

Kensly se interna perseguido por un rival.

El Cádiz B salvó un punto sobre la bocina este domingo en El Rosal ante el Montijo tras completar un encuentro bastante discreto, en la línea de toda la temporada.

Desde el pitido inicial el Montijo mostró mayor ambición, más empuje y presión en la zona ancha y, sobre todo, más profundidad en sus acciones, especialmente por la derecha, mientras que los amarillos trataban de hilvanar tocando desde atrás.

Sin tiempo para que los equipos se asentaran sobre el rectángulo de juego, en el minuto 4, precisamente una internada de Joel por la banda de tribuna, tras pase de Dani Segovia, propició un claro derribo de Lautaro que el árbitro no dudó en señalar como penalti. La pena máxima la lanzó Manchón para establecer el tempranero 0-1.

Lejos de espolear al filial, el gol mantuvo la intensidad de los extremeños, que en el 10’ estuvieron a punto de anotar el segundo en un cabezazo al larguero del veterano Dani Segovia, con diferencia el futbolista más destacado de los foráneos.

El tiempo transcurría sin nada destacado que mencionar cuando en el 25’ Jorquera cometió una clara falta sobre Calín dentro del área y el colegiado de nuevo señaló los 11 metros. Esta vez en encargado de tirar fue Dani Segovia, que chutó flojo y raso, a la derecha de Flere, que atajó con seguridad el cuero.

El susto esta vez sí dio paso a una tímida reacción de los pupilos de Alberto Cifuentes, personificada en la figura de Chapela, el cadista más incisivo en la primera mitad, con un centro chut en el 31’ y una internada en el 35’, con centro y testarazo desviado de Álvaro.

Al descanso se llegó con ventaja mínima del conjunto pacense, ligera superioridad en la posesión del Cádiz B (55% - 45%) y más remate del Montijo (1-4).

A la vuelta del vestuario, la escuadra de casa saltó al campo con más ímpetu, más decisión, con el claro objetivo de ir a por el partido.

Un zurdazo de Álvaro desde la frontal, que obligó a Tienza a mandar a córner, precedió a la lesión de hombro del atacante cadista por una entrada por detrás de Gabri, lo que aprovechó Cifuentes para mover el banquillo con un doble cambio.

Y curiosamente el delantero sustituto, el serbio Luka, sacó tajada de un buen pase entre líneas para definir con frialdad y acierto en el uno contra uno ante el meta rival para devolver las tablas al marcador.

Con 1-1, el choque se equilibró, por desgracia para mal, porque con el transcurrir de los minutos fue perdiendo intensidad. El juego del centro del campo dejó paso a rápidas transiciones, producto más de imprecisiones y pérdidas que de contras bien hilvanadas, aunque con poca pegada.

En el 61, Chapela arrancó la moto, esta vez por la izquierda, recortó para posicionar el esférico en su pierna buena y mandó arriba. En el 71’, réplica con un cabezazo de Dani Segovia alto.

Cuando todo apuntaba a que las cosas se quedarían tal y como estaban, en el 86’, una acción a balón parado, un saque de falta colgado al área, permitió a Molina rematar a gol para jolgorio del combinado y los aficionados desplazados desde Montijo.

Pero la alegría no duró hasta la conclusión, pese al temple de los rojillos para conservar la ventaja y el quiero y no puedo de los amarillos para evitar el revés, porque en el último suspiro, en el 95’, un zapatazo de Jinjolava estableció el definitivo 2-2.

Una igualada final acaso justa y que no vale del todo ni al Cádiz B, que sigue inmerso en la lucha por evitar el descenso a Tercera RFEF, ni al Montijo, que mantiene vivo el sueño de acceder a la fase de ascenso a Primera RFEF.

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