Abriendo el camino de la paz a patadas
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El pueblo afgano se echó a las calles de Kabul para festejar la victoria de Rohullah Nikpai sobre el tatami de Pekín
El afgano Rohullah Nikpai tiene un objetivo ambicioso: quiere abrir a patadas el camino a la paz en su país. El taekwondista de 21 años hizo ayer historia en los Juegos de Pekín, al conquistar la primera medalla olímpica de la delegación.
Miles de afganos se echaron a las calles de la capital, Kabul, para celebrar la victoria de su compatriota en el combate olímpico de taekwondo.
El propio presidente afgano, Hamid Karzai, quien siguió desde Kabul el combate entre Nikpai y el español Juan Antonio Ramos, llamó por teléfono al taekwondista para felicitarlo y prometerle un premio a su regreso: una casa en la capital del país.
El ministro de Deportes y presidente del Comité Olímpico de Afganistán, Mohammad Anwar Jekdalek, festejó la conquista en el mismo centro de competición de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín. "Éste es uno de los momentos más importantes de mi vida y de la historia de nuestro país", dijo Jekdalek. Sobre el tatami, Nikpai sometió a Ramos, vigente campeón del mundo y convaleciente de una lesión de rodilla, a una despiadada serie de violentos golpes para sellar su triunfo por 4-1.
Al salir del estadio, parecía otra persona. Con una sonrisa tímida y entre reverencias, dijo sólo tres frases a la prensa: "Esta es mi primera participación en unos Juegos Olímpicos. Esta medalla es también la primera para nuestro país. Estoy muy feliz".
Luego, en la rueda de prensa, expresó la esperanza de que su presea "sea un buen mensaje de paz hacia el futuro".
"Después de más de 30 años de guerra, esa medalla es muy importante. Es un mensaje de paz para Afganistán", completó el muchacho, quien empezó a dedicarse al taekwondo en un pequeño gimnasio de su ciudad a los diez años de edad, acompañando a su hermano mayor, Habib.
Esta fue también la esperanza manifestada por Jekdalek. "Después de 30 años de guerra, esa medalla es una obra maestra", dijo el ministro, quien afirmó que tiene esperanzas de conquistar una presea más en taekwondo a través del subcampeón mundial Bahave Nesar Ahmad, quien compite hoy en la categoría de menos de 68 kilos.
"El taekwondo es uno de los deportes más populares en Afganistán, junto con el fútbol y la lucha", aclaró el presidente del Comité Olímpico del país.
Jekdalek agregó que el combate de Nikpai fue transmitido en directo por la televisión de su país, pero que muchos afganos no pudieron verlo: "Hay falta de electricidad en muchas partes. Donde hay electricidad, todo el mundo lo vio en directo".
Uno de los que pudieron festejar la conquista conjuntamente con Nikpai fue el presidente Karzai: "El lo llamó por teléfono y le dijo tres cosas: en primer lugar, lo felicitó; en segundo lugar, le dijo que quiere ser el primero en felicitarlo cuando llegue a Kabul; y, finalmente, prometió regalarle una casa".
El mejor resultado logrado por Afganistán en Juegos Olímpicos era hasta ahora el quinto puesto en lucha obtenido por Mohammed Ebrahimi en los Juegos de Tokio 1964.
Desde ayer, una medalla olímpica de bronce ilumina las ilusiones de miles de jóvenes y niños que ven en el deporte una salida a la dura realidad de la guerra.
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