Laurel y rosas

Punto final a la discriminación al vino de Chiclana

El próximo martes el pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry pondrá fin –si no hay contratiempos– a una discriminación que ha durado 87 años. Las bodegas de Chiclana tendrán, por fin, los mismos derechos que todas las que componían hasta ahora el triángulo de la zona de Crianza, es decir: Jerez, El Puerto y Sanlúcar. “Corrige una injusticia histórica. El padre Salado lo quiso, pero no lo pudo conseguir. Al fin y al cabo, es una historia muy larga, porque el Consejo Regulador ya nació mal”, afirma Manolo Manzano, presidente de la Sociedad Cooperativa Andaluza Unión de Viticultores Chiclaneros.

Primitivo Collantes González, la cuarta generación al frente de Bodegas Primitivo Collantes, lo valora también así: “Si soy sincero, históricamente se nos debía. Pero también digo que Chiclana ha sobrevivido toda su vida sin necesidad de usar la palabra Jerez y aquí seguimos, aquí estamos con más de doscientos años que tienen algunas bodegas como la nuestra –manifiesta–. Esto se le debía a Chiclana, y también a Chipiona, Trebujena, Rota, Lebrija. Aunque es como si nos dan el caramelo que siempre hemos pedido pero resulta que ya me he endulzado la boca con mi propia marca de Chiclana. Pero todo es positivo, todo suma”.

Chano Aragón también dirige otro establecimiento centenario, Bodegas Manuel Aragón, aún reconocida como el Sanatorio, coincide: “Lo veo positivo, teniendo en cuenta que esto viene desde el origen del Consejo Regulador. A nivel reglamentario es un cambio bastante importante y a nivel práctico nos viene bien, porque es un reconocimiento a nuestras bodegas, a nuestros vinos y a nuestras viñas, porque la forma de producción y de crianza es igual a la de Jerez. Ya no habrá discriminación, pero es un cambio que desgraciadamente llega tarde, cuando el sector de la viticultura tiene en Chiclana mucho menor peso del que tenía”.

Las tres bodegas representan a Chiclana en la D.O. Jerez-Xérès-Sherry con los vinos generosos –fino, amontillado y oloroso– o los vinos generosos de licor, como el cream. También con el moscatel, aunque para este tipo de vino dulce hace ya una década que se regularizó una única zona de producción y crianza. Entonces, en 2009, el Consejo no quiso introducir el acuerdo sectorial negociado ahora. “Ha sido un largo camino, no ha sido fácil, ni ningún caminito de rosas, pero hemos trabajado, hemos luchado por ello. A quienes nos ha tocado vivir este cambio, sin duda, nos sentimos contento”, asume Manolo Manzano.

Entre 1932 y 1933, cuando se comenzó a constituir el Consejo Regulador de D.O. Jerez-Xérès-Sherry en plena Segunda República, los bodegueros jerezanos dejaron fuera a Chiclana. El padre Fernando Salado Olmedo, al frente del Sindicato de Obreros Viticultores que había creado en 1914, no se conformó. Entendió que era una catástrofe para viñistas, mosteros y bodegueros. A Madrid fue a entrevistarse con el ministro de Agricultura, Manuel Giménez Fernández. Y lo convenció. Si en el primer borrador del Reglamento de la D.O. el argumento para apartar a Chiclana era que no estaba entre el Guadalquivir y el Guadalete, no tenía mayoritariamente tierras de albariza y la presencia de uva Rey competía con la Palomino, el segundo lo incluyó por imposición gubernamental. El propio padre Salado fue elegido vocal propietario suplente del Consejo a finales de 1933. Meses después, en 1934, el Consejo se reunió por primera, y Chiclana solo figuraba en la zona de producción “exclusivamente para los viñedos de uva Palomino”. Entre otros condicionantes, significaba que tenía prohibida la exportación.

Al padre Salado le faltó apoyo. Joaquín García Contreras lo explica con detalle en “El sindicato de Obreros Viticultores del Padre Salado (1914-1962)” (Fundación Vipren). Pese a ello, otros historiadores han insistido que fueron “los bodegueros de Chiclana, a pesar de invitárseles a que se integraran en él, determinaron no hacerlo”. No es cierto. Cuestión distinta es que pensaran que no les iba a afectar. Error mayúsculo. Con la “unificación de las zonas de Producción y de Crianza”, que es como se ha descrito en el acuerdo sectorial para la actualización de los pliegos de Condiciones y el reglamento de funcionamiento del Consejo, se cumple el sueño del padre Salado.

En el etiquetado, ahora sí, las bodegas podrán lucir que son de la D.O. Jerez-Xérès-Sherry. “Vamos a seguir siendo “Chiclana”, y así seguirá apareciendo también en las etiquetas. Porque el consumidor tiene que saber cada localidad es diferente, ya sea Jerez, El Puerto o Chiclana”, añade Primitivo Collantes. “No vamos a renunciar a hacer bandera de Chiclana, aunque es un valor añadido al producto –señala Manzano–, de eso no cabe duda ninguna porque la D. O. Jerez-Xérès-Sherry tiene un prestigio”. Es como culmina Chano Aragón: “La identidad de Chiclana va a permanecer”. Lo que sí desaparecerá en un periodo transitorio de cinco años, serán los denominados bag-in-box para venta directa y canales comerciales. Únicamente se mantendrán, bajo ciertas condiciones, en el canal hostelería en recipientes de gran volumen.

 

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