Obituario

Al chef Tomás, in memoriam

Tomás Mayo, en una imagen de archivo. Tomás Mayo, en una imagen de archivo.

Tomás Mayo, en una imagen de archivo. / Román Ríos (Chiclana)

Era infrecuente allá por los años setenta y ochenta oír la palabra chef en los restaurantes de nuestra ciudad. Pero vino Tomás Mayo Rodríguez, después de su periplo por el extranjero –Alemania–, con su título de chef y desde entonces, Tomás fue el chef Tomás. El de Popeye, el de Chiclana, que era también, claro, de Campano. Le conocí de joven cuando yo era un niño. Vivió muchas temporadas allí, en la casa de su abuela Bernarda, mujer muy querida y de inolvidable recuerdo, igual que su madre María y sus dos tíos. Su madre, que sentía pasión por él, fue una mujer luchadora, como su hermana, como él mismo aprendió a serlo. En Campano permaneció hasta que decidió emprender el vuelo en busca de un porvenir mejor. Y a fe que lo consiguió.

Como la mayoría de los campanenses sentía una gran devoción por la virgen de don Bosco, por la virgen María Auxiliadora. Siempre la llevaba puesta en su pecho, cerca del corazón. ¡Cuántos milagros, cuántos favores le hizo, me decía cuando nos veíamos de tarde en tarde, y qué agradecido estaba de ella! Recuerdo el grave accidente que sufrió hace muchísimos años, tiempo de zozobra y angustias, que gracias a los médicos y su María Auxiliadora pudo superar. Sí, se superó a sí mismo, porque Tomás era algo más que un chef, porque como buen chiclanero emprendedor supo hacer con su inteligencia, sus brazos y tesón tomar un negocio –Astilleros de Popeye– y levantarlo de la nada, junto a su mujer Nena, y darle calidad y buen nombre. En 1982 se convirtió en el restaurante Popeye especializándose en mariscos de la ribera, pescados y paellas, además de otros exquisitos platos salidos de su cocina. Después, el trabajo al lado de sus hijos y su mujer ha alcanzado la excelencia gastronómica, actualmente reconocida con importantes premios nacionales. Qué gran satisfacción para unos padres que han visto superar su primigenia obra en manos de sus hijos. Descansa en paz amigo Tomás y que nuestra María Auxiliadora te acoja en su seno.

 

             

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